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Internacional

Conte declara la cuarentena en toda Italia

El sistema de salud está al borde del colapso en Lombardía y el país cuenta ya 463 muertos y más de 9.000 contagios.

Policías vigilando la Fontana di Trevi
Policías vigilando la Fontana di Trevi
Efe

Una multa de 206 euros y hasta tres meses de cárcel, que pueden ampliarse hasta los tres años si las autoridades consideran que hay amenaza para la salud pública y se hace caso omiso de las recomendaciones, pueden caerle a quien viole las férreas restricciones a la movilidad que están en vigor desde el domingo y hasta el 3 de abril en Lombardía y en 14 provincias del norte de Italia para tratar de poner freno a los contagios por coronavirus. Mientras, el primer ministro, Giuseppe Conte, sopesaba en las últimas horas si ampliar las restricciones del norte al resto del país.

La epidemia sumó este lunes en el mundo casi 1.800 nuevos casos y un centenar de muertos adicionales, con lo cual se elevan ya a 110.000 las personas infectadas y el número de fallecidos supera los 4.000. En ese contexto, Italia es el segundo país con más afectados después de China. Contabiliza ya más de 9.000 contagios y 463 muertes.

En el primer día laboral después de que el Gobierno partiera el país en dos con estas restricciones, el lunes había controles de la Policía en los aeropuertos, estaciones de trenes y carreteras, porque sólo puede salirse de casa por motivos de trabajo, de salud o en caso de emergencia. Los ciudadanos tuvieron que preparar autocertificaciones para mostrar a las fuerzas de seguridad, que imponen sanciones si consideran que se actúa con irresponsabilidad.

Estas restricciones afectan a 16,7 millones de personas, pero en todo el territorio nacional también hay otras medidas para atajar el coronavirus, como son el cierre de escuelas, museos y teatros. Se decidió, además, suspender todas las actividades deportivas de cualquier nivel, lo que incluye las ligas profesionales de fútbol y baloncesto, al menos hasta el 3 de abril.

En general se pide la población de todo el país que abandone sus viviendas lo menos posible y reduzca su vida social a las relaciones imprescindibles. De hecho, las regiones meridionales, donde se han registrado menos casos, imponen a las personas que estuvieran en las zonas más afectadas en los últimos 14 días que lo comuniquen a los centros médicos y permanezcan en sus domicilios. Las autoridades no se cansan de explicar que la epidemia sólo se podrá detener si hay una gran concienciación de los ciudadanos.

El lunes insistió en ello Francesco Boccia, ministro de Asuntos Regionales, tras anunciar el cierre de todas las estaciones de esquí del país. Algunas estaban a rebosar de jóvenes que decidieron aprovechar en la nieve sus días de asueto después de que, el pasado miércoles, el Gobierno cerrara los centros educativos hasta el 15 de marzo. Incluso una estación de esquí se anunciaba este fin de semana en los periódicos con este lema: 'Vive la montaña con los pulmones llenos. Hay una zona blanca donde estar bien es contagioso'. Boccia consideró esta publicidad un insulto y dejó claro que "es evidente que muchas de las medidas aprobadas parten del supuesto de que las familias y los individuos asumen su responsabilidad. Es el primer compromiso. Cuando esto no sucede interviene el Estado con toda su fuerza", apostilló.

Una "verdadera guerra"

Una inesperada mano le llegó al Gobierno del popular cantante Vasco Rossi, ídolo de generaciones de italianos, quien escribió en las redes sociales que la epidemia es "una cosa seria" y el país se enfrenta a una "verdadera guerra". "Debéis seguir las directivas para no agravar la situación. Por nuestro propio bien y por el de los demás es el momento de tener un comportamiento inteligente y responsable", dijo Vasco agradeciendo a los médicos y enfermeros su labor.

El gran peligro del coronavirus es que provoque el colapso del sistema sanitario si no se frenan los contagios. Hay hospitales en Lombardía que ya se encuentran en situación crítica e incluso médicos que advierten de que si la situación continúa desbocada, llegará un momento en que habrá que decirles a algunos pacientes que no se les puede atender y que regresen a sus casas.

"Se decide por edad y por condiciones de salud. Como en todas las situaciones de guerra. No lo digo yo, sino los manuales con los que hemos estudiado", comentó en el 'Corriere della Sera' Christian Salaroli, anestesista del hospital Papa Juan XXIII de Bérgamo. Allí, según reconoce, ya existe una "desproporción" entre el número de enfermos y "los recursos hospitalarios y las camas disponibles".

Hay cerca de 250 sanitarios que están de baja por haber contraído el coronavirus o por encontrarse en cuarentena al haber tenido contacto directo con algún infectado. Los médicos, enfermeros y auxiliares de las zonas más afectadas llevan, además, trabajando a destajo desde hace ya más de dos semanas. El Gobierno prometió que contratará a 20.000 sanitarios, incluidos médicos en el último año de especialización, para reforzar el sistema sanitario, aunque no está claro dónde encontrará a un número tan alto de profesionales de la salud en un momento de crisis sanitaria internacional. 

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