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AFGANISTÁN

La violencia en Afganistán alcanzó en julio su peor nivel desde que comenzó la invasión

Un centenar de ONG's que operan en Afganistán denuncian que la violencia les impide actuar. ACBAR solicita mayor colaboración de todas las partes y que hagan un uso controlado de las fuerzas para evitar la muerte de civiles

La violencia en Afganistán alcanzó en julio su peor nivel desde que comenzó la invasión en julio de 2001, con más de 260 civiles muertos. Esto provoca que las ONG's presentes en el país se vean obligadas a reducir su labor humanitaria, como denunciaron hoy un centenar de organizaciones, que forman el Organismo de Coordinación de Agencias para la Asistencia Afgana (ACBAR). Para poder reconducir la situación y evitar la muerte de civiles, las ONG's solicitan a todas las partes, tanto a los talibanes como a las fuerzas internacionales, que hagan un uso controlado de sus armas y que colaboren para proteger la vida de los no combatientes.

El número de ataques de los insurgentes talibanes en Afganistán fue mayor en mayo y junio que en cualquier otro mes desde que las tropas encabezadas por Estados Unidos derrocaran al régimen talibán en 2001, según señaló ACBAR. "Nosotros expresamos nuestra grave preocupación por el deterioro de la situación de la seguridad en Afganistán y el serio impacto que esto tiene en los civiles", expresaron desde la asociación.

El incremento de la violencia obliga a las ONG's a restringir su labor humanitaria y de desarrollo en un momento en el que la sequía y los altos precios de los alimentos ponen a la población en una situación delicada. Según ACBAR, muchas escuelas y clínicas han cerrado y un número significativo de personas se han convertido en desplazados internos. Además, desde la asociación apuntan que este año murieron 19 miembros de ONG's en ataques.

Sobre este tema, Naciones Unidas manifestó que el reto humanitario es creciente en Afganistán, y precisó que doce de sus comboyes de ayuda fueron atacados por hombres armados en los últimos seis meses. "Necesitamos el apoyo continuado de las ONG's y la comunidad internacional si queremos prevenir más sufrimiento", añadió el portavoz de la ONU en Afganistán, Aleem Siddique.

Solicitan colaboración

ACBAR solicita a todas las partes, tanto a los integrantes de las fuerzas internacionales, lideradas principalmente por Estados Unidos, como a la insurgencia talibán que colaboren controlado sus fuerzas de choque, con el objetivo de reducir las muertes de civiles, pues las 260 muertes que se produjeron en el mes de julio no deberían repetirse.

A pesar de que el bando internacional aumentó sus tropas en 10.000 hombres, alcanzando los 71.000 soldados en Afganistán, la violencia aumentó en un 40 por ciento, porque desde Pakistan también se produjo una importante entrada de milicianos que colaboran con los talibanes. Según ACBAR, unas 2.500 personas han muerto en el conflicto este año, unas mil de ellas civiles. Aproximadamente 300 de los no combatientes muertos fallecieron a causa de ataques insurgentes, "especialmente en atentados suicidas y otros ataques indiscriminados en zonas civiles y por el uso de propiedades civiles para lanzar ataques", indicaron.

Pero también asignaron a las fuerzas internacionales su parte de culpa, debido al aumento que realizaron de los ataques aéreos que provocaron numerosas muertes de civiles. "Las búsquedas realizadas por las fuerzas afganas e internacionales en ocasiones implican un uso excesivo de la fuerza, asesinatos extrajudiciales, destrucción de propiedades y/o maltrato de sospechosos", lamentó ACBAR.

Por todo ello, desde la asociación de las ONG's insistieron en el control y equilibrio del uso de la fuerza, para minimizar todo lo posible la muerte de civiles, tomando para ello todas las medidas que los ejércitos tengan a su alcance.

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