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Bougainville decide hoy si se convierte en el país más joven del mundo

Sus habitantes deciden este sábado en un referéndum entre una mayor autonomía o la independencia de Papúa Nueva Guinea.

Bougainville está en Oceanía.
Bougainville está en Oceanía.
Heraldo.es

La región autónoma de Bougainville ha comenzado este sábado a votar si quiere convertirse en el país más joven del mundo, en un referéndum en el que decide entre una mayor autonomía o la independencia de Papúa Nueva Guinea.

El referéndum no vinculante es parte del acuerdo de paz con el gobierno papú suscrito en 2001 que puso fin a más de una década de un conflicto armado que estalló en 1989 por las discrepancias sobre las indemnizaciones por daños ambientales causados por una mina de cobre australiana.

Más de 206.000 personas están llamadas a participar en la votación que durará hasta el 7 de diciembre para decidir sobre el destino de este archipiélago del Pacífico, incluidas unas 12.000 residentes en Papúa, Islas Salomón y Australia, lugares donde también se habilitarán urnas.

La primera jornada transcurrió sin incidentes y con una elevada participación de votantes, que acudieron a los colegios electorales luciendo atuendos locales y banderas de la región, indicó el gobierno autónomo en un comunicado.

Desde primera hora de la mañana, largas colas de votantes aguardaban la apertura de los colegios, en Buka, la capital, donde la Comisión del Referéndum instaló algunas de las 800 urnas de plástico selladas que utilizará en la votación.

En uno de estos colegios, el primero en votar fue el presidente de la región autónoma, John Momis, quien agradeció los esfuerzos tanto en Papúa como en Bougainville para alcanzar un resultado "democrático y aceptable para ambas partes".

"Espero que mi voto contribuya al esfuerzo colectivo de la gente de Bougainville para alcanzar el objetivo de este largo proceso, que ha sido un esfuerzo conjunto entre el gobierno nacional y el gobierno de Bougainville para lograr una buena salida negociada", dijo Momis en una declaración publicada en la página de Facebook de su gobierno.

"La de hoy es una ocasión crucial para el pueblo de Bougainville, hemos esperado años para finalmente ejercer nuestro derecho a determinar nuestro propio futuro político", añadió el vicepresidente regional, Raymond Masono en el portal de la Comisión del Referéndum en la misma red social.

Unos 250 observadores locales e internacionales seguirán las dos semanas de votación, en la que también se han acreditado 650 apoderados de los dos gobiernos y varios grupos de interés.

La comisión dijo que no anunciará ningún resultado hasta que haya terminado el escrutinio, lo que espera que pueda hacer antes del 20 de diciembre.

El Instituto Lowy australiano cree que el apoyo a la independencia alcanzará el 75 por ciento en virtud de la fuerte identidad étnica en la región, la animosidad heredada por el conflicto y el actual fracaso del modelo autonómico, que mantiene en manos del gobierno central la decisión sobre el grueso del presupuesto.

De imponerse el sí, la independencia de la región -que sería la primera desde la de Sudán del Sur en 2011- quedará supeditada a una negociación entre los gobiernos autónomo y papú, y a una votación en el Parlamento papú, que tendrá la decisión final de aceptar o rechazar el acuerdo.

La reclamación independentista estalló en 1989, cuando los propietarios indígenas de las tierras ocupadas por la mina Panguna, operada por una subsidiaria de la anglo-australiana Rio Tinto, se alzaron en armas por discrepancias con la distribución de beneficios y por su impacto ambiental.

El Ejército papuano intervino en defensa de los intereses de la minera, lo que inició un conflicto que causó 20.000 muertos, cerca del 10 por ciento de la población de Bougainville, y desplazó a unas 15.000 personas más a campos de refugiados y a Islas Salomón, el territorio más cercano.

La región autónoma -comprendida por las islas de Bougainville, Buka y varios atolones- es codiciada por poseer uno de los yacimientos más ricos de oro y cobre del Pacífico, y actualmente está en la mira de China, que ofrece a la región ayuda financiera para infraestructuras y extracción de recursos.

Las reservas de Panguna, la mina que encendió el conflicto armado y que llegó a suponer el 40 % del PIB de Papúa, han sido valoradas en 52.443 millones de euros.

Varias mineras han mostrado interés en reanudar las operaciones en el yacimiento, inactivo desde el inicio del conflicto y del que Rio Tinto dejó de ser accionista mayoritario en 2016, pero el gobierno autónomo ha aplazado esta cuestión hasta después del referéndum.

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