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Internacional

Trump: "Es un gran día para Floyd"

El presidente de EE UU es tildado de «despreciable» por usar en un discurso al afroamericano asesinado durante su arresto y ahonda la fractura social, política e incluso con la UE.

U.S. President Trump makes announcement about China at the White House in Washington
U.S. President Trump makes announcement about China at the White House in Washington
JONATHAN ERNST

Escuchar los discursos de Donald Trump viene a ser estas últimas semanas un remedo trágico y sobrecogedor del día de la marmota. Debido a la pandemia y luego a la brutal muerte de George Floyd a manos de la Policía en Minneapolis, comienza a no existir jornada donde no asombre con sus palabras y acumule más saldo negativo en ese devaluado nivel de aceptación que le otorgan las encuestas nacionales en una peligrosa deriva en año electoral.

Apenas unas horas antes de que decenas de miles de estadounidenses volvieran este sábado por la tarde a las calles en Nueva York, Minneapolis, Washington, Chicago o Miami para manifestarse contra la violencia racial, el presidente ofreció un discurso dedicado a celebrar los indicadores económicos del país durante el pasado mes, que si bien denotan los graves rigores del coronavirus, resultan menos malos de lo previsto.

"Es un gran día para Floyd", espetó de pronto Trump, en alusión al hombre afroamericano de 46 años muerto por asfixia hace doce días en un nuevo caso de violencia policial. Cuatro agentes están detenidos por estos hechos calificados por la Fiscalía de Minnesota como asesinato en segundo grado. "Esperemos que George esté mirando hacia abajo en este momento y diciendo que esto es algo grandioso para nuestro país". "Es un gran día para él. Es un gran día para todos", "Un gran, gran día en términos de igualdad", encadenó el gobernante que, sin embargo, no ha dicho palabra en esta semana larga sobre el brutal exceso policial, pero sí contra los manifestantes antirracistas, a quienes tilda de "chusma y escoria".

Sus palabras fueron interpretadas dentro de los cánones de su discurso como un razonamiento de que si la economía va bien, también lo hace en beneficio de los afroamericanos. Una retorcida conclusión poco creíble, ya que la misma estadística apunta que la población negra y latina es la más damnificada por esta crisis. La Casa Blanca matizó luego esta reflexión, aseveró que se había hecho una "mala lectura" de la declaración y que, en realidad, Trump se refería a una parte donde proclamaba que "la igualdad ante la ley debe significar que cada estadounidense reciba el mismo tratamiento en cada interacción con las fuerzas del orden".

Fue lo de menos. Al margen del aparente error, el escalofrío ya estaba en marcha: numerosos mensajes en las redes sociales denunciaron que el mandatario estadounidense utilizase el nombre de Floyd y, sobre todo, exclamase que era un «buen día» para él a los pocos días de su agónico asesinato. Y todo ello cuando en la retina de la población está grabada la imagen de cómo el hombre se ahoga casi nueve minutos bajo la tenaza de un policía sobre su cuello.

Joe Biden, convertido ya en su rival para las elecciones del 3 de noviembre al haber conseguido el viernes los 1.991 delegados demócratas necesarios de su nominación, declaró: "Las últimas palabras de George Floyd ('no puedo respirar') han hecho eco en toda esta nación y, francamente, en todo el mundo. Que el presidente trate de poner cualquier otra palabra en la boca de Floyd creo que es despreciable".

No se trata ya de una cuestión de humanidad, gusto o diplomacia. En días, Trump ha logrado un desajuste inédito del país: alimentado la ira colectiva por un conflicto tan grave como el racial, maniobrado para emplear al Ejército contra los manifestantes, se ha enemistado con el poder militar -el Pentágono ha ordenado la retirada de todos los efectivos que había desplegado en Washington-, insultado a los gobernadores demócratas e, incluso, colmado la paciencia de la UE, que ha rechazado la muerte de Floyd y cuestionado en distinto grado la gestión del mandatario.

Black Lives Matter protest in London in wake of George Floyd's death
Black Lives Matter protest in London in wake of George Floyd's death
ANDY RAIN

Retirada de tropas

Amenazas como la que ha lanzando en las últimas horas de aumentar los aranceles automovilísticos a Europa, tras sostener que "Bruselas es casi tan mala como China en términos comerciales", no hacen sino incrementar el hartazgo a este lado del Atlántico. Y también el deseo de que pasen rápido los meses restantes hasta las elecciones de noviembre.

Trump va a retirar además 9.500 soldados con base en Alemania, «hastiado» por la escasa contribución -según él- de este país a la OTAN. Fuentes de la cancillería germana adujeron ayer de modo extraoficial que «siempre supimos que Trump haría algo así en el momento en que la presión doméstica llegara a niveles muy altos, (...). Esta decisión no va a contribuir en nada a las relaciones que Alemania está intentando preservar con tanto esfuerzo».

De puertas adentro, ciudades clave como Nueva York y Washington han decidido ya aflojar el control y levantar el toque de queda. La alcaldesa de la capital del país, Muriel Bowser, ha pedido por carta la retirada de todos los efectivos federales desplegados esta semana, a lo que Trump ha respondido afirmando que ella es «extremadamente incompetente». La réplica de Bowser no deja lugar a dudas: la calle situada frente a la Casa Blanca se llama desde ayer 'Black Lives Matter' (las vidas negras importan).

Las manifestaciones continúan por Estados Unidos, aunque baja la tensión

Ciudades como Nueva York, Miami, Chicago o Los Ángeles se convirtieron este sábado en escenario de nuevas manifestaciones en recuerdo de George Floyd. Un día después de su despedida en una emotiva ceremonia en Minneapolis, donde este afroamericano murió la pasada semana durante su detención, los medios estadounidenses vaticinaban que miles de personas participarían en estas marchas bajo el lema 'Black Lives Matter' y otras consignas antirracistas y a favor de los derechos humanos.

En total, 650 ciudades de los 50 Estados del país han albergado marchas y protestas durante los últimos doce días, aunque varios gobernadores coincidieron en que la tensión ha disminuido notablemente respecto a las primeras jornadas, en que hubo múltiples saqueos. Con el discurso de "Estados Unidos no puede seguir consintiendo la esclavitud ni la discriminación racial", Washington esperaba el sábado por la noche recibir a una multitud en una histórica concentración frente a la Casa Blanca.

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