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Internacional

MÉXICO

La batalla en el PRD mexicano

Tras las elecciones internas, las acusaciones de fraude y las traiciones colocan al partido más cerca de su entierro.

Las recientes elecciones internas de la principal agrupación izquierdista de México, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), lleva camino de terminar como el rosario de la aurora. La rivalidad de los contendientes, las acusaciones de fraude, y de traiciones no terminan, y colocan a la agrupación más cerca de su entierro que de su resurrección ante los comicios legislativos del 2009.

El conflicto materializado tras la consulta interna del pasado 16 de marzo para elegir al presidente y secretario general, entre cerca de casi 50.000 cargos nacionales, estatales y municipales del partido para los próximos tres años, se trasladó el sábado a su Consejo Nacional que quedó instalado a pesar de la oposición de Leonel Cota, el actual presidente del partido.

A 19 años de su creación, el PRD, es la segunda fuerza en el Congreso, con 127 de los 500 escaños, detrás del gubernamental Partido Acción Nacional (PAN), la tercera en el Senado, con 26 de los 128, tras el PAN y el incombustible Partido de la Revolución Institucional (PRI), y gobierna en seis de los 32 estados del país, además de la influyente capital federal.

En el 2006, el PRD acarició la presidencia del país de la mano de Andrés Manuel López Obrador, pero el tribunal electoral -tras un reñido y contestado recuento- dio el triunfo al panista Felipe Calderón. AMLO, como se le conoce, se autoproclamó "presidente legítimo" y desde entonces desconoce el mandato de quien fue su rival.

Los perredistas están reproduciendo ahora aquellos meses pero dentro de sus propios fueron reflejando una imagen de desunión.

Los candidatos

De las cinco opciones en liza, solo dos se disputan la victoria. Izquierda Unida, postula al ex jefe de gobierno, Alejandro Encinas, apoyado por AMLO y con mucha fuerza en el Distrito Federal. Más moderados son en Nueva Izquierda, la "tribu" encabezada por Jesús Ortega, con influencia en el interior del país.

Tanto Encinas como Ortega se declaran "ganadores" a pesar de que el recuento no ha concluido. 6,9 millones de afiliados izquierdistas integran el censo, pero los votantes no llegaron al millón.

Desde los respectivos bandos se acusan de irregularidades, bien alterando actas o introduciendo votos de más. "Estas casillas tienen resultados fraudulentos, aunque sean a mi favor. Pido su nulidad. No voy a ser cómplice ni avalaré ni un solo voto emitido de manera ilegal" sostenía Encinas sobre unas urnas instaladas en Veracruz que le favorecían.

A su juicio, era "mejor que se limpie primero la elección y se dé un resultado que nos dé satisfacción a todos, limpiando la elección y castigando a quienes la ensuciaron".

El caso es que la bronca no cesa y algunos afiliados han sugerido la anulación de la elección y que se nombre una presidencia interina, opción que descartan los dos aspirantes a dirigir el PRD.

El comisionado electoral Edmundo Cancino comentó que valoraban fijar "una línea roja", un tiempo límite para entregar resultados definitivos. El plazo vence el 22 de abril, cuando Cota, líder nacional del PRD, y Guadalupe Acosta, secretario general, entregarán sus cargos a la nueva dirigencia partidista.

Acosta -aliado de Ortega- reconocía que en Izquierda Unida "creen que somos infiltrados y al servicio de la derecha... nos ven como enemigos, como traidores".

Mientras tanto, López Obrador, se mantiene, oficialmente al menos, al margen. Promueve actividades contra el intento del gobierno de privatizar la industria petrolera.

Pero se juega mucho en esta partida. De ganar Encinas, el "peje" como también llaman a Obrador, mantendría la influencia de su gobierno "paralelo" que perdería en caso contrario.

Sin embargo, para el comentarista Octavio Rodríguez Araujo, ningún arreglo en la cúpula salvará al PRD del desprestigio promovido por sus dirigentes: "Hagan lo que hagan, ya no podrán "unir su partido, no realmente. Se han dicho entre ellos tantas cosas, algunas muy duras, que difícilmente se restañarán las heridas abiertas en el proceso".

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