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Economía
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AGRICULTURA

Los transgénicos pierden terreno en Aragón

Según el Ministerio, en 2010 el maíz modificado genéticamente ocupa 5.169 hectáreas menos que hace un año.

Cultivo de maíz transgénico Bt en Aragón.
Los transgénicos pierden terreno en Aragón
HERALDO

Los cultivos de maíz modificado genéticamente retroceden en Aragón. Lo dicen las cifras publicadas por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, según las cuales en 2010 la variedad MON810 -el único maíz transgénico cuyo cultivo esta permitido por la Unión Europea- se extendía a lo largo y ancho de 24.371 hectáreas repartidas por toda la comunidad autónoma. Dicho de otra manera, este tipo de producción, resistente a la plaga del taladro, ha perdido presencia en 5.169 hectáreas, ya que el año anterior ocupaba una superficie total de 29.540 hectáreas. Con este descenso, Aragón deja que ocupar el primer lugar en el ranquin de comunidades españolas con mayor superficie ocupada por este tipo de cultivos. Ahora le supera Cataluña, que aunque también ha anotado un descenso de la superficie cultivada, sembró en 2010 un total de 25.212 hectáreas con semillas de maíz Bt.

No es la primera vez que este cereal genéticamente modificado pierde terreno en Aragón. Pero desde que vivió su época de mayor esplendor -en 2007 llegaron a contabilizarse hasta 31.857 hectáreas- este cultivo no ha dejado de experimentar una lenta pero continua retirada de los campos de la comunidad.

El maíz transgénico no solo ha perdido presencia en Aragón. Lo ha hecho en el conjunto de la superficie de cultivo española, donde el retroceso ha sido de un 11%, desde las 76.059 hectáreas que se cultivaban en 2009 a las 67.726 actuales.

Unas cifras ante las que todos los sectores -detractores o no- muestran sus reservas, ya que a pesar de su carácter de oficialidad, puesto que las distribuye el Ministerio que ahora dirige Rosa Aguilar, las estadísticas están realizadas a partir de los datos que proporciona la industria comercializadora de semillas dado que no existe un registro oficial. Se da así la paradoja de que el propio departamento de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino publica unos datos desglosados por provincias que muestran una diferencia entre las dos tablas de más de 9.000 hectáreas (más si el cálculo es por comunidades) en 2010.

Distintas razones

Como sucede desde que en los Organismos Genéticamente Modificados se abrieran paso en la década de los noventa, solo nombrar su acrónimo (OGM) despierta encendidos debates y, por supuesto, interpretaciones muy distintas si se realizan desde la defensa o desde su frontal rechazo.

Su retroceso en los cultivos de cereal aragoneses o españoles también se explica con muy diversos motivos. Los detractores, entre los que se encuentran grupos ecologistas, organizaciones agrarias y asociaciones de consumidores, se muestran convencidos de que "el descenso en la superficie y el estancamiento del porcentaje de maíz transgénico respecto al maíz total cultivado en España coincide con el incremento de la oposición social a la presencia de transgénicos en la agricultura y alimentación y a las cada vez más contundentes evidencias sobre sus impactos", señalan estos colectivos.

Pero hay también voces -que suenan no solo en las industrias de semillas sino también en el propio sector agrario- que explican que este descenso hay que interpretarlo en el contexto general de la disminución que ha experimentado la superficie dedicada al cultivo del maíz, motivada asimismo por los elevados costes de producción y la caída de los precios. Los que así piensan argumentan que puesto que la producción de maíz resulta mucho menos rentable porque el agricultor se ve abocado a producir por debajo de costes, la superficie de cultivo total ha caído y, por eso, la del maíz transgénico también.

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