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Economía
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VINO Y ACEITE

Moderna tecnología en una botella

El sector vitivinícola y oleícola ha desembarcado en Feria de Zaragoza. Allí, desde ayer y hasta el viernes, 1.014 expositores muestran sus últimas innovaciones a lo largo y ancho de 45.700 metros cuadrados.

Unos de los expositores que participan en los certámenes que se celebran en Zaragoza.
Moderna tecnología en una botella
JOSé MIGUEL MARCO

DESDE el plantón hasta el envase y etiquetado, pasando por la maquinaria para el abonado, el riego, la poda, la recolección, el transporte, el tratamiento, la elaboración y el embotellado. O dicho de otra modo, la más moderna tecnología aplicada a los sectores del vino y el aceite. Es la oferta que presentan desde ayer y hasta mañana viernes, los 1.014 expositores -502 procedentes de países de los cinco continentes- que se reparten entre Enomaq (Feria internacional de maquinaria y equipo para bodegas y del embotellado); Tecnovid (Salón de técnicas para equipos de viticultura); Oleomaq (salón de técnicos y equipos para olivicultura) y que este año vuelven a estar acompañados por el Salón de técnicas para frutas y verduras (Fruyver).

Sobre los 45.700 metros cuadrados que ocupan las empresas expositoras sorprende la inmensa tecnología que puede esconderse en el interior -y, por supuesto exterior- de una botella (de vino o de aceite). Desde un método que predice el color del vino a partir de la uva hasta medidores transmisores de caudal instantáneo, programables por el usuario con posibilidad de un 'display' local o un equipo pulverizador enteramente equipado para un vendimiadora que, además, se pliega y recoge en apenas diez minutos.

Como la imagen también vende y abre mercados, hay expositores -muy vistosos, por cierto- que exhiben todo un mundo de posibilidades en etiquetado, en encapsulado y, como no, de tapones en todos los formatos y calidades -ya sean de tradicional corcho o los coloridos sintéticos-. El vidrio también muestra su poderío innovador para convertir la botella no solo en un envoltorio también en un práctico decantador. Y como la imagen vale más que mil palabras y cada vez el vino y el aceite viajan a mercados más lejanos, el etiquetado y el embalaje ofrece soluciones técnicas que ahorran costes, como la impresión al mismo tiempo de etiqueta y contraetiqueta o una bolsa de gran resistencia recomendada para envíos a larga distancia.

Con todos los sentidos

Pero estos cinco certámenes no solo se recorren con la vista. También con el oído -hay jornadas técnicas y conferencias-; con el gusto y el olfato -en las catas- y con el tacto, el que se produce en el apretón de manos con el que se cierran los contactos formalizados en las más de cien misiones comerciales de Argelia, Argentina, EE. UU., Hungría, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Siria, Sudáfrica, Túnez y Turquía.

Por todo esto, el presidente de Feria de Zaragoza, Manuel Teruel, aventuró que por el número de acreditaciones que se han gestionado «esta feria va a ser potente». Reconoció el complicado momento que atraviesa -como otras actividades productivas- el sector vitivinícola y oleícola, pero animó a recorrer los cinco pabellones porque «ahí está la apuesta del sector y de Feria de Zaragoza a pesar de la crisis y las dificultades».

Precisamente a una de esas dificultades se refirió el consejero de Agricultura, Gonzalo Arguilé, que asistió a la inauguración de los cinco certámenes. Ahí se mostró partidario del almacenamiento privado del aceite -al que se resiste Bruselas- que permitiría un repunte de los precios en origen, ahora por debajo de costes de producción. «Son buenas todas las medidas encaminadas a descongestionar el mercado y relanzar los precios», insistió Arguilé, que criticó que la guerra de precios de las grandes distribuidoras están «situando al límite a productores y transformadores no solo del aceite, sino de todos los alimentos», puntualizó.

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