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CONFLICTO MILITAR EN LIBIA

Gadafi sigue dando órdenes desde su escondite mientras Bani Walid está a punto de rendirse

El diálogo de los rebeldes con la ciudad libia toma impulso. Se habla de un acuerdo entre el dictador y Burkina Faso.

Imagen del líder libio
Gadafi asume la presidencia de la UA con la mente puesta en crear los Estados Unidos de África
EFE

La OTAN confirmó este martes que Gadafi, acorralado por los rebeldes, sigue dando órdenes a los seguidores que todavía le quedan, pero dejó claro que no tiene capacidad para «revertir» el avance espectacular de los rebeldes, que controlan la mayor parte del país.

"Gadafi todavía está emitiendo amenazas, pidiendo actos de agresión y dando órdenes a los militares que le quedan en un intento sin sentido de retener el control de zonas pobladas", explicó el portavoz militar de la operación internacional en Libia, el coronel canadiense Roland Lavoie, en rueda de prensa desde el cuartel general de la misión en Nápoles.

Mientras, las garantías de que no habrá represalias contra aquellos que han apoyado a las tropas gadafistas y la promesa de que se mejorará con celeridad la vida de la población centraron este martes la negociación para la rendición de Bani Walid, una de las pocas ciudades que aún resisten el avance rebelde. Así lo confirmó este martes una fuente de los rebeldes cercana a la negociación, quien apuntó que el acuerdo podría quedar cerrado en las próximas horas y que la entrada de las fuerzas insurrectas en la localidad podría ocurrir este miércoles o este jueves.

Tras varios días de tensión, el diálogo experimentó este martes un impulso en medio de los rumores sobre la posibilidad de que el coronel Muamar el Gadafi hubiera logrado un acuerdo para escapar y exiliarse en Burkina Faso.

Los rumores a este respecto son insistentes desde que el lunes por la noche se conociera la noticia de que un convoy militar libio, cargado al parecer con oro, armas y dinero en efectivo, había entrado en Níger con ayuda de un líder tribal tuareg que en el pasado combatió y recibió ayuda de Gadafi.

Aunque varias televisiones árabes han insistido en que a bordo de la caravana -que según las fuentes varía entre 20 y 200 vehículos- no se encuentran ni Gadafi ni el más belicoso de sus hijos, Saif al Islam, los noticias al respecto son confusas y contradictorias.

Mientras el ministro de Asuntos Exteriores de Níger, Bazum Mohamad, insistió este martes en ese extremo en declaraciones al canal por satélite saudí Al Arabiya, fuentes militares europeas sugirieron que el plan podría ser que Gadafi y su vástago se unieran a la caravana de camino a Uagadugu, la capital de Burkina Faso.

Se trata de un largo trayecto, sobre todo si se tiene en cuenta que hace solo unos días los rebeldes libios colocaban a Saif al Islam -e incluso al propio autócrata- en Bani Walid, ciudad situada a unos 150 kilómetros al sur de Trípoli.

Preguntado sobre la posibilidad de que se tratara de un acuerdo, en el que habrían participado países europeos, el portavoz del Ministerio galo de Asuntos Exteriores, Bernard Valero, se limitó a contestar que Gadafi «ya no tiene sitio en la futura Libia» y que el dictador «debe hacer frente a la Justicia».

Burkina Faso, ex colonia francesa y uno de los países africanos que más ayuda económica y financiera ha recibido de la familia Gadafi en los últimos años, ya anunció su disposición a acoger al tirano aunque ha reconocido a la nueva autoridad rebelde, el Consejo Nacional de Transición (CNT).

Como signatario del protocolo de la Corte Penal Internacional (CPI), Burkina Faso estaría obligado a entregar al ex líder libio a la Justicia si así se le reclamara.

Para añadir más confusión al asunto, la cadena de televisión por satélite siria Al Rai emitió el lunes por la noche un mensaje de Musa Ibrahim, el que fuera portavoz de Gadafi, en el que aseguraba que este y su hijo Saif al Islam se encuentran aún en Libia, en un lugar donde no pueden ser encontrados.

En este ambiente, un grupo de notables de la ciudad de Bani Walid decidió ayer recuperar las conversaciones para la rendición en una mezquita situada a unos 40 kilómetros de la localidad, tras la línea del frente norte.

Allí, los negociadores del CNT se comprometieron a respetar a la población y no llevar a cabo represalias, hecho que según fuentes rebeldes cercanas al proceso parece que ha permitido acercar posturas para un acuerdo que se antoja «muy próximo».

Además, la intervención por teléfono del propio primer ministro del CNT, Mahmud Yibril, quien prometió restablecer «a la mayor brevedad» todos los servicios en la ciudad, multiplicó el optimismo tras jornadas de tira y afloja.

Desde hace días, las autoridades rebeldes han reiterado que su principal objetivo era evitar el derramamiento innecesario de sangre y hacer de la entrada pacífica en Bani Walid un ejemplo para la solución de los asedios a otras ciudades resistentes como Sirte o Sebha.

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