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Trump desaira a Biden y se organiza su propia fiesta de despedida en Washington

El presidente saliente deja la Casa Blanca tras firmar un centenar de indultos y "reza" por su sucesor.

Las cámaras ya están preparadas en el exterior de la Casa Blanca
Las cámaras ya están preparadas en el exterior de la Casa Blanca
ANDREW KELLY

Donald Trump abandona este miércoles la Casa Blanca como un presidente destronado, denunciado y con el nivel más bajo de aprobación del pueblo estadounidense. En un gesto grosero, se saltará el ritual tradicional de la transferencia de poder en que el presidente saliente da la bienvenida al entrante en los escalones del Pórtico Norte y camina con él hasta el Capitolio para la investidura. Un desaire más hacia Joe Biden y su esposa, Jill, que, dados los últimos acontecimientos violentos en Washington, la pareja han preferido también evitar. Eso sí, el republicano señaló en un vídeo que "reza" por su sucesor y el "éxito" de su Administración.

Ninguno de los Trump les ha llamado para facilitar el traspaso, como manda la etiqueta protocolaria, ni tuvo lugar la habitual visita del té en el Despacho Oval para recibir a sus nuevos inquilinos. Tampoco el exmandatario (dejará de serlo formalmente a las seis de la tarde) ha reconocido formalmente la victoria de Biden por lo que no se espera que deje la tradicional nota en la mesa presidencial deseándole suerte como es costumbre, todos ellos unos rituales simbólicos de alta consideración en la democracia estadounidense.

En su último viaje en el Air Force One que lleva a los Trump a su nueva residencia en Florida, el exgobernante deja atrás un país exhausto y conmocionado tras cuatro años de ansiedad, drama, violencia e inestabilidad y una presidencia marcada por el autoritarismo y la incompetencia. El líder republicano se va con una sociedad destrozada por la pandemia, fuera de control en treinta Estados y con más de 400.000 fallecidos.

Cabe señalar, como anécdota, que la ordenanza establece siempre una limpieza de todas las dependencias de la Casa Blanca en cuanto la abandona el presidente saliente para dejarla lista antes de que lleguen sus nuevos residentes. Pero esta mañana es objeto, además, de una desinfección a fondo por seguridad ante la covid-19. Las instalaciones han sido en varias ocasiones un foco de contagios, con decenas de cargos y funcionarios enfermos, incluida la pareja presidencial, y el líder demócrata, de 78 años, no quiere correr riesgos. Los empleados también tienen que reconfigurar las dependencias privadas, ya que los Biden compartirán dormitorio mientras el magnate y su mujer, Melania, utilizaban habitaciones separadas.

Invitaciones con 5 acompañantes

Para Trump, la despedida comienza este miércoles en la Base Conjunta Andrews en Washington a las ocho de la mañana (dos de la tarde en España), con una autocelebración que incluye alfombra roja, un saludo de 21 salvas y una guardia militar de honor. El magnate envió cientos de invitaciones el domingo, sobre todo a colaboradores próximos, funcionarios, militares e incluso antiguos aliados, como Anthony Scaramucci, portavoz al que despidió en 2017. En las tarjetas pedía que cada invitado llevara hasta cinco acompañantes; eso sí, todos con mascarilla. Este martes por la noche, eran pocos los que habían respondido.

En ausencia del presidente, los Biden serán recibidos esta tarde por el ujier jefe de la Casa Blanca, Timothy Harleth, también en su última función, que les dará la bienvenida. El presidente participará además en una ceremonia de ofrenda floral en el cementerio nacional de Arlington, junto a sus predecesores Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Es durante estas horas en que la mayor parte de los efectos personales de los Biden se trasladan a la Casa Blanca y son desempaquetados.

Indultos

En sus últimas horas en el Despacho Oval, Trump no perdió el tiempo. Firmó más de un centenar de indultos presidenciales que incluyeron a políticos caídos en desgracia por corrupción, viejos aliados, el hijo de un exsenador de Arkansas, el fundador del notorio mercado de medicación en línea Silk Road y y una miembro de la aristocracia de Manhattan que se declaró culpable de un plan de fraude. También se especula que dos beneficiados sean Edward Snowden y Julian Assange, aunque este martes por la noche nadie lo había confirmado.

Al final, el dirigente republicano no hizo uso del autoindulto a sí mismo ni a su familia inmediata que, según varios expertos constitucionales, violaría el principio básico de que nadie puede juzgar su propio caso y carecería de validez alguna.

Trump se reunió con su yerno Jared Kushner, su hija Ivanka y sus asesores principales para examinar una larga lista de solicitudes de perdón, que le ocupó gran parte del día, ya que estuvo personalmente comprometido con los detalles de cada caso. El domingo, 'The New York Times' revelaba la existencia de un lucrativo 'mercado' de la clemencia, según el cual personas de confianza del exmandatario han estado pidiendo jugosas cantidades de dinero a convictos acaudalados para presionar a la Casa Blanca por el perdón. La situación, que ha tenido un punto crítico con más de tres docenas de gestores y abogados involucrados en estos hechos, abunda en el tráfico de 'acceso' que ha definido el mandato de Trump. El periódico cita algunos ejemplos de personas concretas que habrían abonado elevadas sumas a los 'conseguidores'. De todos modos, aunque se trate de una práctica cuestionable, no está claro que sea ilegal.

Los indultos conllevan un factor de alto riesgo cuando aluden a asociados del presidente saliente, como en el caso de Michael Flynn, envuelto en la trama de interferencia rusa. El trámite elimina el derecho de acogida a la Quinta Enmienda que protege de la autoincriminación y que podría dañar a Trump en el futuro en caso de que el indultado fuera llamado a testificar contra el expresidente.

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