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Internacional

El exasesor de Trump se declara no culpable de los cargos relativos a la trama rusa

La jueza encargada del caso determinó que Stone debe comparecer el viernes.

Roger Stone.
Roger Stone.
Efe

Roger Stone, exasesor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se declaró este martes no culpable de los cargos de obstrucción a la justicia, manipulación de testigos y declaraciones falsas en el marco de la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016.

Stone compareció ante la Corte del Distrito de Columbia poco antes de las 11.00  (16.00 hora GMT), donde se declaró no culpable, tras haber sido detenido el viernes en su casa de Fort Lauderdale (Florida) y haber quedado en libertad bajo fianza.

De acuerdo a la cadena de televisión CNN, antes del inicio de la vista de este martes, el exasesor republicano miró varias veces hacia los periodistas y al público congregado en la sala, que estaba abarrotada.

Cuando la sesión comenzó, Stone se centró en los procedimientos judiciales, aunque de vez en cuando dirigió su mirada a la parte de atrás de la sala.

La jueza encargada del caso, Deborah A. Robinson, determinó que Stone debe comparecer de nuevo el próximo viernes a las 13.30  (18.30 GMT) y le advirtió de que si no asiste a esa vista podría considerarse como un delito por el que podría recibir una pena de cárcel, una multa o ambas cosas. "¿Lo entiende?", preguntó la magistrada, a lo que Stone respondió "Sí, su señoría".

De acuerdo al periódico The Hill, que citó a una abogada de la oficina del fiscal especial para la trama rusa, Robert Mueller, letrados de dicha oficina y de la Fiscalía General del país están llevando de forma conjunta este caso.

Mueller investiga los supuestos vínculos entre miembros de la campaña electoral del presidente Trump y Rusia en las elecciones de 2016.

El escrito de acusación, hecho público el viernes, subraya que Stone trabajó para Trump hasta agosto de 2015 y después mantuvo un contacto frecuente con su equipo electoral hasta los comicios presidenciales de noviembre de 2016.

En verano de ese año, agrega el documento, "Stone habló con altos responsables de la campaña de Trump sobre la Organización 1 y de información que podría tener que podría dañar la campaña de (Hillary) Clinton", la rival del presidente actual en esas elecciones.

Medios de comunicación estadounidenses han apuntado que "la Organización 1" es en realidad Wikileaks, que filtró documentos electrónicos que perjudicaron a Clinton.

En esos correos se mostraba que funcionarios del Partido Demócrata se habían confabulado para favorecer la victoria de Clinton en las primarias frente al senador Bernie Sanders, favorito del ala más progresista.

Mueller no acusa directamente a Stone de haber jugado un papel en la filtración de WikiLeaks y, de hecho, el equipo legal del mandatario ha insistido en que los documentos judiciales no prueban que la campaña de Trump se coordinara con el Kremlin para perjudicar el proceso electoral.

Sí sostiene que Stone mintió a los legisladores del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y que presionó a otros testigos para que engañaran a esta comisión, que lleva a cabo su propias pesquisas sobre la trama rusa.

Con Stone suman ya 34 los imputados por Mueller en la causa de la llamada trama rusa, entre los que figuran asesores cercanos a Trump como Stone o el que fuera su jefe de campaña, Paul Manafort; así como 12 ciudadanos de nacionalidad rusa que están acusados de ataques informáticos.

"Libertario", "libertino" y admirador del expresidente de EE. UU. Richard Nixon (1969-1974), como él mismo se ha definido, Stone, de 66 años, ha tenido una larga trayectoria cercana al poder.

En el pasado, ha trabajado como consultor y lobista para varios candidatos republicanos a la Presidencia del país, como el propio Nixon, Ronald Reagan, Bob Dole o el mismo Trump.

El viernes fue detenido por el FBI en su casa de Florida en una acción casi de película que fue transmitida por la CNN.

Ese mismo día, compareció ante el juzgado de Fort Lauderdale (Florida), donde quedó en libertad después de que se le impusiera una fianza de 250.000 dólares y tras afirmar que no testificaría contra Trump.

A su salida de esa corte, apareció frente a sus seguidores reunidos fuera, haciendo el signo de la victoria emulando a Nixon.

En los últimos días, ha concedido entrevistas a varios medios del país y ha enviado correos electrónicos para recaudar fondos para cubrir sus gastos legales.

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