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Economía
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COSTE DE LA VIDA

Las facturas de la luz suman 238 quejas en el primer semestre en Zaragoza

La Unión de Consumidores de Aragón (UCA) calcula que la liberalización ha aumentado un 30% las reclamaciones y espera más porque "el consumidor ha abierto los ojos".

Los últimos cambios en el sector eléctrico siguen aumentando el número de reclamaciones de los consumidores, que cada vez miran con más atención su factura. Además de la liberalización total, que la semana pasada cumplió un año, los usuarios han sufrido en los dos últimos años la supresión de la tarifa nocturna y el cambio a la facturación mensual, con el problema de los desfases entre las facturas estimadas y las reales. Hasta junio, 238 consumidores han pedido ayuda a la Unión de Consumidores de Aragón (UCA) para resolver sus problemas. En dos años las quejas casi se han duplicado y por ello la asociación ha empezado este semestre a contabilizarlas por separado. De ellas, 169 terminaron convirtiéndose en una reclamación, mientras que el resto solo expuso una queja (48) o pidió información (21).

"Los consumidores han abierto los ojos a la factura eléctrica", afirma José Ángel Oliván, presidente de la asociación. Por ello, prevé que sigan aumentando las reclamaciones, ya que "vamos a estar más pendientes de este gasto".

El exceso de consumo, las refacturaciones incorrectas, los errores en las cifras de la factura, el intercambio de cifras de lecturas reales con estimadas y la no emisión de facturas han sido los principales motivos de reclamación. Las quejas más frecuentes se han debido al mal servicio de atención al cliente de las eléctricas, las estimaciones realizadas al alza, los cobros acumulados en una sola factura y el cobro de varias lecturas estimadas a la vez, según el informe de la UCA.

Injusticias legales

En estas quejas, los usuarios no pueden seguir adelante y presentar una reclamación ya que "el comportamiento de la empresa está amparado por la ley, aunque perjudique los derechos del usuario", indica el documento. Este sería el caso de la facturación con lecturas estimadas y la letra pequeña en las ofertas de publicidad.

También hay circunstancias que el cliente desconoce. Por ejemplo, que las compañías solo tienen obligación de realizar lecturas reales dos veces al año, recuerda la asociación.

Entre las conclusiones del informe se destaca que los consumidores "no han sido bien informados" de la liberalización.

"No es fácil de entender"

Oliván reconoce que "es un servicio que no es fácil de entender". "La falta de información dificulta la comprensión del funcionamiento del mercado y de los conceptos de facturación, ya que muchos usuarios no entienden sus facturas o les dan una mala interpretación", indica el informe. El consumidor medio solo sabe que la Tarifa de Último Recurso (TUR) la fija el Gobierno, que las facturas son mensuales, que hay lecturas estimadas, basadas en el consumo del año anterior y que las lecturas reales son las que coinciden con el contador.

Y la percepción que tiene en la práctica es que el recibo es "mucho más elevado, incluso el doble" o que la facturación se hace "sin leer el contador", con facturas estimadas durante varios meses.

Para evitar estos problemas, la UCA considera que esta apertura del mercado tendría que haberse hecho con "más hondura, más previsión y mayor responsabilidad, dando voz a los consumidores". Para Oliván, esto habría permitido "conocer la forma de ver el cambio por el usuario".

También se acusa a las eléctricas de utilizar "triquiñuelas" dentro de la legalidad "para que les salgan las cuentas a costa del perjuicio de los ciudadanos".

Además, la UCA anima a los consumidores a reclamar. Recuerda que solo acudir a los juzgados permite resarcir del daño. Las eléctricas no están adheridas al arbitraje de consumo y reclamar ante la administración solo supone una posible sanción a la empresa. Antes de reclamar aconseja leer bien la factura y el contador. Primero hay que reclamar a la eléctrica y apuntar el número de incidencia y luego, a Consumo.

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