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Economía
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ÍNDICES ECONÓMICOS

La morosidad entre empresas se dispara al 60% en Aragón

La ausencia de pago y el retraso en el cobro de las facturas entre las propias empresas se dispara hasta el 60%, según estiman desde CEPYME, especialmente en el sector servicios. Una situación que afecta de manera especial a pymes y autónomos.

Varios trabajadores.
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OLIVER DUCH

Esta semana la Asociación de Trabajadores Autonómos (ATA) señalaba en un informe que 9.000 autónomos habían cerrado su negocio debido a la morosidad de la administación pública. Sin embargo, según indican desde CEPYME Zaragoza, “un problema muy importante del que apenas se habla”, es la morosidad entre las propias empresas que se ha disparado hasta el 60%, estiman desde la organización de empresarios.

“La morosidad interempresarial genera mucha falta de liquidez solo se puede recurrir al juzgado”, una medida que “te puede costar mucho dinero, pérdida de trabajo” y para cuando se dicte la sentencia, “la empresa puede haber cerrado”, indica José María Marcén, vicepresidente de CEPYME Zaragoza y presidente de la Asociacion de Provincial Empresarial de Fontanería, Calefacciín y Afines (Apefonca).

Esta situación no es únicamente propia de la comunidad. “En Aragón no somos distintos al resto del país”, indica Marcén quién añade que es una circunstancia que aumenta desde hace años, “especialmente con la crisis”, por toda España.

En mayo de este año, el Comité Ejecutivo de CEPYME-Aragón ya denunciaba el “incumplimiento permanente” de la Ley de Morosidad "por parte de las grandes y algunas medianas empresas que asfixian la economía de muchas pymes” y criticaban las “artimañas utilizadas” para esquivar el cumplimiento de sus compromisos.

“La morosidad no es solo la falta de pago también el retraso en el cobro de la facturas”, recuerda el vicepresidente de CEPYME Zaragoza. “Muchas empresas están pagando a 85 o 90 días y el cobro se demora hasta 110 o más”, lo que genera una falta de liquidez que impide hacer frente a los costes, las facturas e incluso los sueldos de los empleados, agrega. “Es un circunstancia que afecta especialemete al sector servicios”, señala el presidente de Apefonca.

Desde la organiación empresarial CEPYME Zaragoza indican han contabilizado numerosos casos en los últimos años de deudas económicas en los que sus asociados se han visto afectados. En ocasiones, la cuantía del agujero ha ascendido hasta los 300.000 euros y “la morosidad empresarial, a diferencia administrativa, no se suele cobrar”, comentan desde la patronal provincial.

Pymes y autónomos, el eslabón más débil

Estas situaciones deben resolverse en los juzgados y las sentencias suelen demorarse en el tiempo. “Hay casos en los que el empresario ha tenido que tirar de los ahorros familiares para no cerrar el negocio por que los tribunales no le resolvieron el conflicto”, señalan desde CEPYME. “Ninguna administración hace nada por las pymes y los autónomos. Dicen que somos el principal motor económico y no recibimos apoyos, o nos ayudan o moriremos”, alerta José María Marcén.

Y es que, según recuerdan desde la Asociación de Trabajadores Autónomos, este sector es el “eslabón más débil de la cadena de contratación y el que siempre se queda sin cobrar”. ATA Aragón realizó en 2009 un estudio sobre el sector de la construcción en la comunidad en el que destacaba que la morosidad entre entidades privadas superaba notablemente la contraída por la administración pública. “Actualmente no tenemos datos sobre la morosidad entre empresas aunque sí nos consta que es una situación que va en aumento en los últimos años”, señalan desde la organización.

El informe publicado esta semana por la propia ATA, cifra en siete de cada diez (68,2 %) los autónomos aragoneses que aseguran que su negocio se ha visto afectado de forma negativa por la crisis, sobre todo debido a la falta de demanda y de crédito, a la caída de la actividad y a la morosidad -tanto pública como privada-, mientras que un 90 % no prevé contratar a ningún trabajador.

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