Internacional

ENERGÍA NUCLEAR

EE. UU., el Reino Unido y Francia se plantan ante Irán por construir otra instalación nuclear

Obama exige inspecciones internacionales ¿exhaustivas¿ y Sarkozy habla de posibles sanciones si no hay cambios.

El presidente de EE. UU., Barack Obama, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, Gordon Brown, comparecieron ayer con gesto grave para arremeter al unísono contra Teherán
EE. UU., el Reino Unido y Francia se plantan ante Irán por construir otra instalación nuclear
MICHAEL REYNOLDS/EFE

Pittsburgh. Estados Unidos, Francia y el Reino Unido denunciaron ayer una instalación nuclear secreta de Irán, que representa “un desafío directo” a la comunidad internacional, y exigieron de modo tajante inspecciones internacionales “exhaustivas”.

En una comparecencia ante los medios antes de que la cumbre del G-20 en Pittsburgh comenzara sus actividades, los líderes de esos tres países aseguraron, en un lenguaje inusualmente duro, que Irán debe cooperar con las inspecciones “por completo y de manera sustancial”. “Esta planta profundiza la creciente preocupación de que Irán rehúsa respetar sus responsabilidades internacionales”, sostuvo el presidente estadounidense, Barack Obama, quien recordó que “no es la primera vez que Irán ha ocultado información sobre su programa nuclear”, en alusión a la otra planta de enriquecimiento de uranio, en Natanz, que se dio a conocer en 2002.

Representantes iraníes tienen previsto reunirse el 1 de octubre en Ginebra con el G-6 -Estados Unidos, China, Rusia, el Reino Unido, Francia y Alemania- para tratar sobre su programa nuclear, en un encuentro que ha cobrado una importancia vital. Según Obama, en ese encuentro Irán deberá ofrecer una cooperación “total y exhaustiva” con el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) y “tomar medidas concretas que creen confianza y transparencia en su programa nuclear”.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, advirtió de que “si para diciembre no hay un cambio profundo por parte de los líderes iraníes, habrá que adoptar sanciones”. “No podemos dejar que ese país gane tiempo”, sostuvo Sarkozy, que dijo que después de que se haya constatado la existencia de la planta “hay que poner todas las opciones sobre la mesa”.

En un sentido similar se manifestó Brown, quien sostuvo que “la comunidad internacional no tiene más remedio que decir que hasta aquí hemos llegado”.

La instalación secreta se encuentra en las cercanías de Quom, a unos 160 kilómetros al suroeste de Teherán, camuflada en el interior de una montaña, según han informado funcionarios estadounidenses que hablaron bajo la condición del anonimato. La planta cuenta con cerca de 3.000 centrifugadoras, una cantidad insuficiente para enriquecer uranio con fines civiles pero sí bastante para fabricar una o dos bombas atómicas al año, según estas fuentes.

La existencia de esta segunda instalación era ya conocida desde hace tiempo por los Servicios Secretos británicos, franceses y estadounidenses.

Según explicaron las fuentes, cuando quedó constancia absoluta de los fines de la planta, las tres potencias optaron por revelar sus hallazgos al OIEA, con la esperanza de que Irán se viera obligado a declarar la existencia de esa instalación. Así lo hizo el lunes, en una carta a este organismo.

Aunque la información es de naturaleza “muy delicada”, los tres países han optado por compartir la mayor cantidad posible de datos con los países implicados en las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán.

“Creemos que beneficiaría a los esfuerzos diplomáticos el que se sepa que Irán está violando sus compromisos internacionales”, explicó el alto funcionario, quien apuntó que esa estrategia “ya ha comenzado a dar fruto”. Así, el presidente ruso, Dmitri Medvedev, que se reunió el miércoles con Obama, admitió por primera vez la posibilidad de apoyar sanciones.

En un comunicado, Medvedev instó a Irán a cooperar “plenamente” con el OIEA, aunque matizó que Rusia “sigue decidida a mantener un diálogo serio para establecer una vía eficaz de eliminar las inquietudes de la comunidad internacional sobre ese programa nuclear”.

El Gobierno chino se manifestó en términos similares e instó a Teherán a permitir las inspecciones internacionales.

“No tenemos miedo”

Desde Nueva York, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, insistió en que su país cumple las reglas del OIEA, y que esa agencia puede inspeccionar sus plantas nucleares. “No tenemos ningún problema con que haya inspecciones de las instalaciones. No tenemos miedo”, dijo Ahmadineyad, durante una conferencia.

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