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Rusia cobra ventaja en la guerra del gas

Moscú duplica durante la invasión sus ingresos por la venta de combustibles sólidos pese a las fuertes sanciones internacionales.

Depósito de gas en una estación de Polonia
Depósito de gas en una estación de Polonia
Kacper Pempel

Moldavia se perfila como el próximo frente bélico de la guerra de Ucrania, pero la Unión Europa ya se ha convertido en escenario de la contienda económica que mantiene Rusia con el gas como arma arrojadiza. En los primeros lances parece que es Moscú quien cobra ventaja pese a las sanciones. La dependencia del Viejo Continente del suministro procedente de su gigante vecino oriental es de tal tamaño que todavía no se puede recurrir a 'arsenales' que hagan doblar la rodilla a Vladímir Putin.

La UE sigue atrapada. Lo demuestran los números. Durante los 65 días en los que Rusia ocupa parte de Ucrania las empresas de suministro energético vinculadas al Kremlin han duplicado sus ingresos por la venta de gas, petróleo y carbón. Hasta 63.000 millones de euros, de los cuales 44.000 proceden de la Unión, han ido a recalar a sus arcas aprovechando la subida de los precios, porque cuanto más se incrementan las restricciones más infla los precios la Federación Rusa.

Las estimaciones del Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio (CREA) apuntan que "las sanciones se han visto socavadas por las continuas exportaciones de combustibles fósiles. El deseo de Europa de mantener la puerta abierta al suministro y los pagos por ellos han impedido castigos más amplios sobre los bancos, las instituciones financieras y el comercio rusos", afirmaron los autores del informe, para los que el ingreso de cientos de millones de euros a diario ha respaldado el tipo de cambio del rublo.

Mapa que representa el porcentaje que representaron las exportaciones de gas ruso al total de cada país europeo en 2020
Mapa que representa el porcentaje que representaron las exportaciones de gas ruso al total de cada país europeo en 2020
EP

Este 'think tank' señala que los Veintisiete asumieron desde finales de febrero un 30% de las compras de carbón y alrededor del 50% del petróleo, mientras que recibieron aproximadamente el 80% de las exportaciones de gas natural licuado (GNL).

"Bruselas y muchos Estados miembro han respondido a la crisis anunciando nuevos objetivos, políticas y medidas de energía limpia y eficiencia energética. Estos pasos proporcionarán un reemplazo para los combustibles fósiles rusos en los próximos años, pero esencialmente no tienen ningún efecto en los ingresos por exportaciones de combustibles fósiles de Rusia a corto plazo", lamenta CREA.

El centro destaca el fuerte efecto en la balanza de ingresos de las subidas de precios, ya que durante los poco más de dos meses desde el comienzo de la invasión de Ucrania las entregas de petróleo ruso a la UE cayeron un 20% y las de carbón un 40%, mientras que las de GNL aumentaron un 20% y las compras de gas de la Unión a través de redes subieron un 10%.

Sin embargo, los alrededor de 44.000 millones pagados por los países de la UE a cambio de sus importaciones de combustibles fósiles contrastan con los ingresos de unos 140.000 millones de euros contabilizados por Rusia a cuenta de sus exportaciones de gas, petróleo y carbón a los países comunitarios durante todo el año pasado a través de oleoductos y puertos en los mares Báltico y Negro, con una media de algo más de 11.600 millones de euros al mes, según cifras publicadas por el rotativo británico 'The Guardian'.

El panorama cambiará en un futuro porque Rusia no tiene sustituto para Europa ni conexiones alternativas de gasoductos para desviar su GNL a otros lugares. Pero mientras "la continua exportación de recursos energéticos es un gran agujero en las sanciones. Todos los que compran combustible se vuelven cómplices de las monstruosas violaciones del derecho internacional cometidas por el Ejército ruso", explicaba Laura Millivirta, analista líder en el Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio.

Ratones de laboratorio

Consciente de que debe rentabilizar la ventaja con que cuenta en los primeros lances de esta guerra económica porque los países de la UE no pueden dejar de depender del aporte ruso hasta 2023, Vladímir Putin ha ordenado esta semana cortar el suministro de gas a Polonia y Bulgaria tras su negativa a abonar en rublos los contratos firmados para ser resueltos en otras monedas. Los Gobiernos de Varsovia y Sofía se han convertido en sus 'ratones de laboratorio'. Bruselas quiere desactivar este chantaje compartiendo el gas que reciben otros socios a través de las reservas que acumulan en la actualidad.

Pero lo cierto es que varios operadores europeos -hasta diez- y cinco países han empezado a pagar a Rusia en rublos, según desvelan fuentes confirmadas por Reuters. Solo el Ejecutivo prorruso de Hungría lo ha admitido. Eslovaquia, Austria y Alemania se mantienen firmes en su negativa a cambiar la forma de pago.

En principio no están previstos más cortes de suministro hasta la segunda mitad de mayo. El próximo lunes los ministros de Energía celebrarán una reunión extraordinaria para tratar la situación. Volodímir Zelenski alertó este jueves de que Rusia "busca provocar una crisis mundial de precios" y "caos" en el mercado mundial de alimentos.

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