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Reino Unido vota sin un ganador claro

Una campaña personalista de Boris Johnson y Jeremy Corbyn desemboca este jueves en una grave decisión para el país y el futuro de la Unión Europea.

Jeremy Corbyn y Boris Johnson durante el cara a cara.
Jeremy Corbyn y Boris Johnson durante el cara a cara.
JEFF OVERS | BBC

Unos 46 millones de británicos están registrados para votar este jueves en los comicios que elegirán a los 650 diputados que forman la Cámara de los Comunes del Parlamento. Del resultado depende la pronta separación de Reino Unido de la Unión Europea o, por el contrario, la creación de un nuevo 'impasse' que podría llevar incluso a una nueva negociación y un segundo referéndum.

El Partido Conservador liderado por Boris Johnson es el único que aspira a una mayoría absoluta de diputados, según las encuestas. Aunque el Laborista, que encabeza Jeremy Corbyn; el Partido Nacional Escocés(SNP), de Nicola Sturgeon, y el de los Liberal-Demócratas, que guía Jo Swinson, podrían llegar a sumar suficientes escaños como para impedir que los conservadores formen un Gobierno.

Los sondeos dieron en las dos últimas semanas una clara ventaja al partido de Johnson, con una media de entre nueve o diez puntos porcentuales de ventaja con respecto al laborista. El conservador -si se confirman esas cifras- ganaría con una mayoría holgada, pero algunas encuestas han acortado la diferencia estos días y hasta un tercio de votantes por la permanencia en la UE en el referéndum de 2016 no habrían decidido aún su voto.

Oscilaciones de dos o tres puntos con respecto a los sondeos más recientes podrían dar un Parlamento sin mayoría y la posibilidad de que Corbyn intentase formar un Gobierno con el apoyo de otros partidos. Mientras que una mayoría para los conservadores llevaría a la ratificación del Acuerdo de Retirada pactado con la UE, por el contrario Corbyn quiere negociar una relación más estrecha con Bruselas y someterla a consulta popular.

Son las primeras elecciones que se deciden en diciembre desde 1923 y el tiempo de la jornada electoral será lluvioso y frío. La participación podría tener importancia en el resultado y por la marcada división generacional que se expresa desde 2016 sobre la UE, con amplias mayoría en favor de la marcha entre los mayores de 65 años y en contra de los menores de 25. El mal tiempo reduce el voto de los mayores, pero la participación de los jóvenes es más baja.

En las últimas 48 horas de la campaña, los dos líderes recorrieron circunscripciones que votaron tradicionalmente al laborismo, aunque redujeron su fidelidad en comicios anteriores y optaron por el 'brexit' en 2016, en algunos casos con porcentajes muy altos. La mayoría conservadora y su tamaño probablemente se decide en áreas que perdieron industrias desde los años 70.

El autobús de Jeremy Corbyn fue recibido en esas comarcas con vítores de simpatizantes que comulgan con su socialismo. Sin embargo, según la filtración de una conversación privada de un dirigente laborista, John Ashworth, la campaña allí puerta a puerta está siendo «horrible» por el 'brexit' y el rechazo a Corbyn, cuya trayectoria choca con la tradición patriótica y militar en poblaciones obreras.

Johnson, mientras tanto, asoma en pantallas vestido con bata blanca de empleado en un almacén de pescado, de transportista de botellas de leche o de conductor de grúas. El lunes no quiso ver la foto de un niño durmiendo en el pasillo de un hospital, que le mostraba un periodista en su móvil, y acabó metiéndose ese teléfono en su bolsillo. Este miércoles huyó del acoso de un programa de famosos refugiándose en un frigorífico industrial.

Los dos líderes han protagonizado la campaña, especialmente Johnson, a pesar de que ambos tienen un saldo negativo en la simpatía de la población. Y_para añadir sal a una campaña insípida, la editora política de la BBC, Laura Kuenssberg, habría quebrado la ley al afirmar que tenía información de que los laboristas están teniendo malos resultados en los votos por correo.

El ministro de Exteriores en funciones, Dominic Raab, ya bromeó hace una semana con un periodista diciéndole que los votos postales iban bien. Aunque las papeletas enviadas por correo se abren con antelación -ante la presencia de agentes de los partidos- para identificar a los votantes en el censo, los presentes no deben mirar el voto y es ilegal divulgar información que se pueda obtener en ese proceso.

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