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BOLIVIA

La violencia se extiende en Bolivia mientras EE.UU expulsa a su Embajador

Seguidores del Gobierno y de la oposición se enfrentan en varias zonas del país.

Estados Unidos declaró al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, "persona non grata" y ordenó su expulsión, informó el Departamento de Estado. "En respuesta a la acción injustificable (del Ejecutivo boliviano) y en concordancia con la Convención de Viena, hemos informado oficialmente al Gobierno de Bolivia de nuestra decisión de declarar al embajador Gustavo Guzmán persona non grata", señaló una portavoz del Departamento de Estado.

El embajador boliviano ante la Casa Blanca fue informado personalmente en el Departamento de Estado de la decisión del Gobierno estadounidense, explicó la fuente. La expulsión de Guzmán se produce en respuesta a la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de declarar el jueves persona non grata al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, al que acusa de instigar las protestas violentas contra su Gobierno en varias regiones del país controladas por opositores.

La decisión del Gobierno de EE.UU. se ha producido después de asegurar esta mañana que revisa "todos los aspectos" de sus relaciones con Bolivia a raíz de las acusaciones vertidas contra su embajador en La Paz y la consecutiva expulsión del mismo.

El portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, calificó la expulsión de Goldberg como "un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral".

Asimismo, rechazó las acusaciones de Bolivia de que Goldberg haya instigado los ataques de la oposición y aseguró que "no tienen fundamento".

 

Siguen los incidentes en Bolivia

Al menos ocho personas murieron en Bolivia en un enfrentamiento entre civiles dentro de la ola de violencia que vive por tercer día consecutivo el país, azotado por las protestas contra el Gobierno de Evo Morales en varias regiones autonomistas.

El enfrentamiento más grave de este conflicto tuvo lugar en las cercanías de la norteña y amazónica ciudad de Cobija (capital regional de Pando), donde grupos de opositores y de afines al Gobierno se enfrentaron con armas de fuego. Un ingeniero de la Prefectura de Pando, un concejal de la localidad de Porvenir y dos campesinos murieron en este choque, según el primer informe del Gobierno que horas más tarde elevó a ocho el número de muertos, sin descartar que haya más víctimas.

Además, unas 30 personas resultaron heridas en el enfrentamiento. El prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández, admitió en declaraciones a un canal de televisión que la situación en su región es "incontrolable", "escapa al control de las autoridades" y aseguró que se ha instaurado el "caos y anarquía".

Ataques contra las instalaciones de gas

Los radicales autonomistas también tomaron varias instalaciones gasísticas del sureste boliviano y provocaron una importante restricción en el envío del energético hacia Brasil que luego se solventó, garantizando la exportación de gas hacia el país vecino al 90 por ciento.Sin embargo, la exportación de gas hacia Argentina, unos dos millones de metros cúbicos diarios, fue cortada totalmente esta mañana debido a la ocupación de una planta en el departamento de Tarija (sur) por parte de los manifestantes.

Las protestas contra el Gobierno de Morales se iniciaron hace más de dos semanas cuando los prefectos (gobernadores) y dirigentes cívicos de las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca anunciaron medidas de presión para exigir la devolución de una renta petrolera que antes recibían sus regiones.

El Gobierno de Morales recortó en enero este ingreso regional para pagar una ayuda directa a los ancianos de todo el país. Estos opositores coinciden, además, en reclamar un régimen autonómico para sus regiones y en su rechazo frontal a la nueva Constitución con la que Morales pretende refundar Bolivia.

En un principio, las protestas consistieron básicamente en cortes de carreteras nacionales e internacionales, pero el pasado martes se radicalizaron en la ciudad oriental de Santa Cruz, con la toma de instituciones públicas que derivaron en auténticos saqueos.

La violencia llegó también a la región de Tarija en la segunda jornada de disturbios, cuando se concretaron las amenazas de atacar las instalaciones gasísticas con un "atentado", según lo definió el Gobierno, contra una conducción que restringió los envíos a Brasil en un diez por ciento.

La creciente tensión que vive Bolivia no ha servido para que el Gobierno y sus opositores entablen un diálogo y las posturas están cada vez están más enfrentadas. El Gobierno denuncia que los autonomistas, y concretamente los "terratenientes" del oriente boliviano, están perpetrando un atípico golpe de estado civil contra la democracia, al tiempo que insiste en que no responderá con violencia a las provocaciones, porque eso es lo que están buscando los opositores.

"La paciencia tiene límites"

No obstante, el presidente Evo Morales advirtió a sus opositores que "la paciencia tiene límites". Por su parte, los dirigentes autonomistas responsabilizan al Gobierno de la situación por no reconocer las reivindicaciones de estas regiones y lo acusan de haber actuado con violencia ante las protestas de los últimos días.

El Gobierno reforzó la presencia policial y militar en algunas zonas, principalmente en las instalaciones hidrocarburíferas, e intervino con gases, en algunos momentos, pero también se replegó para evitar mayores enfrentamientos.

Ante el agravamiento de la situación en Bolivia, las voces en favor del diálogo y la negociación se multiplicaron hoy desde diversos sectores. Los editoriales de varios periódicos hicieron llamamientos al diálogo y a la negociación "antes de que las diferencias nos cuesten la vida", apuntó el rotativo paceño La Razón.

La Iglesia Católica convocó una jornada nacional de oración por la paz y la reconciliación para el viernes 19 de septiembre. Reunidos en Cochabamba (centro), los obispos bolivianos expresaron su "voz de alerta" por la espiral de violencia que, según un comunicado de la Conferencia Episcopal, "amenaza con arrastrar a todo el pueblo boliviano a situaciones irreparables de las que después solo tendremos que lamentar".

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