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Economía

LABORAL

"Hay menos trabajo hasta para Navidad"

Los malos datos del paro que se repiten en los últimos meses se notan en las oficinas de empleo, en las que las ofertas escasean y los demandantes son cada vez más y con menos moral. "Me hicieron un contrato de tres meses pero solo estuve 16 días porque nos dijeron que no había trabajo", lamentaba Javier Grima, un joven almacenero de 20 años que esperaba ayer a que su número apareciera en la pantalla de 'Su turno' de la oficina de empleo de la calle Doctor Cerrada de Zaragoza. Llevaba media hora sentado junto a una docena de desempleados más que aguardaban con su número en la mano. Veía "bastante difícil" encontrar un trabajo y estaba pensando en hacer algún curso para mejorar su formación. Así, después de trabajar como fontanero y mozo de almacén, ahora quería obtener la capacitación de transporte para poder trabajar como camionero, la profesión de su padre. "Espero que mejore la situación", deseaba.

Mientras, otros demandantes hacían tiempo hasta ver su número en la pantalla ojeando las ofertas de empleo pinchadas en el tablón. La lista de puestos vacantes se ha reducido considerablemente en los últimos meses y algún desempleado veterano aseguraba que ahora es "un tercio" de la que solía haber antes de la crisis. El tablón dejaba entrever casi tanto corcho como ofertas de empleo y cursos, incluido algún castin.

Empleo temporal

"De momento, no he visto nada. Piden muchos títulos que yo no tengo", decía Paqui. Ha estado un año en el paro y acaba de terminar un contrato de tres meses, firmado a través de una Empresa de Trabajo Temporal (ETT). Está abierta a cualquier puesto de baja cualificación. "Hay muchísimo menos trabajo hasta para la campaña de Navidad", reconocía. En la ETT con la que obtuvo su anterior contrato estaban "asustados" de las pocas ofertas que les habían llegado hasta ahora, afirmaba.

La formación aparecía como una alternativa ante la falta de trabajo. Los ficheros con la relación de cursos eran consultados por Rodrigo, un parado colombiano de 35 años que llegó hace seis meses a España en busca de un trabajo que apenas duró dos semanas. "La empresa que me trajo cerró nada más llegar", explicaba. Rodrigo vino a trabajar en el sector de la construcción, el primero en ser castigado por la crisis. Ahora se encuentra en una especie de círculo vicioso, ya que con sus papeles para trabajar en España solo puede hacerlo durante un año en el sector para el que fue contratado, en el que le resulta imposible encontrar un empleo. "Tal y como está la situación, nadie ofrece un contrato", afirmaba. Por ello, reclama que se elimine esa limitación, porque asegura que ha encontrado trabajo "en otras cosas". En Colombia había trabajado desde vigilante de seguridad a socorrista. "Allá dejé un empleo y aquí me encuentro con esto". Mientras sale de la espiral en la que está, ayer buscaba cursos de formación para reciclarse hacia sectores con más posibilidades de encontrar un empleo. De momento, veía más futuro en las energías renovables y apuntaba varios cursos en un papel.

Otros desempleados se mostraban muy críticos hacia la labor de los servicios de empleo. "En los 16 años que llevo viniendo no he encontrado nunca un puesto", decía, indignado, un ingeniero técnico industrial en paro. Criticaba los sueldos "miserables" que se ofrecen a perfiles cualificados, solo con contratos temporales. "Y a mis 63 años me mandan otro curso de informática, después de hacer dos", criticaba. Prefería no dar su nombre, aunque reconocía sentirse aliviado después de lanzar sus críticas. Una terapia que no viene mal en estos tiempos de crisis.

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