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PAKISTÁN

El Gobierno paquistaní decide iniciar un proceso de destitución contra Musharraf

La Carta Magna paquistaní estipula que un presidente puede ser apartado del poder si se demuestra mental o físicamente incapaz de ejercerlo o destituido por los cargos de violación de la Constitución o "mala conducta".

Los partidos de la coalición gubernamental paquistaní anunciaron este jueves el proceso de destitución, a través del Parlamento, del presidente, Pervez Musharraf, para apartarlo del poder "inmediatamente."

En rueda de prensa en Islamabad, el líder del gubernamental Partido Popular de Pakistán (PPP), Asif Alí Zardari, leyó una declaración que señala que la "incompetencia" de Musharraf "ha debilitado el país", por lo que "se ha convertido en un imperativo" iniciar un proceso de destitución.

"Tenemos los votos, el deseo político y la valentía para destituirlo", subrayó Zardari, que compareció ante la prensa junto a Nawaz Sharif, líder de la segunda fuerza del país, la Liga Musulmana-N.

La decisión ha sido adoptada después de tres maratonianos días de negociaciones entre Zardari, Sharif y los líderes de las dos formaciones minoritarias que también participan en la coalición de Gobierno.

"La dirección de la coalición presentará una hoja de cargos contra el general Musharraf" ante la Asamblea paquistaní, de acuerdo con lo previsto en la Constitución, según la declaración leída por Zardari.

La Carta Magna paquistaní estipula que un presidente puede ser apartado del poder si se demuestra mental o físicamente incapaz de ejercerlo o destituido por los cargos de violación de la Constitución o "mala conducta".

Según constataron los dos líderes, en la declaración conjunta, Musharraf, cuando defendió el pasado octubre ante el Tribunal Supremo su reelección como presidente se había comprometido a someterse a un voto de confianza de las nuevas Asambleas provinciales paquistaníes.

Zardari explicó que las Asambleas provinciales conminarán ahora a Musharraf a que se someta al voto de confianza prometido, al tiempo que se inicia el proceso de destitución.

"El pueblo de Pakistán dio un mandato a favor de las fuerzas democráticas en las elecciones de febrero y rechazó que Musharraf continuara" como presidente, aseveró el viudo de Benazir Bhutto.

Zardari señaló también que los jueces destituidos por Musharraf durante la declaración del estado de excepción en noviembre de 2007 serán rehabilitados, aunque sólo después de la destitución del presidente.

Por su lado, Sharif agradeció a los partidos de la coalición su apoyo para proceder a la destitución y aseguró que su formación decidirá mañana si los ministros de su partido, que abandonaron el Gabinete el pasado mes de mayo, se reintegran en él.

Según el canal privado "Dawn", Musharraf ha asegurado a líderes del partido que le da apoyo, la Liga Musulmana-Q, que no piensa abandonar el país y que se enfrentará a la destitución.

El presidente se ha reunido ya con expertos legales y colaboradores cercanos para hallar una fórmula que le permita salir al paso del proceso de destitución, según la cadena "Geo TV".

Musharraf tenía previsto viajar hoy a Pekín para asistir mañana a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, pero ha decidido cancelar su visita y en su lugar acudirá el primer ministro, Yusuf Razá Guilani.

El presidente, que detentó la jefatura del Ejército durante ocho años, es rival de Sharif, a quien expulsó en un golpe de Estado en 1999, hizo que lo condenaran a cadena perpetua y lo amnistió a cambio de que marchara al exilio, del que retornó el año pasado.

Musharraf también concedió en 2007 la amnistía para poder regresar del exilio al viudo de Bhutto, que fue enviado a la cárcel acusado de asesinato y corrupción por Sharif, ahora su socio de Gobierno, aunque Musharraf tampoco lo liberó cuando asumió el poder, sino que siguió levantando cargos contra él.

Ahora Zardari y Sharif parecen decididos a sacar del poder al presidente, en un proceso para el que se precisa que la mitad de los diputados -una mayoría que tienen los partidos gubernamentales- presenten un escrito con los cargos contra el presidente ante la presidenta del Parlamento, Fahmida Mirza.

En un plazo de tres días, la presidenta tiene que hacer llegar el documento a Musharraf, momento a partir del cual Mirza dispone de siete a catorce días para convocar una sesión extraordinaria de las dos cámaras.

Dos tercios de los legisladores deben votar a favor de la destitución para que Musharraf sea apartado del poder, pero el resultado de la votación se presenta incierto.

Mientras que en la cámara baja las fuerzas gubernamentales tienen 235 de los 342 escaños, en el Senado los partidos que teóricamente apoyan a Musharraf suman 40 de los 100 asientos, y los partidos de la coalición tan sólo tienen 16 senadores.

Sumando los legisladores de ambas cámaras, la aritmética parlamentaria dice que las formaciones del Gobierno se quedan a 44 votos de los 295 necesarios para impugnar a Musharraf, por lo que los partidos minoritarios y los independientes podrían decidir el desenlace del proceso.

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