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DURANTE LA OPERACIÓN

Buscados como a hijos, rescatados como chilenos

Todo el país celebra que los 33 mineros están bien y en libertad. "Espero que esto nunca más vuelva a ocurrir. Gracias a todo Chile", dijo el último en salir.

El último trabajador en salir del fondo de la mina, Luis Urzúa, saluda al presidente Piñera.
Buscados como a hijos, rescatados como chilenos
HUGO INFANTE/AFP

Los socorristas chilenos rescataron a todos los mineros sepultados durante 70 días en las profundidades del desierto de Atacama, en una operación presenciada en vivo por millones de personas en el mundo.

El momento más emotivo fue vivido cuando salió el último de los 33 trabajadores atrapados, el jefe de turno Luis Urzúa, quien mantuvo unidos y disciplinados a sus hombres, 700 metros bajo tierra. "Espero que esto nunca más vuelva a ocurrir. Gracias a todo Chile", dijo el topógrafo envuelto en una bandera chilena y ovacionado en presencia del presidente Sebastián Piñera y un lloroso jefe de los rescatistas, Andre Sougarret.

El rescate desató la euforia en la bocamina y la aledaña Copiapó, donde hubo bailes, niños disfrazados de payasos y besos por doquier. "Volvieron a la vida", resumió Ruth Guzmán, al recibir a su esposo Samuel Ávalos, padre de sus cuatro hijos, David, Jonathan, Carolina y Eduardo.

Los trabajadores, entre los que había viudos con hijos, abrazaron a sus familias y rezaron arrodillados a Dios por un salvamento imposible hace semanas, cuando todos los creían muertos.

Cada ascenso acabó con vítores de los rescatistas escogidos para salvarlos, que hora tras hora llevaron a los mineros al hospital de Copiapó. "Los buscamos como a nuestros hijos. Los encontramos con la ayuda de Dios. Los estamos rescatando como chilenos. Que su ejemplo nos inspire", dijo el presidente Sebastián Piñera por la red social Twitter.

El mandatario, en una trasmisión continua del Gobierno por televisión, internet y telefonía móvil, bendijo a los rescatistas, abrazó a los mineros y agradeció las llamadas de sus homólogos. "¡Viva Chile, mierda!", gritó Piñera antes de invitar a los presentes a entonar el himno nacional.

El papa Benedicto XVI, el primer ministro británico David Cameron, el presidente brasileño, Luiz Inacio 'Lula' da Silva y hasta el dueño de la revista 'Playboy', Hugh Hefner, enviaron sus parabienes a Piñera y a los mineros.

El mandatario estadounidense Barack Obama también vivió el rescate en vivo y dijo haber rezado por los mineros. Su homólogo boliviano, Evo Morales, optó por viajar al yacimiento para buscar a su compatriota Carlos Mamani. "Para el pueblo boliviano será inolvidable el esfuerzo del presidente Piñera. Muchas gracias por el rescate de nuestro hermano", sostuvo el mandatario boliviano junto a la familia Mamani.

"Enorme emoción"

Desde Argentina y por Twitter, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner alabó a Piñera, como hicieron también Hugo Chávez de Venezuela y Juan Manuel Santos, de Colombia. "Acabo de hablar con Sebastián Piñera. Enorme emoción. Le dije: Eres parecido a Mario Sepúlveda, el segundo minero rescatado. Lo vi en directo. Sepúlveda arengaba desde el túnel. Después, imparable", escribió.

Cuando terminó el rescate, cientos de miles de chilenos se echaron a las calles de las principales ciudades para festejar el feliz desenlace de esta epopeya, mientras repicaban las campanas de las iglesias y sonaban las sirenas de los bomberos.

En Santiago, apenas unos minutos después de que Urzúa saliera de las profundidades de la mina, miles de personas se congregaron en la céntrica plaza de Italia, a la que suelen acudir los capitalinos para celebrar los triunfos políticos y deportivos. "Mineros supersónicos" y "¡Fuerza, mineros!" eran algunos de los mensajes que podían leerse en las decenas de pancartas desplegadas.

Las celebraciones se extendieron a otras ciudades a lo largo de todo el país, como Linares, Punta Arenas, Talca, La Serena y Osorno, entre otras

Los hechos, que coparon las páginas de los sitios web de medio mundo, finalmente desbordaron esa porción del desierto de Atacama donde hasta antes de la tragedia no había acceso a internet ni telefonía móvil. "Esto es más que una historia, es un evento de la comunidad global", dijo la profesora de periodismo de la Universidad de Hong Kong, Yuen Ying Chan. "La gente está fascinada porque no es solo una historia con gran interés humano, sino que involucra a un gran número de personas, tiene mucho suspense, trata de la vida y de la muerte", explicó.

Expectación mediática

De hecho, unos 300 medios extranjeros, la mitad de ellos televisiones, conectaron desde el yacimiento, según registros oficiales. La mediatización del suceso, el mayor rescate minero de la historia, copó todo. Incluso los propios mineros observaron por televisión su salvamento y emitieron imágenes desde la mina.

Pero los mineros, sus familias y quienes han vivido crisis similares pidieron frenar la exposición mediática. Daniel Fernández, un uruguayo sobreviviente de la tragedia de los Andes en 1972, dijo ayer en Montevideo que la contención que tengan los mineros será fundamental para su felicidad futura. En este sentido, el minero Mario Sepúlveda pidió que lo vieran como un trabajador, no como un artista.

Con la libertad en sus manos, varios trabajadores comenzaron a tejer sus nuevas vidas. "Serán felices", dijo el psicólogo que los apoyó en el encierro, Alberto Iturra. Esteban Rojas, Jimmy Sánchez y Claudio Yánez prometieron un pronto matrimonio a sus parejas. Otros esperan marcharse de vacaciones o recibir los parabienes de sus vecinos en las fiestas que los esperan.

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