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VENEZUELA

Maduro recupera el control legislativo en unos comicios sin oposición ni respaldo internacional

La baja participación en las parlamentarias venezolanas impide la "victoria perfecta" que perseguía el chavismo para reavivar el régimen.

Maduro vota en las elecciones y pide dirimir diferencias a través del debate
Maduro vota en las elecciones y pide dirimir diferencias a través del debate
Rayner Peña

Nicolás Maduro suma una nuevo triunfo electoral a su ya dilatada vida política. Sin embargo, la victoria en las legislativas venezolanas de este domingo llega tan carente de legitimad como las cosechadas en las anteriores citas con las urnas en las que se impuso el movimiento chavista tras la muerte de su fundador, Hugo Chávez.

Buscaba arrasar, algo nada difícil sin la participación de los grandes partidos opositores de Venezuela, pero la alta abstención le impidió presentar unos números significativos. De cualquier manera el proceso ya partía de base sin ninguna garantía democrática, lo que hizo que careciera desde hace meses de un respaldo internacional. No hubo observadores llegados del extranjero más allá de una delegación enviada por el régimen iraní de los ayatolás, cercano al de Caracas y unido a él en su enemistad con la Administración Trump.

Más de 20 de los 30 millones de venezolanos estaban llamados a acudir a los colegios electorales para que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) alcanzara la "victoria perfecta" pregonada por Maduro y se hiciera con el control del Parlamento, el único poder que desde 2015 controla la oposición liderada por Juan Guaidó, que llamó a quedarse en casa. Con todo, una pequeña fracción disidente buscó -y logró- ganar alguno de los 277 escaños.

"¡Llegó la hora, a votar por la patria, por la paz, por el futuro!", expresó Maduro en la aplicación de mensajes Telegram para animar a los electores. Pero no lo consiguió y la abstención fue elevada -solo participó alrededor de un 7,6% según el Observatorio contra el Fraude creado por la oposición-. No funcionó, por tanto, la movilización convocada por el chavismo con un madrugador despliegue de militantes en todas barriadas del país lanzando cohetes y haciendo sonar el 'toque de diana', la madrugadora canción militar que despierta a la tropa y que se ha vuelto una tradición para activar a los simpatizantes del PSUV y dejar atrás la "Asamblea Nacional progringa", como dijo el sábado el presidente bolivariano.

Ambiente de escepcitismo

Aún así, en las primeras horas de la mañana muchos de estos puntos estaban vacíos o con la presencia de escasos electores. Poca gente, con distancia entre sí para prevenir la expansión de la covid-19 y un ambiente de escepticismo, cuando no de abierto rechazo hacia la política: esa fue la tónica en las legislativas. Un día que apenas se diferencia de cualquier otro fin de semana.

Mientras tanto, Venezuela atraviesa una debacle económica tras años de recesión, hiperinflación y servicios públicos colapsados. Millones de sus habitantes se han marchado del país en busca de un mejor horizonte. Los que se han quedado sobreviven en un clima de distensión de las medidas para contener la pandemia y con una dolarización de facto cada vez más rampante.

El régimen de Maduro confía en que ahora se acabará la duplicación parlamentaria entre la Asamblea Nacional y la Asamblea Constituyente, podrá profundizar en su apertura económica en busca de ingresos que amainen la severa crisis y recuperará una economía con una industria petrolera anémica y golpeada además por las sanciones.

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