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Los niños desplazados internos, doblemente invisibles

Un estudio cifra en 17 millones lo menores en esta situación y advierte de la necesidad de contar con datos para poder ofrecerles ayuda. 

Refugiadas uzbekas con niños esperan en la frontera con Uzbekistán, a siete kilómetros del distrito uzbeko de Osh, ayer.
Refugiadas uzbekas con niños esperan en la frontera con Uzbekistán, a siete kilómetros del distrito uzbeko de Osh, ayer.
SERGEI ILNITSKY/EFE

Unos 17 millones de niños viven como desplazados internos en todo el mundo debido a conflictos y violencia, a los que se añadirían millones más que se ven forzados a abandonar sus hogares por desastres naturales, el cambio climático u otros motivos. Sin embargo, estos niños son "doblemente invisibles" ya que no existen datos fidedignos sobre ellos tanto a nivel nacional como internacional.

Esa es la principal denuncia formulada por el Centro Internacional de Observación sobre Desplazamiento (IDMC, por sus siglas en inglés) en su último informe 'Doblemente invisibles: Teniendo en cuenta a los niños desplazados internos'. Esa doble invisibilidad se debe a que, en primer lugar, "los desplazados internos de todas las edades a menudo no están contabilizados" y en segundo a que "la disgregación por edades de cualquier tipo de datos es limitada, mucho más para los desplazados internos".

Sin embargo, para poder "planificar respuestas adecuadas para atender las necesidades de los niños desplazados internos hace falta tener al menos una noción de cuántos hay y dónde están", algo que no ocurre en la actualidad pese a que más del 40% de los 41 millones de desplazados internos que se estima hay en el mundo son menores de edad, lamenta el IDMC.

En este sentido, el organismo ha tratado de calcular de forma aproximada el número de niños desplazados internos en el mundo, teniendo en cuenta la falta de datos a nivel nacional disponibles y que la extrapolación de las estimaciones en base a los datos poblacionales de los países no siempre puede arrojar estimaciones precisas.

Así, de los 17 millones de niños desplazados internos que estima que hay en el mundo, 5,2 millones tienen menos de 5 años, 9,2 millones tienen entre 5 y 14 años, y 2,5 millones tienen entre 15 y 17 años.

Geográficamente, el África Subsahariana es la región con un mayor número, 8,2 millones -el 48 por ciento del total-, seguida por Oriente Próximo y el norte de África, con 4,4 millones, y Centroamérica y Sudamérica, con 1,9. En el sur de Asia hay otros 1,6 millones, mientras que Europa y Asia Central albergan a unos 705.000 y en Asia Oriental y el Pacífico habría 251.000.

Por países, Siria es el que abre el listado, seguido por República Democrática del Congo (RDC), Colombia, Somalia, Afganistán, Nigeria, Yemen y Etiopía. En todos estos países, según IDMC, hay más de un millón de niños desplazados internos

Los niños vuelven a la calle en Siria
Siria, en un imagen de archivo, es el país con más niños desplazados.
Efe

Impacto del desplazamiento en los niños

Según el organismo, pese a que se sabe del impacto que el desplazamiento tiene en la "seguridad, la salud física y mental y el acceso a una educación de calidad" para los niños, estos "siguen siendo invisibles" en los datos sobre este fenómeno y "pasados por alto en muchas políticas y debates" sobre el mismo. Sin embargo, si no se atiende a dicho impacto "puede tener repercusiones que durarán hasta su edad adulta e incluso después del desplazamiento".

Los niños desplazados se enfrentan a "un riesgo especialmente elevado de abusos, abandono y violencia, enfermedad y sufrimiento, pobreza y otros daños para su bienestar actual y futuro", insiste el IDMC, subrayando que es "difícil" poder realizar planes para atender estas necesidades, que varían en función de los países y de otros factores, "si no están contabilizados".

En el caso de los niños, por ejemplo, en contextos de conflicto están en un mayor riesgo de ser reclutados por las partes enfrentadas, mientras que en el de las niñas, muchas familias desplazadas optan por casar a sus hijas como solución y para tener una boca menos que alimentar. Así, en Afganistán, una de cada tres familias desplazadas ha casado de forma temprana a una de sus hijas.

Otra de las consecuencias que el desplazamiento conlleva para los niños es que muchos se ven obligados a trabajar para ayudar a mantener a sus familias, lo cual les expone a peligros adicionales. La falta de recursos también hace que sea más difícil acceder a atención sanitaria o la continuación de los estudios, puesto que aunque en muchos países la enseñanza es gratuita hay otros costes añadidos que las familias de desplazados no siempre pueden asumir.

El IDMC también ha constatado consecuencias en la alimentación de los desplazados, con un mayor número de niños en situación de desnutrición aguda entre quienes están desplazados. Los menores desplazados también tienen un menor acceso a la enseñanza y los que consigue seguir yendo a la escuela no siempre reciben una educación de calidad, según el informe.

A esto se suma en muchos casos el impacto psicológico que tener que abandonar sus hogares tiene en los niños. "Los niños expresan su sufrimiento psicológico de formas que pueden pasar desapercibidas incluso para facultativos, teniendo como resultado, por ejemplo, conductas agresiva o que vuelvan a mojar la cama", explica el organismo. Si esto no se trata "puede degenerar en desórdenes mentales crónicos o incluso llevar al suicidio", advierte.

Así las cosas, el IDMC apuesta por investigar más sobre este fenómeno con vistas a conocer "las repercusiones a largo plazo en el desarrollo personal, social y económico" de los niños y para "planear una respuesta mejor y abogar por mayores inversiones en políticas sobre desplazamiento interno centradas en los niños". 

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