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Economía
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MEDIDAS CONTRA LA CRISIS

Giro liberal para calmar a los mercados

El presidente suspende su visita a Bolivia y Argentina para aprobar mañana nuevas medidas económicas.

José Luis Rodríguez Zapatero, durante la sesión de control al Ejecutivo celebrada ayer en el Congreso de los Diputados.
Giro liberal para calmar a los mercados
JUANJO MARTíN/EFE

Nuevo movimiento del Gobierno y nuevo acercamiento a los postulados liberales. José Luis Rodríguez Zapatero sacrificó ayer uno de los pocos símbolos socialdemócratas que aún conservaba su política económica -los 426 euros que ahora reciben los parados que han agotado su prestación por desempleo- en un nuevo intento de aumentar la credibilidad internacional de España y de frenar el acoso de los mercados. La medida se engloba dentro un amplio paquete de reformas que se aprobará mañana en el Consejo de Ministros y que incluye rebajas de impuestos para pymes y la privatización parcial de aeropuertos y Loterías del Estado.

El anuncio del nuevo paquete llegó, de manera inesperada, durante una pregunta del líder de la oposición, Mariano Rajoy, en la sesión de control al Gobierno. No lo esperaba el PP, pero tampoco muchos socialistas. El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, había expresado recientemente su deseo de que el llamado programa extraordinario de protección por desempleo, aprobado en agosto de 2009, se prorrogara de nuevo en enero, su último mes de vigencia.

El PSOE, y en especial los líderes territoriales que el próximo mayo se presentan a las elecciones con expectativas nada halagüeñas, estaban de acuerdo. La ministra de Economía, Elena Salgado, no. La prórroga aprobada en agosto tras una negociación con Izquierda Unida costará, según los cálculos del Gobierno, 420 millones de euros, y eso a pesar de que se sacó de la prestación a unos 70.000 beneficiarios de entre 30 y 45 años sin cargas familiares. La vicepresidenta no quería repetir semejante desembolso.

La letra pequeña de la nueva batería de medidas será presentada por el propio presidente del Gobierno mañana. Zapatero ha suspendido, de hecho, un viaje a Bolivia y su participación en la Cumbre Iberoamericana que se celebra en Mar del Plata (Argentina) para reforzar la imagen de que se toma muy en serio la situación y se mantiene firme en el puesto de mando. El Gobierno está satisfecho con los primeros efectos de su golpe de timón y ya anticipa que mañana habrá alguna propuesta más.

Enésimo bandazo

Menos entusiasta se mostró el Partido Popular que, a todas luces, no esperaba un requiebro semejante. "Espero -soltó Zapatero irónico al concluir su intervención frente a Rajoy- que pueda contar con la aprobación de su señoría en esa actitud permanentemente constructiva que rezuman sus iniciativas cada día". El líder de la oposición, que insistió en que el descrédito del Gobierno solo se arregla con un anticipo electoral, recogió el guante y "celebró", a su vez, que el presidente del Ejecutivo "agradeciera" las propuestas populares a las que hasta ahora no ha hecho caso. Pero sobre todo, acusó a Zapatero de seguir "instalado en el bandazo y la rectificación" y advirtió de que lo se precisa no es el "enésimo" paquete de medidas sino un "plan económico global para el crecimiento y la mejora de la competitividad". Más tarde, ya en Barcelona, señaló que Zapatero debe explicar "muy bien" por qué no va a la Cumbre Iberoamericana. Dijo que aunque la economía es muy importante, las relaciones con Iberoamérica son "una prioridad" y "ningún presidente ha faltado nunca a las cumbres". Su crítica contrastó con la opinión de su número dos, Dolores de Cospedal, que minutos antes consideró acertado que el presidente se quedase en España.

"Ajuste antisocial"

Quienes no recibieron bien el nuevo golpe de timón, como era de esperar, fueron las fuerzas de izquierda. El representante de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, auguró un "invierno caliente" contra unas medidas "improvisadas", dijo, que además de suponer un "ajuste antisocial", "malbaratan" la propiedad pública y concuerdan con una "agenda ultraconservadora inaceptable para cualquier dirigente de la izquierda".

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