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Internacional

Otra noche de disturbios en Kenosha tras la violencia policial a un afroamericano

La Policía sigue sin dar explicaciones sobre los siete disparos que recibió Jacob Blake.

Al amanecer se habían acabado los disparos de gases lacrimógenos, pero los bomberos seguían afanados en apagar los incendios del centro de Kenosha (Wisconsin). A esas horas ya empezaron a mezclarse con las excavadoras que retiraban los escombros que la víspera habían quedado reducidos a cenizas. La ira no tiene fin, mientras se sucedan los episodios de brutalidad policial.

El de Kenosha llega en un mal momento, con la población indignada por el asesinato de George Floyd en Milwaukee a final de mayo y movilizada para una gran marcha de protesta el viernes, cuando se cumplirán 57 años del mítico discurso de "Tengo un sueño" que diera Martín Luther King en Washington, cuando 300.000 negros se dieron cita a los pies de Abraham Lincoln para reclamar sus derechos.

Tampoco ayuda la lenta respuesta de la policía. Dos días después de que el vídeo en el que se ve claramente a los agentes seguir al joven de 29 años hasta su coche con la pistola desenfundada, agarrarle de la camiseta por la espalda y meterle siete tiros mientras se subía al vehículo, con tres de sus hijos de 3, 5 y 8 años en el asiento trasero, sigue sin haber una explicación oficial del incidente. Los agentes no llevaban cámaras, la ciudad esquivó esa inversión el año pasado por falta de presupuesto.

Las autoridades insisten en que están buscando otras posibles grabaciones y no darán información hasta que tengan más claro lo ocurrido, pero ese retraso hace pensar a muchos que intentan construir un caso de defensa propia. Lo único que podría justificar esos disparos es si Blake había cogido un arma, pero nadie vio nada. Al comienzo del vídeo se oye a uno de los agentes decir "¡suelta ese cuchillo!", pero incluso la persona que lo grabó dice no haber visto ningún arma blanca.

Todo lo que se sabe, según un vecino que lo vio 15 minutos antes de que llegara la policía, es que el domingo estaba haciendo una barbacoa con sus hijos cuando dos de las mujeres en la casa comenzaron a pelearse. Blake intentó separarlas y alguien llamó a la policía. En la llamada, una persona sin identificar acusa a Blake de intentar marcharse con sus llaves y da la matrícula del coche. Los agentes llegaron rápidamente e intentaron retener a Blake, que ya había metido a sus hijos en el coche y no quería saber nada más de una pelea que empezaba a ponerse muy fea. Tan fea, que acabó en cuidados intensivos "con ocho agujeros en la espalda", ha dicho su padre, aunque en el vídeo sólo se oyen siete disparos.

Su primo Pauly ha dicho en Twitter que ha resistido bien la operación y lucha por su vida en un hospital de Milwaukee, aunque está paralizado de la cintura para abajo. No se sabe si esa condición será temporal o de por vida, pero la familia ya ha recaudado más de un millón de dólares para hacerse cargo de los gastos médicos.

El incendio que ha producido este episodio de brutalidad policial no sólo ha reavivado las cenizas del movimiento de Black Lives Matter, sino también las protestas que se llevan acabo desde hace cinco meses en Louisville (Kentucky), donde Breonna Taylor fue asesinada por la policía mientras dormía en su cama. La joven de 26 años, dibujada por la artista Amy Sherald que pintó el retrato oficial de Michelle Obama, ocupa la portada de la revista 'Vanity Fair' en septiembre.

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