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Cuatro expresidentes se ofrecen voluntarios para probar la vacuna en Estados Unidos

Carter, Clinton, Bush y Obama estarían dispuestos a ponérsela ante las cámaras de televisión para demostrar su confianza en ella

Imagen de archivo de Bush, Clinton y Obama.
Imagen de archivo de Bush, Clinton y Obama.
Richard Carson/Reuters

Es diciembre. Anochece a las 16.30. Estados Unidos ha batido la marca récord de muertes por covid-19 registrada el 15 de abril. La pandemia 3.0 trae "un invierno muy oscuro", como habían anticipado los expertos sanitarios, pero aun así no es tan frío ni tan lúgubre como la primavera pasada. Se ve luz al final del túnel, con la vacuna a la vuelta de la esquina y, lo que es más importante, los estadounidenses han recuperado la capacidad de reírse de la pandemia.

Los cuatro expresidentes vivos de Estados Unidos se convirtieron el jueves en la delicia de los programas de humor político al presentarse voluntarios para ponerse la vacuna, "en directo si hace falta", ofreció Barack Obama. Hay un cuarto expresidente en camino, recordó Steven Colbert en CBS, "pero no quiere admitirlo".

Donald Trump podría ganarles la vez y de paso las audiencias televisivas, porque la vacuna cuyo mérito se atribuye se empezará a distribuir en los últimos días de su mandato. Además, el presidente de 74 años pertenece a uno de los grupos de riesgo que los expertos ponen por delante, pero como se contagió en octubre no necesita la vacuna. Eso le elimina de entre los grandes fichajes de la temporada.

Elvis ya lo hizo antes

"¡Poned los anticuerpos donde tenéis la boca y veniros a mi programa", les retó el humorista más famoso de la televisión. "¡Inmuno-tabulous Expresidential Jab-A-Rama!", gritó entusiasmado. No serían los primeros. Elvis Presley ya se prestó en 1956 a ponerse la vacuna de la polio en el programa de Ed Sullivan.

Tras recibir la jeringuilla de una enfermera, se dio la vuelta y cantó su éxito del momento, "Hound Dog. Tenía 21 años, había puesto de moda el tupé y se estrenaba con la televisión en blanco y negro. La polio se veía como una enfermedad de niños a cuya vacuna se resistían los adolescentes, así que ver ponérsela a su ídolo resultó más efectivo que la vacuna en sí. "Está dando un gran ejemplo para su país", le alabó el presentador.

Las expectativas de entretenimiento han cambiado, por lo que Colbert auguraba que "La cita médica de otra persona" no sería una serie de éxito, pero si las celebridades hacen cola públicamente para ponérsela podrían convencer a más de un escéptico. Desde los que temen con fundamento científico que se hayan eliminado demasiadas salvaguardas burocráticas para agilizar la vacuna, a quienes piensan que es una forma de control gubernamental, la inmunización global tiene mucho camino por recorrer.

El 60% de los estadounidenses dice estar dispuesto a ponérsela, según una encuesta de la consultora Gallup, pero eso dejaría a un 40% sin ella. La buena noticia es que eso supone un 10% más que en septiembre, por lo que se espera que entre el humor y los famosos se vaya superando la desconfianza.

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