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Egipto

Un primer ministro tecnócrata e islamista para una nueva etapa

El nombramiento de Hisham Qandil como jefe del Ejecutivo ha supuesto una sorpresa para muchos ya que no se encontraba entre los candidatos al puesto.

Efe. El Cairo Actualizada 24/07/2012 a las 22:43
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Mursi frente al recién elegido QandilEFE

Tras casi un mes de especulaciones, el presidente egipcio, Mohamed Mursi, encargó este martes formar Gobierno al hasta ahora ministro de Recursos Hídricos e Irrigación, Hisham Qandil, que instó a la unidad para cumplir con los objetivos de la revolución. 

El nombramiento de un jefe del Ejecutivo era una de las principales tareas pendientes de Mursi, el primer presidente civil de Egipto, desde que asumió el cargo el pasado 30 de junio.

Ante el perfil poco conocido del elegido, el portavoz presidencial, Yaser Ali, argumentó que Qandil, de 50 años y tendencia islamista, es una "personalidad nacional e independiente", que puede administrar la situación actual con "competencia y eficiencia".

Esta idea fue reiterada por el primer ministro designado, quien anunció su intención de formar un Gobierno de tecnócratas en el que el principal criterio para elegir a los ministros será su competencia para desempeñar su labor.

En una rueda de prensa en la sede de la Presidencia egipcia, Qandil subrayó que trabajará con Mursi para formar el nuevo Ejecutivo e instó a la unidad de las diferentes fuerzas políticas y sociales en el nuevo periodo.

"La superación de las diferencias y la unión en torno al presidente serán la clave del éxito en la etapa próxima", subrayó Qandil, que ya formó parte de los dos últimos Gobiernos interinos, en los que ocupó la cartera de Recursos Hídricos e Irrigación.

El primer ministro designado indicó que, aunque será él mismo quien elija a los ministros, la última palabra la tendrá Mursi, quien se va a coordinar con la Junta Militar para elegir un nuevo titular de Defensa en sustitución del jefe de la cúpula castrense, Husein Tantaui.

Mursi ha visto en Qandil un técnico independiente, que no ha militado en ningún partido político antes o después de la revolución que desbancó del poder a Hosni Mubarak en febrero de 2011.

Mientras, su tendencia islamista puede servirle en su coordinación con Mursi, quien abandonó los Hermanos Musulmanes nada más ser elegido presidente del país.

Después de que se especulara para ocupar la jefatura del Gobierno con personalidades como el premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei, el gobernador del Banco Central egipcio, Faruq el Oqda, o el exdirigente de esta entidad Mahmud abul Uyun, el nombramiento de Qandil ha sorprendido a muchos.

El fundador del Movimiento 6 de Abril, uno de los instigadores de la revolución, Ahmed Maher, señaló que por el momento se desconocen las causas por las que Qandil ha sido elegido, ya que su nombre no figuraba entre los posibles candidatos.

En un comunicado, Maher expresó sus temores de que se repita la experiencia del exprimer ministro Esam Sharaf, quien fue nombrado por la Junta Militar y dimitió a finales de noviembre pasado tras disturbios en El Cairo.

A juicio de este activista, Sharaf fue elegido con "estándares similares" a los de Qandil, ya que ambos formaron parte de gobiernos anteriores y son conocidos por su honestidad.

Licenciado como ingeniero en 1984 en Egipto, Qandil se especializó en Recursos Hídricos en Carolina del Norte (EEUU), donde obtuvo un máster y un doctorado en la materia.

Antes de ser nombrado ministro en julio de 2011, ocupó el puesto de director del gabinete del Ministerio egipcio de Recursos Hídricos y el de responsable de Asuntos Hídricos del Banco Africano de Desarrollo, entre otros.

Para el jefe de Gobierno designado, la base de la acción del futuro Ejecutivo será la consecución de los objetivos de la revolución, además del programa diseñado por Mursi para los primeros cien días de su mandato.

Entre los objetivos de este programa figura restaurar la seguridad -deteriorada desde la caída de Mubarak-, y resolver la crisis por la escasez de combustible y pan, dos productos subvencionados.

También incluye solucionar el problema del tráfico y de la limpieza de las calles, así como mejorar el suministro del agua y el sistema sanitario.

"El país atraviesa por una difícil etapa llena de desafíos económicos, medioambientales y sociales", dijo Qandil, quien pidió la cooperación de todos los sectores.

Su primera tarea será formar un Ejecutivo para sustituir al de Kamal Ganzuri, que presentó su dimisión el 25 de junio pasado, pero sigue en funciones hasta la designación del nuevo Gabinete.

Tras un año y medio de convulsa transición, Qandil deberá colaborar con Mursi en devolver la estabilidad al país y cumplir con las espectativas de desarrollo del pueblo egipcio. 




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