Despliega el menú
Economía
Suscríbete

CÁNDIDO MÉNDEZ, SECRETARIO GENERAL DE UGT

“Retrasar la jubilación no saldrá adelante: no va a haber consenso”

Pide al Gobierno retirar su propuesta de retrasar la edad de jubilación a los 67 porque no es "ni racional ni coherente"

El secretario general de UGT, Cándido Méndez
“Retrasar la jubilación no saldrá adelante: no va a haber consenso”
ESTHER CASAS

¿Cree que el Gobierno, a pesar de las manifestaciones, va a conseguir imponer el retraso a los 67 años de la edad de la jubilación?

Me voy a poner en la hipótesis de que esto se va a reconsiderar en profundidad y no va salir adelante. La práctica totalidad de los grupos, salvo el socialista, están en contra de la medida. Si a eso le sumo la afirmación que nos hizo el presidente del Gobierno al presentar su propuesta de que esto exige un fuerte consenso nacional, ya puedo anticipar que consenso no va a haber. Por eso, creo, que podemos trabajar con la hipótesis de que esto no va a llegar a ningún lado. Ahora, una manera de asegurarlo, es que todas las manifestaciones sean masivas.

Algunos expertos les acusan de irresponsables por no querer abordar la reforma del sistema de pensiones, ¿qué piensa?

Yo sí haría un llamamiento a la responsabilidad a los que hacen este tipo de afirmaciones. Hay que poner las cosas en su justa realidad. Hay un país que ha planteado el alargamiento de la jubilación de 65 a 67 porque allí la edad real de jubilación está en 61, que es Alemania, pero es que en España la edad real está en 63 años y diez meses, una de las más tardías de Europa. Asimismo, en España el gasto en pensiones está en tres puntos por debajo del promedio de la UE. Por eso, decimos que hay un acuerdo en vigor que ya contempla de forma voluntaria e incentivada el alargamiento de la edad de jubilación. Lo que no podemos compartir es que se pretenda imponer como un trágala, cuando no resuelve ningún problema y genera muchos más.

Sin embargo, los economistas insisten en que de aquí a 20 años el sistema de pensiones no se sostiene.

En situaciones de crisis económica es cuando menos se debe hablar de un tema tan sensible como este. Máxime cuando el único renglón solvente que tienen las finanzas públicas de este país es la Seguridad Social. Además, la experiencia nos lo dice. En 1995 se dijo que en el 2000 iba a entrar en quiebra el sistema de pensiones, y precisamente ese año tuvo superávit. Creo que hay que seguir en la línea del acuerdo estratégico dentro del Pacto de Toledo, pero no venir con una propuesta como esta que no ayuda a un debate social sino que lo perjudica.

Pero entonces, ¿hay que reabrir el debate sobre las pensiones?

Creo que se debería iniciar un debate pero sin estos condicionantes ni precipitaciones y desde el reconocimiento rotundo de que nuestro sistema es solvente y de que su futuro dependerá del crecimiento económico y del empleo, no de este tipo de medidas. En lugar de querer recortar la parte del gasto, el debate tiene que empezar hablando de la estructura de ingresos de la Seguridad Social.

¿Por qué cree que Zapatero ha planteado una medida tan impopular en este momento?

La idea que el Gobierno trata de enviar a Europa es la de que recorta gastos: ¿para qué?, pues para tranquilizar a los mercados financieros. Esa es al menos mi impresión. Sin embargo, la discusión debería centrarse en cómo mejorar la estructura de ingresos. Y lo digo porque si vamos a un cambio de modelo productivo, con mayor nivel de productividad y menos intensivo en mano de obra, se podría buscar una fórmula por la que las ganancias de productividad pudieran orientarse hacia la mejora del nivel de ingresos de la Seguridad Social. Esta sería mejor manera de empezar la casa por los cimientos y no por el tejado y evitar el riesgo de que se te caiga encima.

Muchos trabajadores lo que piden es que se cumpla realmente la edad de jubilación a los 65 antes de alargarla, ¿qué le parece?

Que tienen razón. En España la edad real de jubilación hace unos años estaba en los 62 y con las medidas que hemos tomado, la edad real se va acercando a la edad legal. No hay que perder de vista que hay países como Alemania que han elevado la jubilación a los 67 porque allí la edad real de jubilación estaba en los 61 años, pero es que aquí en España, de forma voluntaria se está acercando a los 65. Entonces, ¿a cuenta de qué estos sobresaltos?.

¿No cree que si se alargase la edad de jubilación a los 67 se crearía un agravio comparativo entre albañiles y oficinistas, por poner un ejemplo?

Nosotros deseamos un modelo de jubilación flexible, que esté abierto por abajo y por arriba. Hay que hablar de trabajos en los que hay que crear condiciones para anticipar la edad de jubilación. Y hay otros que deben permitir alargar la edad de jubilación voluntariamente. Y más aún en una situación, la española, en la que forma parte de la estrategia de las empresas rescindir los contratos de los trabajadores a partir de los 50 años, pero esa es una situación que no se corrige alargando la edad de jubilación. Así, lo que hacen las empresas es convertir un coste privado empresarial en coste social, es decir, que pague el erario público. Y la respuesta a eso por parte del Gobierno no puede ser: como esto sobrecarga el sistema, alarguemos la edad de la jubilación cuando el problema que hay es el contrario. No es ni racional ni coherente.

¿Habrá que llegar a la huelga general para demostrárselo al Gobierno?

Sinceramente, la huelga general no la tenemos encima de la mesa. Si España necesita algo en este momento es confianza y construir acuerdos, pero no en cualquier dirección sino para proteger el empleo, a los trabajadores y a los pensionistas.

¿Cree que Zapatero ha lanzado esta propuesta al sentirse presionado y más cuando España ha asumido la presidencia de la UE?

Lo que se ha pretendido es enviar un mensaje de calma a los mercados financieros, que están atacando la deuda pública española. Pero la respuesta no debería haber sido esta sino la de decir, ¡oigan!, primero, España tiene el nivel medio de pensión de los más bajos de Europa; y segundo, hay un acuerdo en vigor en España y ya tenemos un mecanismo para incentivar el alargamiento de la edad de jubilación, pero de manera voluntaria. Sin embargo, creo que al Gobierno le falta convicción para explicar sus propios acuerdos. Se deja arrastrar por una lógica que tiene que tener una respuesta europea y no aislada, porque se está atacando el euro.

¿De verdad cree que hay una conjura contra la economía española?

Creo que lo que hay son ataques especulativos. Los mercados financieros funcionan así. Son como los tiburones: cuando huelen sangre, allí van. Estos ataques que ha tenido la deuda pública española se deben contrarrestar desde Europa, porque si el euro se devalúa le genera problemas hasta al país más poderoso de la Unión. Por un lado, le puede facilitar algo las exportaciones a Alemania, pero por otro, le genera otro tipo de problema. Por tanto para defender la fortaleza de esta divisa tiene que haber una respuesta europea. Y además, ¿para cuándo la regulación de los mercados financieros?. Porque hemos pasado de una etapa inicial en la crisis en la que se decía que había que embridar a los mercados a una etapa en la que de nuevo se supedita hasta la propia política a los mercados.

¿No ayudaría también a la imagen del país una mayor unión entre los partidos políticos?

Sí, es lo que yo pienso. Al igual que hemos hecho los sindicatos y la patronal al demostrar que se puede llegar a un acuerdo y trabajar unidos, los partidos deberían hacer lo mismo porque aquí se mantiene una bronca permanente que no beneficia a la imagen del país. Y hay que decir que este es un país serio y solvente, que tiene los niveles más bajos de deuda de la Unión Europea. Es verdad que tiene el déficit que tiene por el grave problema del desempleo. Pero bueno, el déficit hay que intentar corregirlo y tomarse tiempo. Se habla de que Estados Unidos tiene más velocidad en la recuperación económica, pero es porque ha invertido tres veces más que Europa en salir de la recesión.

Pero entonces, ¿aboga por un acuerdo entre los partidos para salir de la crisis?

No me gusta hablar solemnemente de pactos de Estado. Creo que se debería llegar a un acuerdo institucional con todos los partidos políticos, en torno a los mayoritarios, que son Gobierno y oposición a la vez y tienen mucha responsabilidad. Salí muy desalentado de la cumbre de presidentes porque pensé que se podría cerrar un acuerdo, pero aquel fracaso no debería ser óbice para que se convocara otra conferencia de presidentes y se intentara buscar un modelo de actuación conjunto.

¿Ayudará a reducir el déficit el plan de austeridad del Gobierno?

Difícilmente, ya que el plan de austeridad lo que hace es hipotecar el futuro al recortar los recursos para infraestructuras. Hay que diferenciar el déficit por gasto corriente de algo que no se puede considerar un déficit porque es una inversión a futuro tanto en investigación y desarrollo como en educación o infraestructuras.

Es decir, que el tijeretazo ¿en inversiones nos pasará factura?

Sí, creo que es muy importante seguir manteniendo la inversión pública, los estímulos públicos, porque las empresas y las familias, por el estrangulamiento del crédito, no pueden dar un paso adelante. Y los buenos economistas dicen que entonces es el Estado el que tiene que darlo. Por eso, veo con enorme preocupación el plan de austeridad que cizalla las posibilidades de gasto, porque puede retrasar la recuperación económica de nuestro país en términos de empleo.

Y la reforma laboral, ¿solucionará el gran problema del país que es el paro?

Voy a ser muy cuidadoso porque tenemos que analizar todavía la propuesta, pero nuestro comité confederal nos ha mandado buscar acuerdos y así lo haremos. No obstante, hay que dejar claro que los cambios laborales pueden ayudar, pero sería un enfoque muy equivocado pretender vincular reforma laboral como el remedio a los males del país. En España se han hecho hasta 50 reformas laborales, aunque las de más envergadura sean 4 ó 5. Y seguimos con graves problemas porque los que tenemos son de estructura productiva. Así que no quiero minusvalorar el impacto de una posible reforma laboral, pero sí ponerla en su justo término. Creo que es mucho más importante que se abriera el grifo del crédito para que se aliviara la situación de colapso financiero de muchas empresas españolas y familias. De ahí vendría parte de la solución.

¿Y cómo frenar la sangría del desempleo?

Nosotros hemos pedido que se aborde un pacto social por el empleo a nivel europeo, sobre todo para los jóvenes. La razón es que en la UE va a seguir aumentando el paro en todos los países. En Alemania la previsión es que puede haber un incremento de nuevos parados superior al de España, según la previsión de la OCDE. Más allá de que la recuperación económica sea más visible en unos países que en otros, eso no se va a traducir en creación de empleo. Por eso, los países no tendrían que ser tan remisos a adoptar una estrategia común. Pero, volviendo a España, hay que recordar que junto con el paro, los problemas más graves que tenemos son el estrangulamiento del crédito y el muy débil consumo de las familias españolas. Con el acuerdo de empleo y negociación colectiva que hemos firmado vamos a contribuir a dar confianza. Además, hemos planteado unas bandas salariales que protegen los salarios y el empleo.

A algunos les han parecido un poco nimios los incrementos.

Bueno había que buscar una fórmula que proteja los salarios y mantenga su poder adquisitivo. Las bandas salariales no se pueden analizar al margen de las cláusulas de revisión salarial. Sé que hay sectores que se pueden permitir crecimientos más altos, pero también hay muchos en que los trabajadores lo iban a tener muy difícil. Y este acuerdo pretende englobar y proteger a todos para que tengan un crecimiento moderado de sus rentas y preservar el consumo de las familias.

GM acaba de presentar su propuesta socialmente responsable para 900 despidos, pero la condiciona a cambios sustanciales de convenio, ¿cree que así será posible el acuerdo?

El proceso de reconversión no puede arrojar unos resultados por los cuales los trabajadores pierdan el estímulo. Hay que buscar un equilibrio entre la reconversión y el convenio colectivo. La formulación en sí misma hay que negociarla ya que en este caso no se puede hablar de una de cal y otra de arena, porque son las dos de arena. Aún así, estoy convencido de que a pesar de que la negociación será muy dura, se arrancará un acuerdo equilibrado.

Etiquetas