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Internacional
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ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE LOS DISTURBIOS

Las revueltas de Londres, ¿problema social o cuestión de orden público?

El primer ministro británico dijo que en ningún caso la pobreza estaba detrás de los disturbios, pero lo cierto es que Reino Unido es un país donde las diferencias sociales marcan el curso de la sociedad desde hace décadas.

Un policía y un trabajador de la limpieza retiran los escombros de un vehículo en Liverpool
La Policía investiga la muerte de tres hombres atropellados cuando protegían su vecindario
EFE

Cuestión de mala educación, no un problema social. David Cameron, el primer ministro británico, tenía claro qué motivaba que miles de jóvenes asaltaran tiendas, quemaran edificios y sembraran el caos en distintas ciudades británicas durante los primeros días de este mes de agosto. Quizá por tratarse de un problema educacional el 'premier' no interrumpió sus vacaciones al comienzo de las revueltas sino días más tarde. ¿Subestimó el gobierno de Cameron el alcance de los disturbios? Una gran parte de la sociedad británica así lo cree. Datos socioeconómicos y sociológicos lo confirman: el conflicto social vive bajo la sociedad británica desde hace décadas.

Varias muertes, decenas de heridos y 1.875 detenidos -de los que 1.073 ya han sido procesados- es el balance que han dejado los disturbios que se extendieron desde Tottenham, un barrio periférico de Londres, hasta otras zonas de la capital británica y diferentes ciudades del país. Saqueos, agresiones e incendios se sucedieron durante noches. Un dispositivo policial de considerables dimensiones no pudo hacer nada por contener la ola de violencia.

Las redes sociales y los mensajes de móvil, que cobraron protagonismo en los primeros meses de 2011 por ser los precursores de parte de los movimientos de la llamada 'primavera árabe', servían en Reino Unido para convertir los actos vandálicos en multitudinarios y propagarlos por difererentes partes del país. Las autoridades incluso se plantearon prohibir su uso.

"La red cada vez va a tener más importancia en el surgimiento de los movimientos sociales. La información es inmediata y se produce al margen de los cauces oficiales", afirma Carlos Gómez Bahillo, director del Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza. El descontento, dice el profesor universitario, "puede surgir de una manera más espontánea y menos organizada a partir de un acontecimiento o suceso puntual".Una sociedad muy desigual

"Las diferencias sociales son muy grandes en Reino Unido", explica Gómez Bahillo. "Hay una clase alta, dirigente, que disfruta de elevados niveles de bienestar y que se beneficia del crecimiento y el progreso económico. Y un proletariado, víctima de la desigualdad social existente", continúa. “Este último grupo es el que está sufriendo más directamente en sus propias carnes el ajuste económico de estos últimos años”, sentencia el profesor universitario.

Un informe publicado por el diario británico 'The Guardian' el pasado mes de marzo ponía de relieve esta situación de desigualdad. Los datos hablaban de que en la actualidad, 5 millones de personas viven en las zonas más deprimidas de Inglaterra con recursos limitados. De estos 5 millones de personas, al menos 1,9 millones -el 38%- vivían en la más absoluta pobreza. El 98% de estas áreas se encuentra dentro de las ciudades, constituyendo los suburbios, donde prendió la mecha de los disturbios.

¿Puede pasar esto en España?

"Previsiblemente, con las mismas características, no", sentencia Gómez Bahillo. "En España, aunque seamos muy críticos y haya habido importantes recortes sociales y salariales, existen todavía unas políticas de protección social, de amplia cobertura", explica el psicólogo y sociólogo para añadir que "en España la red social y familiar es importante, así como la presencia de organizaciones sociales asistenciales, mucho más extendidas que en el Reino Unido".

"Muchas prestaciones sociales, que tenemos de forma gratuita en España, allí no existen y el Estado únicamente se hace cargo de un nivel básico de protección social. Además, en el Reino Unido no se ha tenido una política de inserción de la población extranjera", añade.

Periódicos como 'The Guardian' tienen claro el perfil de los vándalos que han participado en los disturbios: jóvenes, pobres y en paro, y analizan si realmente la pobreza estuvo detrás de estas revueltas. El profesor Gómez Bahillo lo tiene claro, pues apunta que en Reino Unido existe "un conflicto y descontento social latente que la sociedad británica no ha solucionado" y que tampoco parece que vaya a solucionarse si las autoridades británicas no cambian el 'chip'. "Su manera de solucionarlo hasta ahora ha sido considerando que se trata de un problema de orden público, cuando en realidad es una cuestión de carácter político y socioeconómica", sentencia Gómez Bahillo.

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