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Economía
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MACROECONOMÍA

El G-20 calibra en Londres el grado de recuperación de la economía mundial

Los responsables económicos y financieros del grupo se reúnen por primera vez en una cena ofrecida por el anfitrión de la cita, el ministro británico de Economía, Alistair Darling, y celebrarán dos jornadas de trabajo durante el sábado para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Pittsburg, a finales de mes.

Los ministros de Economía y Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales del G-20 debaten en Londres cuál es el grado de recuperación de la economía mundial y cuál debe ser el ritmo de reducción de los paquetes de estímulo y ayuda para combatir la peor crisis desde la II Guerra Mundial.

Los responsables económicos y financieros del grupo se reúnen por primera vez en una cena ofrecida por el anfitrión de la cita, el ministro británico de Economía, Alistair Darling, y celebrarán dos jornadas de trabajo durante el sábado para preparar la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Pittsburg (EE. UU.), a finales de mes.

Hay acuerdo sobre la necesidad de seguir forzando la máquina del gasto público para animar los indicadores económicos, que ya han ofrecido cifras positivas en Japón, Francia, Alemania y Australia, pero las posturas están más lejanas en lo que se refiere a cómo y cuándo se ha de poner fin a la intervención fiscal de los Estados.

Washington ha rebajado el perfil de este encuentro al afirmar que no habrá nuevas iniciativas, sino que el trabajo se centrará en el seguimiento de las medidas acordadas por los mandatarios en la cumbre celebrada en Londres el pasado mes de abril.

El secretario estadounidense del Tesoro, Timothy Geithner, llegó a la capital británica con un mensaje claro, el de que se ha recorrido un largo camino, pero todavía queda mucho trecho, en el cual seguirá siendo necesario dar oxígeno a los mercados.

En un artículo publicado hoy en el diario "Financial Times", Geithner considera "vital" aportar más capital al sistema bancario para asegurar no sólo la solvencia de las instituciones individuales, sino también la estabilidad del sistema en el futuro, una opinión que puede producir fricciones con los países europeos.

Geithner explica en su artículo que reforzar la capitalización no supone un plan de rescate adicional de la banca tras los multimillonarios desembolsos del año pasado, sino un intento "para modernizar nuestro armazón regulador", de manera que el sistema resista "el fracaso de instituciones grandes y complejas".

"Esta es la manera más efectiva para evitar que el mundo vuelva a vivir los eventos del pasado otoño", indica Geithner, partidario de que los bancos mantengan reservas de capital en proporción a sus riesgos para que sean ellos y no los contribuyentes, como ha ocurrido en esta crisis, los que absorban las pérdidas.

Esta será una de las propuestas principales de la Administración estadounidense, que por ahora ha evitado pronunciarse con claridad sobre la propuesta europea de ser contundente en el establecimiento de reglas claras y vinculantes sobre las remuneraciones en el sector bancario y para las primas que reciben los directivos.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy; la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro británico, Gordon Brown, firmaron una carta en la que proponen "reglas obligatorias para las instituciones financieras que disponen de actividades complejas y arriesgadas" y "sanciones" para los bancos que no las apliquen.

Este es un asunto con el que la Unión Europea (UE) acude con una posición común y dispuesta a mostrar "músculo y diente", pero que en el Reino Unido causa recelos, dado que buena parte de la riqueza que se genera en este país procede del complejo financiero de la City londinense.

No obstante, el responsable británico de Economía aseguró que el Gobierno laborista de Brown está en contra de las primas "excesivas" que recompensan y estimulan decisiones a corto término y "comportamientos imprudentes", y que prefiere vincular las bonificaciones al "éxito a largo plazo y al trabajo duro".

Darling reconoció en declaraciones a la BBC que existe el riesgo de que haya instituciones financieras que decidan irse del Reino Unido en desacuerdo con estas eventuales nuevas normas, pero expresó su confianza en que se logre un acuerdo satisfactorio para todos.

El responsable de la Economía británica también fue cauto sobre la salida de la recesión y opinó que se podrá hablar de recuperación en 2010 si se cumple lo acordado por el G-20. "Hay incertidumbres y riesgos que tenemos que afrontar", advirtió el canciller del Exchequer, para quien "el mayor riesgo es pensar que el trabajo está hecho" y que "la recuperación está garantizada".

Por su parte, los países emergentes, que representan a un 70% de la población mundial, presionarán con Brasil, Rusia, India y China a la cabeza para impulsar su propia agenda, en la que figura como asunto destacado acelerar el proceso de reforma de las instituciones financieras internacionales acordada en abril.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) es dirigido por un europeo y el Banco Mundial (BM) por un estadounidense, y las naciones emergentes quieren que los organismos responsables de estabilizar las economías con problemas tengan un perfil más representativo.

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