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BIRMANIA

Ban Ki-moon pedirá en Birmania más flexibilidad a la Junta para ampliar la ayuda humanitaria

El paso del ciclón por el sur de Birmania ha causado, según la ONU, más de 100.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, aunque las autoridades birmanas sólo reconocen 77.738 fallecidos y 55.917 desaparecidos.

 

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, viajó a Birmania para reunirse con el jefe de su Junta Militar, general Than Shwe, y seguir presionando para que aumente la escasa asistencia dada hasta ahora a los supervivientes del ciclón Nargis.

"Éste es un momento crítico para Birmania, a donde sólo ha llegado ayuda para el 25 por ciento de los afectados" que se cifran entre 1,6 y 2,5 millones de personas, expresó Ban en una declaración a la prensa antes de emprender ese viaje.

El máximo responsable de la ONU confirmó que su entrevista con el general Than Swe será el 22 de mayo, después de que tras la catástrofe ocurrida el 2 de mayo le llamase por teléfono en dos ocasiones sin que el militar birmano le respondiese, como tampoco ha hecho con las cartas enviadas desde Naciones Unidas.

Precisó que de Rangún se desplazará a la destruida zona del delta del río Irrawaddy y luego volverá a la capital birmana para entrevistarse "con los líderes de la Junta Militar y otros representantes del Gobierno".

El paso del ciclón por el sur de Birmania ha causado, según la ONU, más de 100.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, aunque las autoridades birmanas sólo reconocen 77.738 fallecidos y 55.917 desaparecidos.

"Es mi deber mostrar mi solidaridad al pueblo y las autoridades birmanas en este momento de crisis y desafío", subrayó Ban, que insistió en que quería comprobar por sí mismo la situación en las áreas más afectadas y reunirse con el personal de ayuda humanitaria de la ONU y de las organizaciones no gubernamentales que allí trabajan.

Entrada de ayuda

El responsable de Naciones Unidas resaltó la reciente autorización de los militares birmanos de permitir la entrada de más personal humanitario proveniente de países vecinos, así como la luz verde que han dado al despliegue de nueve helicópteros del Programa Mundial de Alimentos (PMA) para trabajar en áreas hasta ahora inaccesibles.

Ban cifró las pérdidas causadas por el ciclón en más de 10.000 millones de dólares (más de 6.000 millones de euros), y advirtió de que la tardanza en las siembras añadirán más penurias a las originadas por el desastre natural.

La visita de Ban al hermético país asiático concluirá el domingo con su participación en la conferencia internacional de países donantes, que se celebra en la capital birmana en busca de recursos para la reconstrucción del país.

El objetivo de esa reunión, copatrocinada por la ONU y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), es, según Ban, "buscar ayuda financiera para dar una respuesta humanitaria internacional ante las urgencias actuales".

La actuación de la Junta Militar, que detenta el poder de forma dictatorial desde hace más de cuatro décadas, con sus propios conciudadanos en el lento reparto de ayuda en situación de desastre, así como para la concesión de visados para personal sanitario internacional, ha generado numerosas críticas de la comunidad mundial.

Entre ellas, las del mismo Ban y las del subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, que está en la capital birmana desde el pasado domingo.

Francia, Reino Unido y Estados Unidos han criticado con dureza la gestión de la ayuda a los birmanos por parte del Gobierno de ese país asiático, que concede con cuentagotas los visados de entrada a trabajadores internacionales y se sospecha de que podría haber una mala y escasa distribución de la asistencia internacional.

Desde las organizaciones no gubernamentales también hay críticas hacia lo que consideran tibia actuación del Consejo de Seguridad, un órgano, que según Human Rights Watch (HRW), "debería insistir en que los trabajadores humanitarios y la ayuda internacional tiene que entrar sin restricciones en Birmania".

Resaltó también que el Gobierno birmano ha aceptado más vuelos humanitarios y concede más visados, que siguen siendo una fracción de lo que en realidad se necesita, y que hay barcos de Francia, Reino Unido y EEUU esperando frente a las costas birmanas con ayuda que no pueden descargar.

"El Consejo de Seguridad está evadiendo su responsabilidad de salvar vidas al no insistir ante Birmania para que ese país acepte la ayuda que se le ofrece", dijo el director para Asia de HRW, Brad Adams.

Además, recordó que ya se han declarado brotes de cólera y de enfermedades respiratorias en los campamentos por las malas condiciones higiénicas y la falta de agua potable.

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