Despliega el menú
Internacional
Suscríbete

CONFLICTO

La hora de las decisiones en Egipto

Los opositores al Gobierno discuten ahora si deben o no continuar las protestas.

Tras el mensaje tardío de Mubarak, aparece un nuevo frente en Egipto. Los opositores al Gobierno discuten ahora si deben o no continuar las protestas pese a las concesiones anunciadas por el presidente. El núcleo duro de los manifestantes contra Mubarak siguió protestando en la plaza de Tahrir exigiendo su dimisión. No lejos de ellos se reunieron los seguidores del NDP del Gobierno para manifestar su lealtad a Mubarak.

Pero también a nivel político se mueve algo en Egipto: los jefes de partido y figuras independientes que acompañaron y apoyaron las manifestaciones intentan ponerse de acuerdo en una posición común, algo nada fácil. Sobre todo los Hermanos Musulmanes, cuyos miembros en los últimos años fueron reprimidos y encarcelados en el país, no confían en el presidente y quieren la caída de todo el régimen, incluyendo la cúpula policial, considerada en gran parte responsable de los abusos a los ciudadanos en dependencias policiales y en prisiones del país.

También Eiman Nur, que pasó años en prisión, se muestra implacable. «Lo que se ofreció no basta porque está claro que Mubarak no va a ser candidato otra vez, sino que quiere dejar el puesto a su hijo Gamal».

También entre los egipcios que abogan por aceptar el compromiso propuesto por Mubarak hay muchos que quieren el fin de su dominio. Y el hecho de que no les importe que no dimita de inmediato es más bien una decisión pragmática como signo de simpatía por el gobernante de 82 años. Y es que creen que de la cúpula militar que en Egipto mueve los hilos en la sombra no recibirán nada sin arriesgarse a una nueva escalada de la situación en las calles. «Márchense a casa», pedían ayer los generales a los manifestantes de ambas partes.

Entre las figuras independientes que abogan por imponer nuevas exigencias paso por paso para introducir un cambio de poder que sea radical y pacífico al mismo tiempo, se encuentran el conocido empresario cristiano Naguib Sawiris y el ex ministro Kamal Abul Magd, que se reunieron ayer con un grupo de personas que al igual que ellos no pertenecen a ningún partido. «Me siento muy azorado por mi encuentro con los manifestantes», decía el millonario Sawiris al llegar al estudio en El Cairo de la emisora de noticias Al Arabiya. «¿Le han hostigado los manifestantes?», le preguntaba el moderador. «No, al contrario, me han vitoreado», comentaba radiante de alegría. Apenas puede creer que pueda expresar de repente su opinión de forma abierta en el país.

Etiquetas