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Internacional

La UE despacha a May con un tajante 'no'

Los 27 apremian a la primera ministra británica a presentar ya un plan creíble para el 'brexit' porque el que defiende ahora "no funcionará".

La primera ministra británica, Theresa May.
La UE despacha a May con un tajante 'no'
Reuters

La primera ministra británica, Theresa May, se fue ayer de Salzburgo con un 'no' rotundo a esa compleja propuesta conocida como 'plan Chequers' que, según se defiende desde Downing Street, permitiría a Reino Unido abandonar la Unión Europea sin desatar el caos. Su idea de mantener una estrecha relación comercial después del 29 de marzo -fecha prevista para el abandono de la UE- choca frontalmente con la máxima europea de libertad de movimientos. Londres quiere un 'goodbye' suave con los bienes fluyendo igual que ahora con el resto del continente, cuando ese privilegio solo se tiene si formas partes del territorio común y aceptas también que no existan fronteras para personas, servicios y capitales.

Los golpes le llovieron desde todos los lados de la mesa del Consejo Europeo informal celebrado los dos últimos días en la ciudad austríaca. Quizás nunca antes la británica se ha sentido tan hostigada por sus colegas. Y eso que había acudido a esta cumbre con la esperanza de suavizar posiciones y salir algo reforzada de cara a la conferencia anual que su partido mantendrá a finales de mes en Birmingham. Por decirlo de otro modo: buscaba un argumento que poder utilizar como contrapeso frente a la rama más dura de los 'tories'. Pero su posición es hoy aún más endeble ante una amenaza de rebelión interna para desbancarla.

El discurso duro que exhibió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en los últimos días subió ayer de volumen durante la comparecencia en la que hizo balance de los asuntos tratados. Fue todo un golpe en la línea de flotación de la 'nave' británica. El plan de Theresa May, dijo el polaco, "no funcionará". Sin medias tintas. Dejaba clara en ese asunto la unanimidad de los 27. "Todos sabemos que hay temas en los que no estamos dispuestos a hacer ninguna concesión". Y volvió a remarcar que no habrá acuerdo de salida sin una "solución sólida, operativa y jurídicamente vinculante" que favorezca a la República de Irlanda. Ahí está el nudo gordiano del 'brexit'. Dos posiciones. Europa no quiere romper la isla y pone sobre la mesa una especie de frontera en el mar de Irlanda. Es lo que se conoce como 'backstop' o 'red de seguridad'. Londres no acepta una línea virtual (una frontera arancelaria) entre Ulster y el resto de Reino Unido. El tiempo se agota.

Y aunque la 'premier' achacó la tensión de los discursos a una estrategia negociadora, lo cierto es que vivió la cumbre como un 'sola contra todos'. Y todos quiere decir todos. Aunque el que más levantó la voz fue el presidente francés, Enmmanuel Macron. Inflexible. "Hay consenso en que las propuestas presentadas no son aceptables, especialmente en el ámbito económico". Llegó a utilizar el término "mentirosos" para definir a quienes lideraron y lideran la campaña del 'brexit'. Ataque de alto voltaje. La canciller alemana Angela Merkel fue menos rotunda. Confío en que se vea la salida al túnel en unas semanas, pero también puntualizó que para ello se requieren "avances sustanciales" en las negociaciones que lideran Michel Barnier, del lado europeo -plenamente respaldado por los líderes comunitarios-, y el británico Dominic Raab.

En el mismo sentido se expresó también el presidente español, Pedro Sánchez. Apoyo a Irlanda y premura al número 10 de Downing Street para clarificar también la situación de Gibraltar en asuntos "medioambientales, fiscales o el tabaco" (en clara alusión al contrabando). Europa, en definitiva, exigió a May que pise el acelerador y May se comprometió a trasladar "en poco tiempo" un plan que sea creíble, aunque también se defendió. El suyo "es el único que está sobre la mesa". Al fin y al cabo, es la que quiere marcharse.

Y por precipitarse, se precipitó también sobre la premier otra exigencia con la que quizás no contaba. El presidente de Malta, Joseph Muscat; el de la República Checa, Andrej Babis; o los de Irlanda, Leo Varadkar, y Luxemburgo, Xavier Bettel, favorecieron que corriese como la pólvora la idea de que también había consenso (incluso como posible línea de trabajo en las reuniones) en exigir un segundo referéndum sobre el 'brexit'. Pero "'brexit' es 'brexit'", respondió May. Con ella llevando el timón no habrá segunda vuelta. "Los británicos ya han votado".

Pero al lío. ¿Los plazos? Donald Tusk, presidente del órgano comunitario, habló de que la "gran final" del 'brexit' se debería disputar en octubre. Esto es, en menos de un mes tendría que existir "un progreso máximo" y, en definitiva, un resultado final. Solo si es así, matizó, se formalizaría la convocatoria de una cumbre extraordinaria del Consejo Europeo para noviembre. Sería un auténtico maratón de fin de semana: los días 17 y 18.

La cuestión de fondo, que Londres no se relaje porque el eventual Acuerdo de Salida tendría que ser refrendado en su Parlamento y podría no llegarse a tiempo. ¿Y si no se aprueba? La cuestión le fue lanzada al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, y el luxemburgués respondió al periodista con un literal "Don't worry, be happy" (No te preocupes, sé feliz). "Contamos con ello. Estamos preparados", vino a decir.

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