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Trump sale escaldado tras criticar al restaurante que echó a su portavoz

Las redes dejan en evidencia al presidente tras su nueva polémica en Twitter.

Trump, el pasado 20 de junio en un mitin en Minnesota.
Trump, el pasado 20 de junio en un mitin en Minnesota.
Craig Lassig/Efe

Donald Trump es un tuitero desaforado. Sus mensajes en la red social son contantes y, muchas veces, están cargados de polémica. La última tiene que ver con su portavoz, Sarah Sanders, que la semana pasada fue expulsada de un restaurante, precisamente, por trabajar para el presidente estadounidense. 

La propia Sanders contó lo ocurrido en Twitter:

"Anoche, la propietaria del Red Hen, en Lexintong, me pidió que me fuera porque trabajo para el presidente, y yo me fui educadamente. Su comportamiento dice más sobre ella que sobre mí. Siempre intento tratar a la gente, incluso a aquellos con los que no estoy de acuerdo,  de forma respetuosa y seguiré haciéndolo", escribió el sábado.

Según explicó al diario 'The Washington Post' Stephanie Wilkinson, la dueña del local, pidió a Sanders que se fuera porque los “estándares” del restaurante incluyen "la honestidad, la compasión y la cooperación”, algo que, según ella, no representa el Gobierno de Donald Trump.

La cosa podía haber quedado allí. Pero este lunes, el presidente ha decidido defender a su portavoz con uno de sus tuits:

"El restaurante Red Hen debería fijarse más en la limpieza de sus sucias marquesinas, puertas y ventanas (que necesitan una mano de pintura) antes que echar a una buena persona como Sarah Huckabee Sanders. Yo siempre tengo una regla: si un restaurante está sucio por fuera, estará sucio en el interior", ha indicado Trump.

El problema es que los tuiteros tienen muy buena memoria. Y en seguida han recordado al mandatario que no debería dar lecciones de higiene al Red Hen. El año pasado, el restaurante de su club privado Mar-a-Lago -el mismo donde acude a pasar la mayoría de sus fines de semana- recibió una decena de denuncias de los inspectores de sanidad por violaciones de las normas de manipulación de alimentos: carne mal refrigerada, pescado crudo potencialmente peligroso y neveras rotas son algunas de las normas que incumplía el local.

No solo eso. Según un reportaje de 'LA Times', en los últimos tres años el Mar-a-Lago ha tenido hasta 78 denuncias por problemas que incluyen el hallazgo de parásitos y de moho en su cocina.

Y hay más. En el restaurante del club de golf Trump Doral, que también pertenece al magnate, aparecieron una veintena de cucarachas vivas en 2015. 

Trump ha mantenido silencio tras el recordatorio. Pero dada su incontinencia tuitera, es probable que conteste a las críticas de los ciudadanos. Habrá que ver cómo se defiende...

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