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Economía

ESTAFA EN FRANCIA

Libertad con cargos para el sospechoso del fraude de Societé Générale

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, perdirá responsabilidades a los directivos del banco. Así se refirió a Daniel Bouton, al decir que "cuando ocurre un hecho de esta naturaleza, éste no puede quedar sin consecuencias para sus responsables".

Jérôme Kerviel, el operador de mercados al que Société Générale (SG) responsabiliza de pérdidas de 4.900 millones de euros, quedó este lunes en libertad provisional tras ser imputado judicialmente por abuso de confianza, pero no por tentativa de estafa. El acusado había confesado a la policía maniobras irregulares, a las que según él también recurren otros colegas del segundo banco francés, para incrementar sus primas salariales.

Las asociaciones de accionistas se han querellado por uso de información privilegiada contra un directivo de la entidad que vendió acciones por más de 85 millones días antes de conocerse oficialmente el agujero contable. Mientras tanto, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, planteó tácitamente la dimisión de la ejecutiva bancaria pues "un acontecimiento así no puede quedar sin consecuencias tratándose de las responsabilidades".

"Kerviel esperaba aparecer como un operador excepcional, un anticipador de los mercados que concretizaba sus impresiones", explicó el fiscal-jefe de París, Jean-Claude Marin, al revelar el tenor de sus confesiones en comisaría. Aparte de la pura ambición profesional, "de esta manera, esperaba obtener unas primas de rendimiento superiores que llegarían a 300.000 euros en 2007", añadió. En 2006 las bonificaciones percibidas por el corredor bursátil fueron de 60.000 euros, algo más que los 50.000 que cobraba de salario anual.

El acusado explicó a la brigada financiera que no actuó por ánimo de lucro para su provecho exclusivo y personal ni para expoliar al banco mediante operaciones fraudulentas. "Reventé mi línea de crédito", reconoció, no obstante. El empleado, ya despedido, declaró que otros operadores de SG habían tenido el mismo comportamiento que él puesto que también superaban en sus transacciones los límites autorizados. Apostilló que los volúmenes suelen ser inferiores pero que esas prácticas no son excepcionales.

Según la confesión resumida por la Fiscalía, Kerviel, de 31 años, comenzó a efectuar operaciones no autorizadas a partir de finales de 2005 aunque de poca monta. "En 2006 y 2007 poco a poco pasó a realizar posiciones puramente especulativas y ha admitido que consumó ciertos actos y hechos para disimularlas", relató Marin, quien indicó que su cartera era positiva incluso tres días antes de su liquidación tras ser descubierto el agujero.

En concreto, afirmó que sus posiciones habían reportado al banco una plusvalía virtual de 1.400 millones de euros a fecha de 31 de diciembre de 2007. Según sus cálculos, el banco había ganado en el pasado ejercicio gracias a sus operaciones 55 millones y en recompensa a esos beneficios esperaba percibir los 300.000 euros de prima. Estas afirmaciones plantean la duda de si sus superiores jerárquicos cerraron los ojos mientras el saldo fue positivo.

El desplome

Kerviel, que operaba en el mercado de futuros sobre los índices bursátiles europeos, apostó masivamente a comienzos de año por una tendencia alcista en los mercados. Cuando el 18 de enero se descubrió el pastel, había acumulado montajes financieros por importe de 50.000 millones de euros, una suma superior a los fondos propios del banco y equivalente al Producto Interior Bruto de Marruecos. A partir de esa tarde entró en números rojos.

Su abogado, Christian Charrihre-Bournazel, enfatizó que SG había materializado las pérdidas colosales, que rondan los 5.000 millones, al liquidar las posiciones a comienzos de la semana pasada en pleno desplome de los mercados. El fiscal observó que el banco no estaba obligado a desprenderse de esa cartera ilícita pero que si no lo hacía "corría muchos riesgos".

El sumario, confiado a dos jueces instructores especializados en delitos monetarios, investiga presuntos delitos de falsificación, intromisión en un sistema informático y abuso de confianza agravado por el carácter profesional del autor. Estos cargos están penados con hasta siete años de prisión y 750.000 euros de multa.

En paralelo, dos abogados de pequeños accionistas de SG han interpuesto sendas querellas por 'delito de iniciado' contra el administrador del banco Robert A.Day, por haber vendido el 9 y el 10 de enero un millón de acciones de la entidad a precios que oscilaron entre 95,27 y 95,90 euros. Los títulos volvieron a perder este lunes un 3,82% en la Bolsa de París, para cerrar a 71,05 euros, el valor más bajo desde el verano de 2004, con lo que la depreciación acumulada desde el comienzo del año es del 28,5%.

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