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Gastronomía

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Nuevas añadas

Solanillo, un tinto que va hacia arriba

Mientras acaba de salir ya al mercado esta misma semana el primer vino de la cosecha de 2013, el Montesierra Blanco 2013, de Bodega Pirineos (D. O. Somontano), se descorchan las primeras botellas de un tinto de 2012, el Solanillo, acogido a la D. O. Cariñena, que ya está en el momento perfecto para su degustación y disfrute.

Solanillo 2012, elaborado por Viñas de Aladrén (Denominación de Origen Cariñena)
Solanillo, un tinto que va hacia arriba

Entendemos por vino joven aquel que sale al mercado con los únicos atributos que le confirieron las uvas a partir de las que fue elaborado. Hasta hace bien poco, los vinos jóvenes no llevaban ningún tipo de crianza, aunque ahora se ha puesto de moda pasar los tintos por barrica durante un corto espacio de tiempo. Por esa breve crianza, o porque han recibido los aromas de las 'virutas', suelen llevar el apelativo de 'roble', pero no pueden ser calificados como 'crianzas'.

Otras veces, como es el caso que nos ocupa, los vinos salen con casi un año de tardanza de la bodega respecto a su fecha de elaboración pero no han pasado por barrica, sino que han estado madurando en depósito y afinándose en botella. Así, llegan a nuestras manos en perfecta forma, sin ningún tipo de aristas que pulir. Es lo primero que detectamos en el tinto Solanillo 2012, única referencia –hasta dentro de poco– que elabora la empresa familiar Viñas de Aladrén, fundada por Alfredo Losilla y continuada por sus cuatro hijas. La de 2012 es la cuarta añada que sale al mercado. Hasta ahora, siempre se elaboraba a partir de las uvas de las variedades de cabernet, merlot y syrah que cultivan en una finca de unas 15 hectáreas en el término de Aladrén, cerca de Paniza. Este, sin embargo, solo ha sido ensamblado con vinos de merlot y syrah. El obtenido con las uvas de la variedad cabernet sauvignon expresó tantas cualidades que los viticultores decidieron destinarlo a la elaboración del primer crianza de la firma, con 6 meses de estancia en barricas de roble, y que saldrá al mercado a principios de 2014.

La finca en la que se cultivan las viñas la acondicionó el fundador de la empresa conforme iba comprando las 33 parcelas que componían antiguamente este terreno, situado a 780 metros de altitud, en una zona aislada del resto de cultivos del Campo de Cariñena, con unas condiciones muy apropiadas para que las plantas no necesiten apenas tratamientos fitosanitarios.

Un vino muy auténtico

Me gustó el Solanillo 2011 y el de 2012 me gusta todavía más. Está claro que la firma va hacia arriba, y si hubiera que destacar una cualidad sobre las demás, esta sería su autenticidad. Impecable es su presencia en la copa, en la que presume de un intenso y bonito color rojo cereza picota, con una capa muy alta. En nariz destacan las referencias frutales y algunas notas de flores muy típicas de la syrah. Y en la boca nos sabe a vino de verdad, sin los posgustos artificiales que nos trasmiten algunas referencias. Es agradable y sorprende a todo el que lo bebe y lo disfruta.

Solanillo 2012

Elaborado por Viñas de Aladrén (Denominación de Origen Cariñena).

Variedades: merlot y syrah de la añada 2012.

Graduación: 13,5% del volumen.

Precio aproximado en tiendas: 5 euros.

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