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Economía
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LA CRISIS EN LA CALLE

"Hasta en rebajas se compra menos"

Las tiendas de ropa llevan tiempo sufriendo la crisis. Durante las pasadas liquidaciones, se vendió entre un 30% y un 40% menos que en el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, los comerciantes zaragozanos aseguran que la situación "viene de lejos".

Con la crisis, la austeridad llega al armario. Toca reducir gastos y los primeros recortes se realizan en aquellos artículos más prescindibles: ropa, complementos, cosmética... Parece que en los momentos de depresión económica, mirarse en el espejo y verse a la última moda importa poco.

En lugar de ello, se prefiere reutilizar los pantalones de las anteriores temporadas. "Compramos menos ropa nueva y tiramos mucho más de la del año pasado", explica Cristina Martínez a la salida de una tienda del centro de Zaragoza.

A la hora de comprar, se piensa mucho más si realmente es necesario. "Intentamos no gastar a lo loco", comenta Cristina que confiesa que ahora, cuando va a una tienda, primero, mira lo que le gusta, luego, se va del establecimiento para pensar con tranquilidad, y solo si realmente lo necesita, vuelve a por ello. "Y en la peluquería intento gastar lo mínimo", añade. Pero eso es algo que hacía antes de la crisis.

Sin embargo, no todos opinan igual. Gloria Seoane se encontraba en el misma tienda que Cristina, pero su visión es bastante diferente. "No sé dónde está la crisis, no veo a la gente privarse de nada", comenta está joven vecina del Tubo. "Los bares de tapas están llenos ". ¿Y la ropa? Gloria admite que si le apetece algo se lo compra pero eso sí, tiene cuidado con los precios. "Lo he hecho siempre porque nunca he ganado mucho dinero. No tiene nada que ver con la crisis", dice.

A pesar de ello, los propietarios de los comercios han notado un descenso de las ventas muy acusado. Mari Ángeles Guillén trabaja en una tienda de la calle de Sanclemente. "En el sector de la ropa estamos sufriendo mucho", señala Mari Ángeles. "Los clientes si compran, compran mucho menos; pero con bastante frecuencia, solo vienen a mirar", explica. Para esta dependienta, la razón es que se trata de productos que no son de primera necesidad.

Ni siquiera en rebajas la gente se anima a comprar. Lejos quedan ya los momentos en que se lanzaban a adquirir compulsivamente en cuanto los carteles de descuentos recubrían los escaparates de las tiendas."Este año, en las liquidaciones, hemos vendido entre un 30% y un 40% menos", recuerda la dependienta.

Mari Ángeles también se queja de que los más perjudicados son los comercios pequeños, ya que les resulta muy difícil competir con todas las franquicias que han aparecido últimamente. "Tienen la posibilidad de poner precios más bajos y contra eso no podemos hacer nada. Además, sus artículos son completamente distintos a los nuestros".

Pero el de la ropa no es el único sector afectado por la crisis. Esta también se ha hecho notar en el mercado de cosméticos. En una perfumería del centro comercial Grancasa se quejan de que hay mucho menos público y, en consecuencia, ya no se vende como antes. "Aun con todo, nosotros no lo hemos notado tanto. Hemos tenido la Expo muy cerca y han venido muchos trabajadores a comprar aquí", explica Mari Fe Alebesque, trabajadora de la perfumería.

Señala que se ha producido un descenso generalizado en la compra de todos los productos y, aunque aún no se ha dado el caso, Mari Fe está segura de que poco a poco, la calidad de las fragancias que adquieren los clientes irá bajando.

Varias dependientas de tiendas de cosméticos aseguran que gran parte del día están paradas. Una de ellas, que prefiere no dar su nombre, comenta que ante la pregunta ¿Quiere algo?, son muchos los clientes que responden: "No, solo estaba mirando". Otro síntoma de que la crisis ha llegado al sector es que cuando se van a comprar perfumes, los consumidores se interesan mucho por la diferencia de precio entre los tres tamaños de los frascos. Y ya es bastante frecuente escuchar "Bueno, pues a ver si en Navidades me doy un caprichito".

A pesar de ello los clientes aseguran que siguen comprando maquillaje y productos similares. Es el caso de Susana Gil. "En ropa sí que cuido bastante el dinero que me gasto, pero las pinturas me las sigo comprando igual". Y es que ya se sabe: "Al mal tiempo, buena cara". Otra forma de sobrellevar la crisis.

Dando un paso más en la escala de los caprichos, se llega a la tienda de Ana García. Vende productos de baño de todas las formas, colores y olores: jabones, sales, bolas efervescentes, aceites... hasta patitos de goma. También ha notado la crisis. Ana asegura que ella lleva percibiendo la recesión desde el año pasado, pero ha sido durante el verano cuando se ha desatado "esta especie de psicosis".

Su establecimiento es el sitio ideal para encontrar un buen regalo. "Antes la gente se gastaba unos 40 euros, ahora es raro que se sobrepasen los 25", asegura Ana. "Lo que también ha disminuido mucho es el capricho para uno mismo", añade.

También en la peluquería

La crisis tampoco se olvida de las peluquerías. Francisca Villar trabaja en una. "Ahora cuando alguien se tiene que teñir, ya no espera un mes, sino que lo hace después de uno y medio o incluso dos", comenta. Además hay muchos servicios que apenas se demandan como los tratamientos de hidratación. "Ya no se hace ninguno. Los clientes se conforman con una cremita", dice Francisca.

Este es otro ejemplo de como el ciudadano intenta pasar los malos momentos. Aprovechando un poco más los pantalones del año pasado, apurando el bote de colonia o arreglándose el pelo en su propia casa.

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