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La expansión de la nueva cepa del coronavirus sacude Europa

El Reino Unido, Italia y Alemania confirman cinco casos mientras Países Bajos, Portugal y República Checa analizan más de 60 posibles contagios.

Vuelven a saltar las alarmas por la nueva variante de coronavirus Ómicron
Vuelven a saltar las alarmas por la nueva variante de coronavirus Ómicron

Apenas veinticuatro horas después de confirmarse en Bélgica el primer caso en Europa de la nueva y potencialmente peligrosa variante Ómicron del coronavirus, la alarma se desató este sábado en el continente ante un goteo de positivos que hacía temer un contagio a gran escala. Desde el Reino Unido, pasando por Alemania e Italia, así como Países Bajos, República Checa y Portugal, donde las autoridades sanitarias trabajaban anoche contrarreloj para completar la secuenciación del genoma de los contagios sospechosos a fin de dilucidar la presencia de la también conocida como cepa B.1.1.529.

El ministro de Salud británico, Sajid Javid, fue el primero en despejar las dudas que durante horas mantuvieron en vilo al país. «La Agencia de Seguridad Sanitaria ha confirmado que se han identificado dos casos», dijo en una nota remitida por su departamento a los medios. Se trata de dos personas «relacionadas entre ellas y a un viaje al sur de África». Uno de los contagios se detectó en la ciudad de Nottingham, en el centro de Inglaterra, y el otro en Chelmsford, al este de Londres.

Las autoridades británicas, que ayer volvieron a decretar la obligatoriedad del uso de mascarilla en comercios y transporte público, señalaron que las dos personas infectadas y sus familias han quedado aisladas. Pero además Javid indicó a la cadena BBC que Nottingham y Chelmsford se convertirán en escenario de pruebas adicionales a la población para identificar más posibles positivos con la cepa Ómicron, considerada ya como «preocupante» por la Organización Mundial de la Salud (OMS) al igual que la actualmente dominante Delta y las detectadas anteriormente, Alfa, Beta y Gamma.

El nerviosismo que se palpaba en el Reino Unido -que registra un importante repunte de casos, con unas 1.000 hospitalizaciones al día, además de más de 140.000 muertos desde el inicio de la pandemia- no era menor en Alemania. El Gobierno del Estado de Baviera confirmó ayer la detección de dos infectados con la nueva cepa. Ambos llegaron a Múnich por vía aérea el miércoles en un vuelo procedente de Sudáfrica. Horas antes, el ministro de Asuntos Sociales del Estado germano de Hesse, Kai Klose, informaba también en su cuenta de Twitter de que en la noche del viernes «se encontraron varias mutaciones típicas de ómicron en un viajero» que había arribado del mismo país. «La secuenciación completa aún está pendiente, pero existe un alto grado de sospecha», añadió, no sin antes hacer una petición urgente a la población. «Por favor, protéjase y proteja a los que le rodean. Si regresó de Sudáfrica la semana pasada, ¡limite sus contactos y hágase la prueba!», insistió.

"No hubo coordinación"

En Italia era el Instituto Nacional de Salud quien a última hora de la tarde hacía sonar las sirenas al dar cuenta del primer caso en el país. En concreto, un paciente procedente de Mozambique que tanto él como sus familiares estaban en buen estado de salud.

Los ciudadanos de Países Bajos amanecían, por su parte, ayer con el bombazo de que habían dado positivo 61 personas que volaron desde Sudáfrica el viernes en dos aviones con alrededor de 600 pasajeros y todo parecía apuntar a que estaban infectadas con la nueva cepa. «En varios de los examinados se presume que se ha encontrado Ómicron», dijo el Instituto Holandés de Salud.

A la espera de la confirmación, los viajeros contagiados permanecían aislados anoche en un hotel próximo al aeropuerto de Schipol, en Ámsterdam. Mientras, los responsables locales trataban de localizar a unas 5.000 personas que llegaron la última semana de algún país del sur de África para someterlos a una prueba.

A pesar de que el Ejecutivo de Países Bajos defendió la manera en la que habían procedido, el relato de quienes iban el viernes en esos aviones difería por completo. Paula Zimmerman, una fotógrafa holandesa que regresó de una visita familiar en Sudáfrica, contó que la situación era caótica. A ella le informaron a las 4 de la madrugada que había dado negativo, casi 18 horas después de aterrizar. Pero descubrió que había estado largo rato de pie junto a un hombre que resultó positivo. «No hubo coordinación. Había muy poca gente y no había nadie que tomara el control», lamentó. «Me han dicho que esperan muchos más contagios en cinco días», apuntó.

En Portugal, como en República Checa, se intentaba esclarecer igualmente la posible presencia de la nueva cepa. La directora general de Sanidad del Gobierno luso, Graça Freitas, reconocía la existencia de varios «casos sospechosos», sin precisar cuántos. Las sospechas de las autoridades de Praga giraban entretanto en torno a una mujer que dio positivo por Covid-19 tras visitar Namibia y voló de regreso al país a través de Sudáfrica y Dubái, detalló el primer ministro, Andrej Babis, que, junto a las autoridades sanitarias, hizo un llamamiento a la calma.

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