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Economía
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EEUU

Presión al Congreso de EE. UU. para que apruebe el plan anticrisis

Bernanke y Paulson piden a los legisladores que apoyen la propuesta financiera para calmar a los mercados. Los inversores siguen atentos lo que ocurre en Washington

El Congreso estadounidense y la Casa Blanca libran un tira y afloja sobre un plan de rescate del sector financiero por 700.000 millones de dólares (casi medio billón de euros), iniciativa ya respaldado por el G-7.

Entre tanto, la Bolsa de Nueva York abrió ayer con escasos cambios respecto al cierre del lunes, con los inversores atentos a la comparecencia en Washington de los principales artífices del plan de rescate financiero.

El secretario del Tesoro de EE. UU., Henry Paulson; el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke; y el presidente de la Comisión del Mercado de Valores (SEC), Christopher Cox, hablaron ante el Congreso de la crisis financiera y de las medidas que han adoptado. Paulson y Bernanke presionaron al Congreso para que apruebe el plan de rescate, pues consideran que una demora podría ser catastrófica.

La confianza de Bush

Por su parte, el presidente de EE. UU., George W. Bush, expresó su confianza en una pronta aprobación del plan de rescate propuesto por el Departamento del Tesoro con el respaldo de los partidos Republicano y Demócrata. La propuesta del Tesoro, añadió Bush, es "un plan sólido para hacer frente a un problema serio".

Para el candidato demócrata a la Presidencia de EE. UU., Barack Obama, el "momento peligroso" que vive su país, que definió como la crisis financiera más grave desde la Gran Depresión de los años 30, es consecuencia de una "era de avaricia e irresponsabilidad". Por su parte, el candidato republicano, John McCain, pidió una mayor supervisión del plan de rescate financiero, con el que dijo sentirse "muy incómodo" por la concentración de poder en una sola persona, el secretario del Tesoro, Henry Paulson. La Cámara Baja puede votar el paquete hoy o mañana, mientras que al Senado puede llegar el viernes.

A falta de luz verde en el Congreso, el Grupo de los Siete (G-7) dio ayer el visto bueno a los pasos "extraordinarios" dados por EE. UU. para capear el temporal financiero y se comprometió a adoptar "cualquier medida necesaria (...) para asegurar la estabilidad del sistema financiero internacional". Ninguno de los socios de EE. UU. en el G-7 dio señales de estar preparado para adoptar medidas similares, pero expertos consultados opinaron que es posible que alguno tenga que aplicar un rescate. "Temo que hay más problemas internacionales de los que la gente piensa y me preocupa el que nos estemos concentrando exclusivamente en EE. UU.", dijo David Wyss, de Standard & Poor's, para quien Italia puede tener que seguir los pasos de Washington. Otros expertos alertaron de que el Reino Unido puede ser el más perjudicado después de EE. UU. dentro del G-7 y fuera del grupo, Irlanda y España, debido a las enormes burbujas hipotecarias que se formaron en ambos países.

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