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Ni adulta ni asesina: el padre adoptivo confirma que la mujer con enanismo era una niña

El matrimonio que la adoptó está a la espera de ser juzgados por abandono infantil. 

Natalia, la mujer con enanismo que aparentaba ser una niña.
Natalia, la mujer con enanismo que aparentaba ser una niña.
Clarin

La historia de Natalia da un giro inesperado. Hace unos días, su madre adoptiva aseguró que había sido engañada, puesto que la menor se trataba de una mujer adulta y que, además, había intentado asesinarla. Ahora, parece que esta historia no es cierta. El diario El Confidencial ha contactado con Terrance Kinnard, el abogado defensor del padre adoptivo, que ha reconocido que la chica no era adulta, pese a lo que ha afirmado su exmujer en la reciente entrevista en el 'Daily Mail'. 

Esto coincide con las declaraciones juradas recogidas por medios como el 'Washington Post', en donde el padre ha afirmado este mismo mes que Natalia era una niña cuando le cambiaron la edad en 2012 y que la madre le advirtió de que dijera a todo el mundo que su edad era de 22 años si le preguntaban. Kristine Barnett, sin embargo, sigue difundiendo la misma versión.

¿Cómo sucedieron los hechos?

El matrimonio formado por Kristine y Michael Barnett (en la actualidad, divorciados) tenía un hijo con autismo cuando decidió adoptar a Natalia, una niña de seis años que había nacido en Ucrania pero que vivía en Estados Unidos. Les explicaron que la menor sufría un trastorno del crecimiento óseo llamado displasia espondiloepimetafisaria, que causaba baja estatura, anomalías óseas y problemas de visión. 

La adopción se efectuó en 2010 en apenas 24 horas. Durante los dos años siguientes, el matrimonio percibió cuestiones poco habituales en una niña: la menor tenía vello púbico completo, mantenía conversaciones como una adulta y tenía la menstruación. Este desarrollo temprano, según explica El Confidencial, podrían estar relacionado con su enfermedad. 

Sin embargo, los Barnett priorizaron otra opción: Natalia podría tener una edad mayor a la que se especificaba en su partida de nacimiento ucraniana. Según aseguró Kristine, le practicaron una prueba de densidad ósea que determinó que la pequeña tenía, al menos, 14 años.

En 2012, un nuevo informe médico (citado por News 18, un medio local de Indiana) cifró la edad de la niña en alrededor de 11 años. Oficialmente tendría que haber cumplido nueve años. En medio de este vaivén de cifras, los padres consiguieron cambiar su edad legal a 22 años. Durante esta etapa, Kristine ha puntualizado que Natalia tuvo comportamientos agresivos y que incluso la trató de tirar a una valla electrificada.

Durante este año, los padres estuvieron más centrados en la creciente fama de su hijo biológico, que nació con autismo pero tenía un gran talento para las matemáticas. De hecho, el Instituto Perimeter de Física Teórica, ubicado en la ciudad canadiense de Waterloo (a más de 600 kilómetros de la ciudad donde residían en Indiana), se interesó en él. 

Según la declaración jurada de los padres, en septiembre de 2013, los Barnett alquilaron un apartamento en la ciudad de Lafayette y Natalia se quedó allí con el alquiler pagado durante un año. El cambio de edad habría servido para garantizar que la menor tuviera cupones de comida y acceso a tratamiento psiquiátrico. 

Un año después y sin dinero para el alquiler, la joven fue expulsada de la vivienda. Una compañera de clase advirtió al medio local News 18 que un día Natalia dejó de ir a clase. El director del centro dio la voz de alarma y ahí fue cuando el 'sheriff' del condado de Tippecanoe abrió un proceso judicial contra los Barnett. 

Los medios locales de Indiana han publicado el testimonio de algunos testigos del caso: "Ella tiene ahora 16 años de verdad, pero por los cambios de edad legales, según la Justicia, tiene 30. Tras años y años de este lío legal, finalmente ahora se está empezando a resolver. Está feliz en una familia cristiana maravillosa. El padre adoptivo ha cooperado, pero la madre adoptiva no".

Según publica El Confidencial, la menor habría encontrado una nueva familia de acogida en otro condado. El exmatrimonio está a la espera de una sentencia por negligencia infantil.

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