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Internacional

BROTE DE XENOFOBIA EN ITALIA

Los inmigrantes huyen de Rosarno

Persiste la violencia contra los jornaleros africanos, que están siendo trasladados a centros de acogida.

Un grupo de trabajadores inmigrantes se preparaban ayer para subir al autobús que les permitiría abandonar Rosarno
Los inmigrantes huyen de Rosarno
C. HERNANN/AFP

Otro inmigrante resultó ayer herido por arma de fuego en las proximidades de la localidad italiana de Rosarno (sur del país), donde desde el pasado jueves se han registrado varios enfrentamientos con los vecinos.

 

Según informaron fuentes policiales, el inmigrante fue herido por varios disparos efectuados con una escopeta de perdigones desde un vehículo en un terreno del municipio de Gioia Tauro, próximo al de Rosarno.

 

El inmigrante, que se suma a los otros dos que resultaron heridos el viernes por arma de fuego, fue trasladado a un hospital con heridas en las piernas y un brazo, aunque su estado de salud no reviste gravedad.

 

Los carabinieri (policía militarizada) investigan los hechos, que apuntan en la dirección de la 'caza al inmigrante' con la que la prensa del país ha definido los altercados de Rosarno y que llegan después de una noche tranquila en la que se produjeron los primeros traslados de extranjeros a otros lugares.

 

Los medios de comunicación italianos informaron de que los vecinos, que se echaron a las calles el viernes por la tarde ante las protestas de los inmigrantes, siguen aún fuera de sus casas y hablan de un nuevo inmigrante apaleado, cuyo estado no es grave.

 

El miedo y el clima agresivo que se vive en Rosarno ha llevado a muchos de estos extranjeros a solicitar su traslado voluntario a centros de acogida de otras localidades, fuera del lugar donde se ganaban la vida como jornaleros en el campo.

 

En la noche del viernes al sábado unos 250 inmigrantes fueron trasladados desde las instalaciones de la antigua fábrica papelera de La Rognetta, donde se alojaban, al centro de acogida de Crotona, traslado que también fue dispuesto por las autoridades locales, que hacen uso desde el viernes de un dispositivo extraordinario de las fuerzas de seguridad.

Nuevos traslados

Su salida de la localidad sureña fue acogida con aplausos por los vecinos que desde primeras horas de la tarde del viernes salieron a la calle para enfrentarse a los inmigrantes, que se manifestaban después de que el jueves dos de ellos resultaran heridos al ser atacados por unos desconocidos con un fusil de aire comprimido.

 

Ayer, dos nuevos autobuses partieron de Rosarno para trasladar a Crotone a más inmigrantes, en este caso algunos de los que vivían en la fábrica que gestionaba la antigua Opera Sila, entre los que hubo quienes estaban dispuestos a irse por sus propios medios de una localidad en la que parece ya imposible que puedan seguir viviendo sin producirse nuevos enfrentamientos con los vecinos. El centro de primera acogida Santa Ana de Crotona, que tiene capacidad para 1.458 personas, alberga ya, según informaron los medios de comunicación italianos, a poco menos de mil inmigrantes, entre ellos los que llegaron en la noche del viernes desde Rosarno.

 

Los últimos datos oficiales informan de 67 heridos; de ellos, 31 son extranjeros, 19 policías y 17 habitantes italianos de esta localidad. Este balance es el resultado de los altercados registrados desde la noche del pasado jueves, que también han dejado ocho detenidos.

 

Los hechos comenzaron cuando varios cientos de inmigrantes, en su mayoría africanos y que trabajan como jornaleros, salieron a la calle para protestar por sus condiciones de trabajo después de que dos de ellos fueran atacados por unos desconocidos con un fusil de aire comprimido. Durante la mañana siguiente muchos comercios y escuelas permanecieron cerrados mientras unos 2.000 inmigrantes realizaron una sentada en el centro de la localidad que se saldó con decenas de vitrinas rotas y coches dañados.

 

Paralelamente, un grupo de habitantes ocupó la alcaldía para pedir la expulsión de los inmigrantes y un ciudadano disparó al aire desde la terraza de su residencia para dispersar a los manifestantes.

 

Los inmigrantes, según explica la prensa local, vivían hacinados en condiciones infrahumanas en viejas fábricas abandonadas o sencillas casillas, sin colchones ni luz, a veces con un solo baño químico para 200 personas. Además la mayoría de ellos no tienen documentos y subsisten gracias a los alrededor de 25 euros que se les paga por una jornada de trabajo en el campo.

Condiciones infrahumanas

El secretario de Estado de la Santa Sede, Tarcisio Bertone, expresó ayer durante una misa celebrada en Vaticano su "preocupación" por los hechos y por "las graves condiciones de trabajo a las que son sometidos los inmigrantes".

 

En Rosarno, una localidad con 16.000 habitantes, viven en promedio 5.000 inmigrantes, en gran parte procedentes de África. Su cifra varía, según las cosechas en las diferentes regiones de Italia. "Para mí, que trabajé en Darfur, también es estremecedor ver cómo viven estas personas", describió en diciembre de 2008 un integrante de la organización humanitaria Médicos sin Fronteras. Desde entonces la situación no ha cambiado demasiado.

 

El sueldo promedio es de 25 euros por día. Y en general las mafias locales se guardan cinco euros de "impuesto de residencia". Las autoridades creen que los agresores del jueves por la noche eran miembros de la mafia calabresa Ndrangheta. Probablemente, quisieron castigar a los jornaleros que no pagaron el "impuesto".

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