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Internacional

REINO UNIDO

El taxista asesino de Cumbria se sentía desgraciado

Le perseguía Hacienda, le engañaban su hermano y su abogado, se reían de él sus colegas y tenía que pagar por sexo en Bangkok.

El taxista Derrick Bird, que mató a doce personas en pueblos de la región de Cumbria, en el noroeste de Inglaterra, el pasado miércoles, era objeto de una investigación por posible impago de impuestos, sentía rencor hacia su hermano, su abogado y otros colegas de profesión, vivía una vida solitaria pero viajaba a prostíbulos de Bangkok.

El retrato que ha ido emergiendo en los últimos días le presenta como un hombre que se sentía incapaz de resolver sus problemas y que creía que iba a terminar pronto en la cárcel.

La policía local ha confirmado que Hacienda investigaba a Bird, a quien se describe como un evasor persistente, que ocultaba sus rentas o no pagaba lo que debía. Una de sus víctimas había trabajado en la oficina de Hacienda en Whitehaven y quizás tuvo problemas con ella en el pasado.

Contra su hermano gemelo David, al que mató en primer lugar, sentía posiblemente rencor de que viviese en una buena casa y con más dinero, cuando el padre de ambos le tuvo que ayudar porque había fracasado el garaje que abrió. Le dio cerca de 25.000 euros con la condición de que los dedujese de su herencia.

¿Estaban discutiendo los dos hermanos y su abogado, Kevin Commons, sobre si la herencia de la madre- que vivía, enferma, con Derrick y ha sido hospitalizada- debía incluir el descuento por la cantidad que dio su padre a David? ¿Fue la resistencia de éste y la advertencia del abogado de que legalmente Derrick no podía hacer nada para exigir el descuento otra vuelta de tuerca en la rabia del asesino? ¿Sospechaba que el abogado le denunció a Hacienda?

Esas especulaciones se publican para justificar que el hermano y el abogado fuesen sus primeras víctimas, antes de dirigirse a la parada de taxis de Whitehaven, donde mató a un colega al que acusaba de quitarle carreras ilegítimamente e hirió a otros dos. En esa parada de taxis había un grupo de conductores que emprendía viajes con un club de buceo.

Había un subgrupo que iba también un par de veces al año a Bangkok. El divorciado que vivía con su madre mantenía relaciones sexuales en prostíbulos. Según un testimonio recogido por 'The Sun' se encaprichó hace unos años de una chica joven, a la que enviaba regalos. ¿Se reían algunos colegas de él?

Una hora

La policía se defiende de la acusación de no haber respondido con la suficiente prontitud a la presencia de un hombre armado en las calles. No fueron tres horas de conducción y disparos, han explicado los jefes policiales. Desde que se levantó la alarma en la parada de taxis de Whitehaven hasta que mató a su última víctima pasó una hora. Luego deambuló en el coche, chocó en un lugar remoto y caminó hacia el corazón del bosque, donde se quitó la vida.

Al menos en dos ocasiones Bird mató a una persona pero no disparó a quien estaba con ella. Eso sugiere que la carrera que inició con su fratricidio, si no fue planeada- en el registro de su casa no se ha encontrado ninguna lista de objetivos-, sí fue al menos un itinerario entre pueblos de la comarca, donde buscó o encontró gente contra la que podría también sentir agravios. Sólo uno o dos parecen no tener conexión alguna.

Algunas víctimas parecen asociadas a la pérdida de su empleo en las instalaciones nucleares de Sellafield por robo de materiales.

Su padre al parecer se enfadó muchísimo. Su vida entró en decadencia. Se había divorciado. Tenía un expediente delictivo, aunque no fue a la cárcel.

También fue denunciado por asalto violento, fue víctima humillada de un joven que le golpeó y que además no le pagó la carrera. Lo repatriaron de un avión con rumbo a Bangkok porque estaba borracho en la escala de Doha y se comportaba agresivamente con otros taxistas, sus compañeros de viaje. Bebía mucho últimamente, dicen. Y aún tenía permiso de armas, su escopeta y su rifle con mira telescópica.

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