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ESCÁNDALO

Aumentan las denuncias en Austria sobre abusos sexuales en la Iglesia Católica

En la Diócesis de Viena se registraron este año 12 denuncias, la misma cifra que en todo 2009. En Graz, la segunda ciudad del país, son ya 11, un suma equivalente a la de los últimos quince años.

El escándalo de abusos sexuales de menores en la Iglesia Católica cobra cada vez más fuerza en Austria, después de sacudir a Irlanda, Alemania y Holanda, con un creciente número de denuncias sobre casos acaecidos hace varias décadas y con un primer sacerdote acusado que debe abandonar su cargo.

El párroco capuchino Johannes Stocker dejó su puesto tras confesar haber abusado o acosado sexualmente a varios menores -se calcula que unos veinte- en las décadas de 1970 y 1980, según reconoció hoy el obispo de Eisenstadt, Paul Iby, en un comunicado.

El anuncio se produjo pocas horas después de la publicación de un informe en el semanario Falter, en el que tres hombres relatan con detalles sus traumáticas vivencias hace 25 años con Stocker, que reconoce en una entrevista: "sí, fue abuso".

El semanario critica especialmente la política de disuasión de la Iglesia y, concretamente, la actitud del obispo Iby que, confrontado hace diez años con las graves acusaciones contra Stocker por parte de algunas de sus víctimas, se limitó a enviar al sacerdote a dos sesiones con un psicólogo.

Otro sacerdote, de 74 años, que había reconocido también haber abusado de varios adolescentes en un internado privado del monasterio cisterciense de Mehrerau, fue hoy forzado a tomarse vacaciones y permanece "bajo observación" de las autoridades eclesiásticas, informó la diócesis de Innsbruck, en el Tirol.

"La ola llegó a Austria", destacó el diario "Die Presse" en su primera página de hoy, donde se hace eco del creciente número de casos de pederastia en los institutos católicos de la república alpina que, acaecidos en su mayoría hace tres o cuatro décadas, han salido a la luz en los últimos días.

Tras conocerse casos de pederastia en dos conventos austríacos, se acumulan en los centros de ayuda a los fieles de las diócesis las denuncias por parte de las víctimas.

En la Diócesis de Viena se registraron este año 12 denuncias, la misma cifra que en todo 2009. En Graz, la segunda ciudad del país, son ya 11, un suma equivalente a la de los últimos quince años.

Según la televisión pública ORF, se espera que la cifra de casos aumente, puesto que ahora las víctimas han encontrado el clima para contar lo que pasó.

Hasta el momento, sólo un sacerdote acusado ha sido sancionado y alejado de la Iglesia, mientras que los demás sólo fueron traslados a otro puesto.

Y es que la reacción a la denuncias de este tipo de casos depende de cada diócesis. Si el caso no está prescrito, se puede denunciar a la Policía cuando la víctima esté de acuerdo.

Por otro lado, las autoridades austríacas encontraron unos 400 archivos con material de pornografía infantil en un ordenador de un sacerdote del Estado federado de Baja Austria.

El caso, cuya investigación se inició a mediados de febrero, será llevado a la justicia y mientras tanto el sacerdote se ha retirado en un monasterio donde recibe tratamiento psicológico, según el diario Kurier.

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