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OPEL

El plan para restar capacidad a Zaragoza partió del comité europeo, dice Franz

El presidente de GM Carl-Peter Forster (dcha.) y el líder sindical de Opel en Europa Klaus Franz (izda.)
El plan para restar capacidad a Zaragoza partió del comité europeo, dice Franz
THOMAS LOHNES/AFP

La propuesta de deslocalizar la producción española del automóvil Opel Corsa de tres puertas, en favor de la planta alemana de Eisenach, partió del presidente del comité de empresa europeo de la alemana Opel, Klaus Franz, y no por el consorcio austríaco-canadiense Magna.

Así lo afirmó el sindicalista alemán, y explicó que esa propuesta, que Magna ha hecho suya, responde al principio acordado entre los sindicatos de Opel de "compartir el dolor".

"Mantener el volumen de producción de Zaragoza significa cerrar Eisenach y nadie quiere el cierre de plantas", declaró Franz, y reiteró que "los sindicatos españoles UGT y CCOO aceptaron compartir el dolor con el alemán IG Metal".

A la pregunta de si eso significa, en concreto, que la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO) acordaron con IG Metal el traslado de la producción del Opel Corsa tres puertas a Eisenach, Franz respondió que no, pues los detalles se diseñaron en el curso de otro proceso.

El sindicalista no tuvo problemas en reconocer que parte de las propuestas del plan industrial del consorcio austríaco-canadiense y su socio ruso Sberbank llevan su puño y letra.

Así, para compensar el golpe que supondrá para Figueruelas perder parte de su producción, Franz ha propuesto que esa planta realice los encargos que hasta ahora se adjudican a empresas ajenas a Opel.

"Me refiero a la producción de piezas o trabajo de montaje que Figueruelas encarga a otras empresas. No sé que empresas trabajan en España para Opel, ni de cuánto volumen hablamos. Esos datos los tendrá que conseguir en España", sostuvo Franz.

Aventuró que "es probable que esa partida no compense completamente el golpe, pero creo que evitará una destrucción aún mayor del empleo y la salida de dinero de Opel".

Franz destacó que el proceso Opel es doloroso para todos, también para Alemania.

"Como nuestro principio es compartir el dolor, Rüsselsheim, por ejemplo, ofreció en favor de la planta inglesa de Ellesmere Port un recorte de la producción en 25.000 unidades", dijo.

En Inglaterra

El sindicato británico Unite y Magna alcanzaron ayer un acuerdo que permitirá mantener operativas las fábricas inglesas de Luton y Ellesmere Port sin el temido recorte masivo de empleos.

Según dicho acuerdo, sólo se aplicarán 600 despidos voluntarios de los 1.200 previstos, de una plantilla británica de 5.500.

Mientras, en España prosiguen hoy las negociaciones con Magna, que, según el ministro español de Industria, Miguel Sebastián, ha hecho una propuesta mejorada para Figueruelas.

Sebastián no fue muy explícito en cuanto a los contenidos de la nueva propuesta, pero señaló que "garantiza el futuro a largo plazo de Figueruelas, pero que no resuelve el ajuste a corto plazo".

En las negociaciones de ayer, Magna propuso como punto de partida su conocida alternativa para Figueruelas, que incluye un excedente laboral de unos 1.350 empleados y la deslocalización de la producción del Opel Corsa de tres puertas, manteniendo para la planta española la versión del mismo modelo de cinco puertas.

Esta propuesta de Magna es rechazada por los sindicatos por considerar que no responde a criterios económicos e industriales, a tenor de la alta valoración competitiva que tiene la planta española en el grupo del gigante automovilístico estadounidense General Motors (GM).

Franz evitó en sus declaraciones pronunciarse acerca de las negociaciones en curso, pero se dijo que, pese a la dificultad de las mismas, "las partes implicadas encontrarán un acuerdo".

Un pacto ya preparado

"No soy pesimista", señaló Franz, y adelantó que si las partes involucradas en el proceso europeo Opel aceptan los términos sobre la mesa, el contrato de compra-venta estará listo para su firma.

Según informaciones no confirmadas por General Motors, el contrato vinculante de compra podría firmarse mañana en Fráncfort (Alemania), una ceremonia sin testigos ni declaraciones posteriores a la prensa.

Las partes firmantes serán, por un lado GM, que retendrá el 35 por ciento del capital de Opel, y, por otro, Magna y Seberbank que adquieren a partes iguales el 55 por ciento.

El tercer comprador, los trabajadores, que asumirán el 10 por ciento del nuevo Opel, no serán llamados a firma, "pues se trata de otro proceso", informó a EFE la portavoz de GM, Karin Kirchner.

No obstante, Franz aseguró hoy que si el contrato queda listo para su firma, "yo también firmaré en representación de la plantilla".

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