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Los empresarios del sector del metal aragonés dicen estar en el "peor momento" de la crisis

No creen que en los próximos meses la situación "remonte", pero al menos prevén que "tampoco será peor"

Los empresarios del sector del metal aragonés dicen estar en el "peor momento" de la crisis
J. C. ARCOS

Nada de brotes verdes. Todo lo contrario. El Índice de Percepción Industrial de Aragón (IPIA) en el sector del metal alcanzó el -39,45 en el primer semestre de 2009 el "peor y más negativo valor" desde que comenzó a realizarse esta encuesta en 2003. Para los empresarios del primer sector industrial aragonés, durante los seis primeros meses del año han vivido "el peor momento" de la crisis, tal como lo aseguraron ayer el presidente de la Federación de Empresarios del Metal de Zaragoza (FEMZ), Javier Ferrer, y el secretario general, Rafael Zapatero, durante la presentación del informe de percepción industrial de Aragón dedicado a este sector.

 

Todos los parámetros con los que se calcula dicho índice son negativos. Las ventas siguieron cayendo y si en el último semestre de 2008 un 75% de las empresas aseguraban estar soportando una fuerte contracción de la demanda, entre enero y junio de 2009 este porcentaje se elevaba ya al 80%. La cartera de pedidos continúa siendo "muy débil". Así lo percibieron el 79,7% de las empresas durante el primer semestre del año, un porcentaje notablemente superior al del semestre anterior, cuando esta sensación se reconocía en el 49,6% de las industrias.

 

Esta caída de la demanda ha provocado que una "sobredimensionada" capacidad productiva se haya extendido por mayor número de empresas (un 37%) y que, aunque según la FEMZ son mayoría las empresas del sector que logran mantener ajustada la producción a las ventas, sea ya el 19% de las industrias las que aseguren que disponen de un volumen "excesivo" de existencias.

Sin inversiones

Más preocupante es la respuesta de los empresarios en cuanto a inversión se refiere. Según recoge el informe, el porcentaje de industrias que no ha realizado ninguna mejora productiva en el primer semestre de 2009 alcanza el 65%, más del doble que en los seis primeros meses de 2008 cuando este indicador se situó en el 27,4%. "Si no hay ventas ni pedidos no se hacen inversiones y este es un mal dato porque la inversión de hoy es la productividad futura", destacó Ferrer, que quiso dejar claro que si bien la situación del sector "es preocupante", también es cierto que no es totalmente generalizada. "Hay empresas en Zaragoza que van bien", dijo Ferrer.

 

Los difíciles momentos que atraviesa esta industria, que emplea en su conjunto a más de 41.000 trabajadores, se ha trasladado a la mano de obra. Sigue creciendo el porcentaje de empresas que reconoce haber reducido su plantilla -un 48,5% en el primer semestre de 2009 frente al 38,2% del pasado año-. Y todo ello se ha traducido finalmente en una "fuerte" caída de la producción industrial -70,1% frente al 62%-.

Mejor, pero todavía "pésimo"

La percepción de los empresarios del metal para lo que resta de año no hace prever síntomas de recuperación. "Es cierto que las previsiones mejoran algo, pero siguen siendo pésimas", explicó Rafael Zapatero, que detalló que según el informe de percepción industrial, realizado por la empresa Append, al menos para este segundo semestre las empresas esperan mantener la demanda en los niveles actuales, con lo que "se abre una expectativa de no profundizar en la crisis, que no de comenzar a crecer", señala el documento. Asimismo, se espera un ligero aumento de las ventas y los empresarios confían en que "se suavice" la tendencia a la destrucción de empleo. De hecho, las previsiones de recorte de plantilla son menores para próximos meses (25,8, frente al 17,1% actual).

 

El dato más pesimista vuelve a llegar del lado de las inversiones. La previsión de los empresarios hasta finales de año es que estas caigan "todavía más respecto a los periodos anteriores", lamentaron los responsables de la FEMZ, que destacaron, sin embargo, la previsión de "un mayor ajuste de capacidad productiva", consecuencia de la expectativa de crecimiento de la demanda y de los ajustes en las plantillas.

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