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BIRMANIA

La oposición democrática denuncia un fraude masivo en el referéndum de la Junta birmana

Pese a la amenaza del hambre y las epidemias tras el paso del ciclón Nargis, los colegios electorales de la mayor parte del país abrieron sus puertas para que los birmanos obedecieran la orden de los generales de "cumplir con el deber de aprobar la Constitución del Estado".

El principal partido de la oposición democrática birmana, la Liga Nacional por la Democracia (LND), que dirige la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, denunció un fraude masivo en el referéndum celebrado en el país para aprobar el proyecto constitucional de la Junta Militar.

El portavoz de la LND, Nyan Win, indicó a la revista disidente "The Irrawaddy", con sede en Tailandia, que agentes gubernamentales acudieron a las casas de los que no se personaron a votar y les obligaron a firmar un formulario como que depositaron el voto.

Nyan Win dijo que la mayoría de los centros de votación cerró a las 11.00, hora local (04.30 GMT), cuando el horario oficial de la jornada discurría de 06.00 a 16.00.

Por su parte, residentes en loas distritos Rangún, Mandalay, Pegu, Sagaing y Magwe dijeron al mismo medio haber visto a funcionarios entregar papeletas rellenadas a los que hacían cola para votar.

Desde que el Gobierno anunció la convocatoria del referéndum, el 9 de febrero de 2008, los cuerpos de seguridad han intimidado o detenido a toda persona que ha manifestado su rechazo al borrador constitucional.

La LND, la disidencia y los principales organizaciones de las minorías étnicas habían pedido que se votara "no" por entender que la nueva constitución, en vez de restablecer la democracia, legitimará el régimen militar, que gobierna desde 1962.

Obligación pese a la tragedia

La Junta Militar de Birmania dio el mayor paso hacia la institucionalización del régimen con la celebración del referéndum en las áreas del país que escaparon del ciclón Nargis y de la destrucción, cuya magnitud oculta a la población.

Con un millón y medio de personas amenazadas por epidemias y sin apenas comida ni agua potable desde el pasado fin de semana, los colegios electorales de la mayor parte del país abrieron sus puertas para que los birmanos obedecieran la orden de los generales de "cumplir con el deber de aprobar la Constitución del Estado".

Largas hileras de funcionarios y civiles luciendo la vestimenta nacional, requerida para la ocasión por las autoridades, guardaron cola a fin de participar en la votación, que tuvo lugar en las regiones del centro, norte y del sureste de Birmania, que no fueron golpeadas por Nargis.

La junta, para la que el desastre causado por el ciclón supone un "inconveniente", según ha dicho, aplazó la votación hasta el próximo 24 de mayo en las áreas que circundan Rangún, la antigua capital, así como en el delta del río Irrawaddy, arrasado por el ciclón, que ha dejado 3.335 muertos, 37.019 desaparecidos y casi millón y medio de desplazados, de acuerdo a las autoridades.

"Los birmanos vamos a votar, pero le aseguro que nuestro voto no tiene ningún valor, es un paso que dan los generales para eternizarse en el poder", dijo Thi, un ex oficial del Ejército y activista opositor, que por motivos de seguridad pidió no revelar parte de su nombre.

El texto constitucional, que se vende en contados quioscos por 1.200 kyat -equivalente a un dólar en el mercado negro y más de la mitad de lo que gana al día un trabajador- hace referencia a la "democracia", pero no del tipo que promueven los países liberales.

En Birmania, dicen fuentes diplomáticas europeas, "no se da el caso de país con un Ejército, y sí en cambio el de un Ejército que tiene un país", al que impondrá una constitución que persigue maquillar el régimen y hacerlo presentable ante la comunidad internacional.

El referéndum, precedido de anuncios sobre la obligatoriedad del "sí" bajo amenaza de castigar hasta con tres años a aquellos que votasen lo contrario, llega en un momento poco propicio para la junta, decidida a evitar que la catástrofe en el delta altere su plan de cimentar su poder perpetuo.

Seguridad

Una semana después del desastre, la prioridad del Ejército, que apareció el pasado miércoles por primera vez para retirar de las calles de Rangún los árboles y postes eléctricos derribados, continúa siendo la seguridad durante el referéndum.

"A los militares les preocupa más un nuevo brote de protestas por el descontento que fomentan las dificultades económicas de la gente, que las necesidades de las personas del delta, que nunca les han dado problemas", señaló U Mya, expulsado hace una década del profesorado de la Universidad de Rangún por motivos políticos.

Desde finales del pasado abril, al menos un centenar de personas han sido detenidas en Rangún por hacer campaña contra la constitución, que entre otros puntos contiene un artículo que prohíbe a la líder opositora y Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi presentarse como candidata a las elecciones que la junta planea celebrar en 2010 al haber estado casada con un extranjero.

La Junta Militar, que a lo largo de estos años ha dado numerosas muestras de sordera ante las críticas de la comunidad internacional, insiste en que la distribución de la ayuda que ofrecen la ONU y diversos países para los damnificados, es una labor exclusiva de su Ejército, dotado de escasos recursos y sin experiencia en crisis humanitarias de la magnitud de la ocurrida.

Los medios de comunicación birmanos, que exhortan a la población a denunciar a las personas que critiquen la actuación del Gobierno en la región arrasada, pintan que la situación está en vías de ser resuelta por los militares, y destacan que las visitas que realiza al delta el primer ministro, general Thein Shein, "reconfortan a los damnificados".

"Yo votaré 'sí', porque es lo que me han dicho que debo hacer", dijo un funcionario municipal llamado Hla Moe, de 39 años, después de recoger la bolsita con diez huevos de gallina, obsequio de las autoridades con motivo del referéndum preparado por los generales para que no ocurra otra sorpresa parecida a la de 1990.

Aquel año y contra las expectativas del régimen, la Liga Nacional por la Democracia de Suu Kyi, bajo arresto domiciliario desde 2003, venció en las legislativas. Los resultados electorales nunca han sido reconocidos por los generales que rigen Birmania desde 1962.

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