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TRIBUNALES

El Supremo de Bangladesh destituye al 'banquero de los pobres'

El Alto Tribunal ha rechazado el recurso presentado por Mohamed Yunus contra su destitución como director del banco de microcréditos Grameen Bank, tras meses de acoso gubernamental.

El Tribunal Supremo de Bangladesh (TS) ratificó el martes la destitución de Mohamed Yunus al frente del banco de microcréditos que fundó, tras meses de acoso gubernamental contra el Premio Nobel de la Paz conocido internacionalmente como 'el banquero de los pobres'.

El Alto Tribunal rechazó el recurso presentado por el propio Yunus contra su destitución de la jefatura de Grameen Bank (GB), aunque se reservó para mañana miércoles la decisión sobre otro recurso similar interpuesto por un grupo de nueve directores del GB no nombrados por el Gobierno, según los medios bangladeshíes.

El panel judicial, compuesto por siete magistrados y presidido por el jefe del Supremo, Khairul Haque, ratificó así la orden emitida a principios de marzo por el Banco de Bangladesh (central), que había alegado que cuando Yunus renovó su cargo de director ejecutivo hace once años no contó con la aprobación previa necesaria del organismo central.

«No podemos hacer ningún comentario en estos momentos», dijo una portavoz del Yunus Center, Lamiya Morshed, quien deslizó que la entidad ofrecerá explicaciones mañana una vez se haya dilucidado la respuesta del TS.

Sin embargo, poco después, Yunus planteó un nuevo recurso de apelación al Supremo para que reconsidere su fallo de hoy, según un abogado del economista citado por la edición digital del rotativo bangladeshí 'The Daily Star'.

Fuentes del GB consultadas han manifestado en repetidas ocasiones que, aunque consideran ilegal la orden del Banco de Bangladesh, el Grameen Bank acataría cualquier decisión que tome el Supremo.

Las mismas fuentes han tachado la destitución de Yunus -para la cual se han aducido aspectos técnicos y que ha sobrepasado la edad de jubilación para su cargo, de acuerdo con la normativa del GB- de maniobra política gubernamental para deshacerse del economista, quien en los últimos meses se ha visto sometido a una campaña de desprestigio.

Desde finales de 2010, Yunus, galardonado con el Nobel de la Paz en 2006 y con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1998, ha mantenido una disputa pública con las autoridades a raíz de un documental de la televisión noruega que denunció un trasvase de fondos entre dos entidades del Grupo Grameen.

Yunus defendió que la operación fue una «innovación financiera» que buscaba beneficiarse de una exención fiscal y que la revirtió para zanjar el contencioso con los donantes noruegos, pero la primera ministra bangladeshí, Sheikh Hasina, llegó a calificarle de «chupasangres».

El Gobierno -al que pertenece un 25 por ciento del GB- ordenó entonces la apertura de una comisión de investigación sobre todas las actividades del banco y de otras empresas del grupo.

La escena política bangladeshí está dominada desde hace dos décadas por Hasina y la ahora opositora Khaleda Zia, dos herederas de dinastías políticas que vieron con malos ojos que Yunus intentara abrir una tercera vía con la formación de un partido antes de las elecciones de 2008, un proyecto que no cristalizó.

Una fuente diplomática occidental observó que la comunidad internacional desea una salida justa para Yunus, aunque admitió que la implicación real de la Unión Europea (UE) ha sido escasa frente al papel más crítico y activo de EE. UU.

De acuerdo con esta fuente, el Supremo aplazó la audiencia sobre el caso -prevista inicialmente para hace dos semanas- con el objetivo de dar margen a una negociación entre el economista y las autoridades políticas, algo que finalmente no ha dado frutos pues ambas partes se han mostrado «intransigentes».

Un portavoz de la Embajada estadounidense en Dacca, citado por la prensa bangladeshí, expresó la esperanza de que aún se pueda llegar a una solución pactada.

«Las dos partes están saliendo mal paradas en esta disputa. El sentir general es que se debería haber buscado otra opción» y no un enfrentamiento, «pero ahora es muy difícil cualquier pacto», mantuvo el analista bangladeshí Haroon Habib.

Habib confió en que al menos el GB quede en manos de un responsable que garantice su buena gestión.

El Grameen Bank o 'banco de la aldea', creado por Yunus en 1983, emplea a 19.800 personas en 2.564 sucursales y ha concedido créditos a casi 8,3 millones de bangladeshíes de 81.367 aldeas de todo el país, la inmensa mayoría mujeres, según la página web de la entidad.

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