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Stefan Zweig

Los populismos son un riesgo cierto para las conquistas democráticas en Europa.

En las elecciones europeas del año que viene están en juego la libertad y la igualdad.
En las elecciones europeas del año que viene están en juego la libertad y la igualdad.

Es el autor de ‘El mundo de ayer’ (1942), una autobiografía que describe espeluznantemente bien cómo una democracia puede colapsar en segundos. Y con ella, las libertades civiles que todos minusvaloraron por considerarlas imperecederas. Zweig narra cómo termina sucediendo lo que solo un instante antes parecía impensable, y cómo un discurso racionalmente inconsistente se convierte en el único públicamente admitido.

Desde 1945, libertad e igualdad han sido los dos pilares sobre los que las grandes familias políticas europeas han construido un espacio de autonomía personal que, en perspectiva histórica, no tiene parangón. Sin embargo, este escenario está empezando a resquebrajarse en Polonia y en Hungría. También en Italia, en Austria, en Alemania y en Francia. El populismo recorre Europa, y el eje político izquierda-derecha cede ante otros de carácter vertical. También sucede en España: la gente, Cataluña o los españoles frente a los de arriba, el Estado o los reinos de taifas de las autonomías.

Estos discursos -endebles- comparten un ‘pueblo’, al que solo se atribuyen virtudes, y un ‘anti-pueblo’, culpable de todos los males. Y en ellos subyace una lógica que, si triunfa, abre la puerta a la desaparición de la oposición política y, con ella, a la supresión de todo control democrático y a la más perniciosa arbitrariedad.

En las elecciones europeas de mayo está en juego si, frente al populismo, triunfan la igualdad y la libertad. Hoy todavía tenemos la oportunidad de decidir.

Pablo Guerrero Vázquez es profesor de Derecho Constitucional (Unizar)

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