Internacional

El preso político más joven de Arabia Saudí elude la crucifixión

La Justicia ha impuesto una pena de 12 años a Murtaja Quereiris por los supuestos delitos cometidos cuando tenía entre 10 y 14 años.

El año pasado la fiscalía solicitó la pena de muerte para el joven, pero la posibilidad de que le ejecutaran no se hizo pública hasta la semana pasada.
El año pasado la fiscalía solicitó la pena de muerte para el joven, pero la posibilidad de que le ejecutaran no se hizo pública hasta la semana pasada.
HA

Doce años de prisión, esa es la pena que la Justicia Saudí impuso finalmente este lunes a Murtaja Quereiris por los supuestos delitos cometidos cuando tenía entre 10 y 14 años. El año pasado la fiscalía solicitó la pena de muerte para el joven, pero la posibilidad de que le ejecutaran no se hizo pública hasta la semana pasada, lo que provocó una gran conmoción a nivel internacional. Grupos de derechos humanos como la European Saudi Organization for Human Rights (Esohr) apuntó a la "presión internacional" como la razón principal para que la Justicia haya cambiado de parecer. Esta organización, que rebeló que el joven podía haber sido crucificado, explica que el joven saldrá a la calle en apenas tres años, ya que de la pena final habrá que descontar los cuatro años que ya ha cumplido y otros cuatro que deberá permanecer fuera de la cárcel, pero en libertad condicional. "Es una decisión política debido al fuerte eco que tuvo en los medios la noticia", aseguró Ali Adubisi, director de Esohr.

Quereiris no se iba a convertir en el primer saudí ejecutado este año en estas circunstancias, pero su pena marcaba una especie de récord macabro porque a ninguno le habían imputado antes delitos a tan temprana edad. El reino decapitó hace dos meses a Abdulkareem al Hawaj, que tenía 16 años cuando participó, según la fiscalía, en "manifestaciones contra el Gobierno". Los dos casos tienen además en común que los jóvenes pertenecen a la minoría chií del país, que denuncia la persecución por parte de las autoridades.

Para Amnistía Internacional (AI), "el uso de la pena de muerte siempre es terrible, pero es aún más escandaloso cuando se aplica después de juicios injustos o contra personas que tenían menos de 18 años en el momento del delito, en flagrante violación del derecho internacional", según declaraciones de la responsable de Oriente Medio, Lynn Maalouf.

El joven fue detenido con 14 años y al cumplir 17 fue trasladado a una prisión de la Mabahith. Pasó cuatro años sin ningún tipo de acceso a un abogado hasta que compareció ante el Juez en agosto pasado.

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