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Internacional

derechos humanos

La dispar suerte de los otros tres españoles condenados a muerte

Ahmed el Saadany Ghaly, con doble nacionalidad, espera la horca en Egipto desde 2017. Pablo Ibar, en Florida, y el hispano-boliviano Víctor Eduardo Parada, detenido en Malasia, han visto conmutada su pena este año.

Llegada de Pablo Ibar al tribunal del condado Broward, en Fort Lauderdale, Florida (EE. UU.).
Llegada de Pablo Ibar al tribunal del condado Broward, en Fort Lauderdale, Florida (EE. UU.).
Efe

Actualmente, junto a Artur Segarra, solo otra persona con nacionalidad española, Ahmed el Saadany Ghaly, se encuentra condenada a pena de muerte, en este caso, en Egipto, país donde reside junto a su familia. Se le acusa de haber asesinado a su cuñado el 13 de diciembre de 2016. Otras dos, Pablo Ibar, en Estados Unidos y el caso más mediático, y Víctor Eduardo Parada (con doble nacionalidad española y colombiana), en Malasia, han visto conmutada la condena capital este mismo año.

Ahmed el Saadany Ghaly, con pasaporte español, espera la horca en la cárcel de Gamasa, a 40 kilómetros de Damieta, donde vive su familia, después de ver confirmada su condena a muerte el 26 de diciembre de 2017. Hace ahora un año, el Gobierno español pidió oficialmente a las autoridades egipcias que conmutasen la pena, según explicó el Ejecutivo en contestación a una pregunta parlamentaria del diputado de Unidas Podemos Txema Guijarro. En aquella respuesta, el Gobierno mencionó "gestiones de carácter político", además de consulares. Dijo que el caso fue "tratado al más alto nivel en la visita oficial a Madrid del ministro de Asuntos Exteriores de Egipto", que se produjo en febrero de 2018.

En cuanto a Pablo Ibar, el caso más conocido y sobre el que, incluso, Movistar ha estrenado este año una miniserie protagonizada por Miguel Ángel Silvestre, logró el pasado mayo esquivar la condena a muerte al no conseguir el jurado la unanimidad necesaria para una sentencia de pena capital, como pretendía la Fiscalía, por un triple asesinato el 27 de junio de 1994 en Miramar (Florida). El tribunal popular le condenó a cadena perpetua.

Ibar , de 47 años, ha pasado 25 en prisión, 16 de ellos en el corredor de la muerte, en la cárcel de Raifrod. En 2016 la Corte Suprema de Florida anuló la sentencia de pena de muerte y ordenó repetir el juicio al determinar que había tenido «una defensa ineficaz» y había sido condenado a partir de pruebas «débiles y escasas».

Víctor Eduardo Parada, por su parte, boliviano que vivió en España durante su juventud, ha sido el mejor parado, puesto que ha logrado la libertad tras ser condenado a la horca en Malasia por transportar 450 gramos de cocaína en diferentes bolsas. Tras pasar cinco años en una cárcel de Kuala Lumpur, el pasado 24 de julio, por lo que él consideró "un milagro", quedó libre y regresó a Bolivia.

Según un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, del que daba cuenta la BBC, el Estado "acompañó y apoyó" a Parada y realizaron los trámites para su repatriación.

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