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Adiós a 20 años en Afganistán

Estados Unidos retira a sus últimos soldados y pone fin a su guerra más larga tras rescatar a más de 120.000 personas.

Estados Unidos puso fin anoche a su guerra más larga, declarada como respuesta a los atentados del 11-S. En sus últimas horas en Afganistán, las Fuerzas Armadas estadounidenses se apresuran a evacuar a refugiados y a diplomáticos desde Afganistán, además de los últimos 300 civiles estadounidenses que habían pedido la evacuación antes del repliegue completo, previsto para la medianoche del 31 de agosto al 1 de septiembre.

Los talibanes han dado garantías a la comunidad internacional de que permitirán que aquellos que quieran abandonar el país lo hagan, tal y como han revelado la Casa Blanca y sus aliados en un comunicado, pero Naciones Unidas ha alertado de una inminente crisis humanitaria sin precedentes. Desde que los talibanes volvieran al poder a mediados de agosto, Estados Unidos ha extraído de Afganistán a unas 120.000 personas en el mayor puente aéreo de la historia bélica norteamericana. Un atentado de Daesh (Estado Islámico) ha matado a 170 civiles y trece soldados norteamericanos del Cuerpo de Marines, y Estados Unidos ha respondido con dos ataques con misiles lanzados desde aviones no tripulados, lo que se conoce como drones.

De entre los evacuados hay aproximadamente 6.000 ciudadanos estadounidenses. Del resto, la Casa Blanca espera que unos 50.000 afganos que han trabajado para las fuerzas armadas norteamericanas en los 20 años de guerra sean acogidos como refugiados dentro de Estados Unidos. Las organizaciones humanitarias calculan que quedarán a su suerte más de 200.000 afganos que ayudaron a las tropas estadounidenses en las dos décadas de guerra.

Popularidad de Biden

La retirada se ha convertido en la crisis más grave para Joe Biden, que en apenas un mes ha perdido un 5% de su índice de popularidad. La aprobación del presidente se ha desplomado del 52% al 47% según una media de sondeos que efectúa FiveThirtyEight. Sigue siendo más popular que Donald Trump a estas alturas de su mandato, pero menos que Barack Obama. Por su parte, el Pentágono ha tratado de blindar el aeropuerto de Kabul en estas últimas horas.

En su punto máximo, ha habido 5.800 uniformados estadounidenses desplegados en el aeropuerto de la capital afgana. El lunes las Fuerzas Armadas estadounidenses informaron de que horas antes un sistema de defensa contra misiles había detectado un ataque con cinco proyectiles y los había neutralizado, impidiendo otra matanza. El presidente Biden es informado a diario de la evacuación y de estas amenazas de seguridad, según la Casa Blanca.

El domingo el presidente recibió los féretros de los soldados muertos en Kabul en la base aérea de Dover. Varios familiares se ausentaron en señal de protesta, y criticaron la precipitación de la retirada y los errores que a su entender facilitaron el mortal ataque del Estado Islámico. La portavoz de la Casa Blanca rehusó el lunes dar detalles de ese encuentro de Biden con los familiares de los soldados fallecidos. Dijo que el presidente está muy afectado por esas muertes pero que no tiene remordimientos por haber ordenado el repliegue de Afganistán. "El presidente mantiene su decisión de devolver a casa a los hombres y mujeres sobre el terreno en Afganistán, porque la alternativa sería devolver allí a decenas de miles o al menos miles de soldados, a ponerse en peligro para luchar por algo por lo que el propio Ejército afgano no lucha", dijo este domingo Jen Psaki en rueda de prensa.

El Ejército afgano se rindió ante los talibanes y el presidente Ashraf Ghani huyó del país horas después de que estos llegaran a Kabul. Han muerto es esta misión de dos décadas casi 2.500 soldados estadounidenses, además de 43.000 civiles, según un estudio de la Universidad de Brown.

El Pentágono confirmaba, antes del anuncio odficial de la marcha, que la salida estará completada cuando amaneciera el 1 de septiembre, aunque queden algunos ciudadanos estadounidenses sobre el terreno. La Administración Biden ha dicho, incluido el propio presidente, que hay varios estadounidenses que no quieren abandonar el país, aunque los talibanes hayan regresado al poder.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo el pasado domingo en rueda de prensa que si esos ciudadanos quieren salir tras el repliegue militar, se les asistirá por medios diplomáticos. "No habrá apoyo militar en esos esfuerzos", advirtió Kirby. Aún no está claro si Washington tendrá relaciones diplomáticas con los talibanes.

De momento, saldrán de Kabul todos los diplomáticos estadounidenses, pero lo cierto es que ha habido diálogo bilateral los pasados meses. Primero, porque Trump lo autorizó en 2019 para facilitar el repliegue, y después porque Biden ha pedido ayuda a los islamistas para que culmine esta masiva operación de evacuación. El atentado de la semana pasada lo perpetró el Estado Islámico, enemigo de los talibanes. Naciones Unidas pidió el domingo a la comunidad internacional que mantenga la presión sobre los islamistas una vez culmine la retirada estadounidense esta semana.

Por lo demás, la coalición para combatir a Daesh (Estado Islámico), comandada por Estados Unidos, emitió un comunicado en el que afirma que seguirá combatiendo a los yihadistas tras la retirada de Afganistán. Según dijeron los integrantes, usarán "el poder militar, de inteligencia, diplomático, económico y de aplicación de la ley para asegurar la derrota de esta brutal organización terrorista".

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