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Economía
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LA NUEVA OPEL

Las auxiliares exigen a Magna que garantice que habrá nuevos modelos para Figueruelas

Demandan al Gobierno no bajar la guardia para conseguir del futuro inversor un plan industrial más allá de 2011.

De izquierda a derecha, J. Cereza, de Moldes Cereza; V. Lalanza , de Irmscher; D. Romeral, del cluster y M. Franco, de Mecanizados Laza.
Las auxiliares exigen a Magna que garantice que habrá nuevos modelos para Figueruelas
OLIVER DUCH

Si el futuro de Figueruelas está en el aire para los trabajadores de la planta, los riesgos son aún mayores para las auxiliares."Si al final trasladan modelos, no vamos a poder intervenir en el desarrollo de productos nuevos. Para mí esa es la mayor amenaza, que nuestros clientes tengan problemas de producción porque entonces a nosotros dejarán también de demandarnos trabajo", explica Javier Cereza, propietario de Moldes Cereza, ubicada en Malpica, que actualmente le sirve los moldes a CEFA para a partir de ellos fabricar algunas de las piezas del nuevo Meriva, del que ya funcionan varios prototipos en Figueruelas, aunque todavía en pruebas.

 

Tanto el responsable de esta empresa auxiliar como Víctor Lalanza, de Irmscher, y Mariano Franco, de Mecanizados Laza, coinciden en que no se puede rebajar la presión a Magna: Administración, sindicatos y auxiliares, a través del Cluster de la Automoción de Aragón, tienen que pelear para que Figueruelas no pierda competitividad. "Todos necesitamos un plan industrial a futuro ya que por ahora solo tenemos garantizado el Meriva nuevo para los próximos años y después nada". Cereza exige para GM España lo mismo que ha conseguido Renault: un plan industrial por lo menos a diez años, ya que "la vida del vehículo es cada vez más corta", recuerda Lalanza, que asegura que el panorama se pondrá muy feo si el combo se deja de fabricar aquí y además no se nos adjudica el nuevo Corsa. "Nos tienen que garantizar el futuro a largo plazo", añade Franco.

El Combo, la principal preocupación

Víctor Lalanza, director general de Irmscher, situada en Pedrola y que se dedica al montaje de extras para los tres modelos de Figueruelas, reconoce que "la principal preocupación para nosotros es que dejen de hacer el Combo en 2011: hasta ahora nadie lo ha confirmado pero parece que va a ser así" y otro efecto aún más grave es que "sigan con la política de internalizar procesos porque eso sí que nos afectaría mucho más que el hecho de que finalmente mantengan más o menos producción". Por eso, desde Irmscher están intentado desarrollar un producto que sea totalmente suyo para que no se les puedan internalizar.

 

Otro problema, según Mariano Franco, al frente de Mecanizados Laza -que fabrica algo para GM, pero cuyo principal cliente son otras marcas-, es que al ser Magna un fabricante de componentes, "acaben haciéndose ellos las piezas". Para Javier Cereza, "Magna se va a convertir en la competencia de sus propios clientes". En opinión de Franco, "lo peor que puede pasar es que se lleven Prensas, porque aquí entonces no quedará nada de valor añadido y al final la fábrica acabarán trasladándola más cerca de donde vendan los coches". Los riesgos hoy por hoy son demasiados. Por eso, las auxiliares llevan tiempo trabajando en diversificar su producto. Por ejemplo, Irmscher trabaja en la transformación de motores de gasolina a gas licuado del petróleo, menos contaminante y que ya funciona en 15 taxis de Zaragoza; mientras que Moldes Cereza sigue apostando por la internacionalización; y Mecanizados Laza busca su hueco en otros sectores diseñando piezas para la firma aeronáutica Airbus.

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